Es sin duda uno de los protagonistas de nuestra actualidad, uno de los hombres de moda. Es el hombre que ‘clava’ las encuestas y así ha vuelto a demostrarlo el pasado 19-J en Andalucía. A Narciso Michavila ya comienza a conocérsele como Narciso Tell Michavila, por su talento para dar con en la diana. A pesar de ello, este comandante de artillería que dejó la vida militar para entregarse en cuerpo y alma a la demoscopia detesta darse importancia. No le gusta ser tildado de gurú y prefiere ser considerado como el profesional que lidera el mejor equipo de estadísticos, matemáticos, sociólogos y consultores del mercado. El presidente de GAD3 explica cuáles son las claves de su éxito y los secretos para hacer una buena encuesta.

Pregunta.- El pasado 19 de junio hubo dos triunfadores: Juanma Moreno y Narciso Michavila.

Respuesta.- Narciso Michavila y GAD3, porque hay gente que piensa que la sociología es cosa de un gurú y la sociología es equipo y es ciencia. En las encuestas de voto lo más importante son los entrevistadores.

P.- Su gran mérito en esa noche electoral del 19-J fue no sólo el de acertar, prácticamente al cien por cien, los resultados de los comicios andaluces, sino también los de las elecciones en Colombia.

R.- La segunda vuelta era más fácil. Es cierto que la mayoría de las encuestas, no todas, estaban dando una amplia victoria a Petro y nosotros habíamos visto esa segunda vuelta en la que Rodolfo comenzó muy fuerte y ambos candidatos iban muy empatados, pero terminamos viendo que Petro ganaba, por poco, pero ganaba. La gran sorpresa, lo que nos coronó en Colombia, fue la primera vuelta. Nuestro tracking diario fue viendo cómo Petro sobrepasó a Rodolfo. El problema es que, al igual que en España, la legislación no permite publicarlo. No se publica, pero todo el mundo tuvo acceso a nuestro tracking diario, lo que demuestra que, si se utiliza bien la estadística, la gente no miente.

P.- ¿Cuáles son las claves del éxito de una buena encuesta?

R.- Para mucha gente es magia, el hecho de que entrevistando a uno de cada mil electores y en Colombia uno de cada cinco mil, a veces incluso lo hemos hecho con uno de cada diez mil, se pueda anticipar el resultado, el voto. Lo importante no son los números, sino las personas, como siempre. En la encuesta de Canal Sur (para los comicios andaluces) eran 9.200 entrevistas de un entrevistador profesional a un votante que está deseando contar los motivos de su decisión, de su voto. En nuestra opinión, el voto es uno de los modelos predictivos más fáciles porque todo el mundo, en un solo día, está decidiendo en las mismas condiciones y con muy pocas opciones de elección. El resto de los modelos en los que trabajamos (es más difícil); ya sean decisiones de compra, de museos, de vacaciones, de medios, o de los mil modelos de consumo que vemos día a día, con ofertas cada vez mayores y en circunstancias muy diferentes puesto que no es igual un viernes que un domingo por la mañana, o el verano que otra época. El voto lo predecimos muy bien porque es muy sencillo; es mucho más complicado predecir otros comportamientos. El Big Data, al final, responde a lo que tú preguntas.

P.- Por tanto, el mérito del éxito está en las personas que preguntan, no tanto en la tecnología.

R.- Sin la tecnología no acertaríamos, pero no se puede poner a la persona tras la tecnología sino al contrario. Aquí estamos permanentemente invirtiendo en investigación y desarrollo para poner la tecnología al servicio del entrevistador. Nuestro software está ofreciendo siempre los teléfonos de aquellos grupos, en este caso de voto, donde menos se ha respondido. Necesitamos ingenieras, matemáticos, economistas e informáticos; un equipo interdisciplinar. Tecnología de vanguardia. Me preguntan cómo puedo acertar y les digo que es mucho más fácil que batir a un avión enemigo con artillería.

Me preguntan cómo puedo acertar y les digo que es mucho más fácil que batir a un avión enemigo con artillería»

P.- Si está tan claro, ¿por qué hay tantas encuestas que no dan ni una?

R.- Porque hay muchas que se llaman encuestas y no lo son. Puedo mostrar algún gráfico con cosas que el señor Tezanos, al frente de un instituto público, llama encuestas y que no lo son, con cuentas fake de Twitter en las que no hay nada.

P.- ¿No cree que, en este mundo en el que hay tantas encuestas, no sólo electorales sino otras que no siguen unos mínimos parámetros y ningún rigor, deberían estar prohibidas?

R.- Bien, pero ¿quién la prohibiría? ¿El propio político que la encarga? Es complicado. En el sector decidimos hace unos años crear un comité para establecer unos parámetros de seriedad en función de los presupuestos de las empresas, del histórico… hasta que llegó Tezanos al frente del CIS y dijimos: ‘Da igual porque si han puesto al frente del instituto público que era un referente para todos a Tezanos, da igual’. Es cuestión de tiempo porque como en España no hay elecciones cada cinco años, sino que cada año tenemos varias, veremos cómo se estampa contra las urnas permanentemente. Al final son los propios medios de comunicación los que están discriminando si los institutos son serios o no. En otros países no hay dudas. Soy muy contrario a la etiqueta de gurú porque ni es labor de una persona sino de un equipo y es ciencia.

P.- ¿Es bueno tener tantas encuestas? En España no hay semana sin encuesta de voto. ¿No es una manera de manipular a la opinión pública?

R.- Lo que hay es una inflación de productos fraudulentos y carencia de auténticas encuestas rigurosas. Los grandes institutos como Gallup u otros se han retirado de hacer encuestas electorales porque la sociedad es cada vez más cambiante; ese hueco lo están ocupando garitos. El responsable es cada medio de comunicación que cree que las encuestas son gratis. Nosotros hemos pagado 92 nóminas el mes pasado. Yo sé el número y el nombre de mis trabajadores. Cuando leo en Twitter: ‘claro, es que con los medios que tiene GAD 3 cómo no va a acertar…’. Yo fundé esta empresa con la gente que está aquí. Si hubiéramos cogido los mismos atajos que otros, estaríamos pagando cero nóminas porque no confiarían en nosotros los clientes. Si trabajamos con los mejores es por las razones que explico.

P.- Las elecciones andaluzas tienen una proyección decisiva en el panorama nacional. ¿Cómo puede ser la evolución futura?

R.- Hay dos niveles de análisis. El primero es el hecho de que, porque a la izquierda en Andalucía le ha ido mal, le irá mal en toda España. Discrepo. Hubo una crisis en 2008 que castigó a los gobiernos de los países en todo el mundo porque les obligó a tomar decisiones muy duras y se quemaron todos, pero en España el poder local y autonómico, cuando ha gestionado bien, sale reforzado, sean de un color o de otro. ¿Por qué al PSOE y a Podemos le está yendo tan mal? Porque el auténtico punto de inflexión no ha sido Andalucía como no fue Madrid. El punto de inflexión se dio cuando Pedro Sánchez, por el ‘no es no’, con 123 escaños decidió convocar elecciones y renunciar a los principios básicos que le habían llevado al poder. Ahí se produjo el auténtico punto. A partir de aprobar presupuestos y ceder en muchos temas con quienes dijo que nunca lo iba a hacer. Su marca ahí se empezó a desgastar. ¿Por qué Page tiene muchas opciones de ganar? Porque sus presupuestos no se los va a aprobar Bildu ni ERC.

P.- ¿Lo que perjudica a Pedro Sánchez es no haber sido fiel a sus principios?

R.- Exacto. No es un problema del socialismo. En Andalucía ha habido 234.000 votantes que votaron a Pedro Sánchez y esta vez han votado a Juanma Moreno. La mayoría de los que ha votado por primera vez en su vida también ha votado al PP. Ha sido por la buena gestión del PP. ¿Ha sido buena la gestión de la pandemia? Probablemente sí. ¿Hay una sensación de que Andalucía está mejor que hace cuatro años? También. ¿Ha habido miedo a que Vox entrara en el gobierno de la Junta? También. Pero igual que en Castilla y León, en Galicia, en Madrid, e igual que veremos en las próximas generales, ha sido un votante fiel a los principios socialistas y al que le dijeron en campaña que no se gobernaría con Podemos, que no se indultaría a políticos condenados por sedición y que no se irían aprobando los presupuestos con ERC y Bildu. Como ellos no comparten esta visión, votarán a alcaldes socialistas, pero no a Sánchez; por eso creo que el actual presidente no se va a presentar a las elecciones generales.

P.- Juanma Moreno ha hecho una campaña de corte presidencial, más que una campaña propia de unas elecciones parlamentarias. ¿Vamos a un período en el que la marca personal es más importante que las siglas del partido?

R.- No. La principal marca es la del partido. La principal captación de votos la ha hecho de votantes de Ciudadanos que antes lo habían sido del PP y que lo abandonaron por la corrupción. Visto que el PP se ha regenerado, ese votante de Ciudadanos ha vuelto a la marca PP. Me preguntaban si habrá habido (el pasado 19-J) efecto Feijóo. No. El efecto es el efecto Juanma Moreno, igual que en Madrid hubo un efecto Ayuso. Lo principal es la marca, pero en mayo del año que viene, el electorado discrimina unos candidatos de otros. Se primará mucho la gestión. Vemos además que los nuevos partidos ya tienen los mismos defectos que los antiguos y se romperán muchos diques ideológicos, por ejemplo, de gente de derechas que votará a candidatos de izquierdas.

Me preguntaban si habrá habido (el pasado 19-J) efecto Feijóo. No. El efecto es el efecto Juanma Moreno, igual que en Madrid hubo un efecto Ayuso«

P.- ¿Estamos volviendo a un bipartidismo light?

R.- Sí, a un bipartidismo imperfecto, y es fruto de la pandemia. La crisis de 2008 lastró a todos lo gobiernos, con un cansancio además de la política tradicional, de que cada cuatro años prometieran lo mismo y luego no cumplieran; aparecieron populismos de todos los colores en los que la frase era: ‘Se atreve a decir lo que yo pienso’. Una vez que los populismos de todos los países han asumido responsabilidades, la frase es: ‘Me estás defraudando igual’, y una vez que subieron, bajaron. Hoy, en todos los países se están reforzando partidos de gobierno: el PP gallego ha salido reforzado, el PNV en el País Vasco y en Madrid y en Andalucía los gobiernos también han salido reforzados.

P.- ¿Va a ser en las próximas elecciones generales esa marca personal más importante que la crisis económica que tenemos, de cara a influir en el voto?

R.- Pensar que sólo la economía va a decidir el voto es un error. Al final, la gente es consciente de que la subida de precios por una guerra en Ucrania o una pandemia no es culpa del político. De mentir sistemáticamente a los ciudadanos, sí. De ahí que yo diga que el líder que más daño le ha hecho al PSOE es Tezanos porque cada vez que aparece una encuesta del CIS, los ciudadanos en vez de verla para ver qué piensan sus compatriotas piensan que se está mintiendo en su nombre. ¿Andalucía ha sido una sorpresa? Sólo para quien no ha seguido las encuestas día a día. En Andalucía no había sentimiento de región sino, sobre todo, de provincia.

Había una animadversión, sobre todo en la parte occidental, hacia Sevilla muy grande. Esta vez, entre la pandemia y la gestión de Juanma Moreno, por primera vez ha habido un sentimiento de región. También ha ocurrido en Madrid por la gestión frente a la pandemia.

P.- Si un gobierno te ofreciera la Dirección General del CIS, ¿la aceptaría?

R.- Ni mucho menos. El CIS necesita salir de la batalla política y volver a lo que fueron los últimos tiempos, que es gente absolutamente anodina. No lo aceptaría por preservar el CIS y porque quiero seguir trabajando en todos los países en los que trabajamos, no sólo en uno. Quiero tener todos los clientes que tengo y no sólo uno, que sería el presidente del Gobierno. Y sobre todo porque quiero seguir liderando al mejor equipo de sociología que hay en España. Si volviera a la Administración, volvería al Ejército, que es el mejor sitio para ser mandado, no para estar a las órdenes de un político.

No aceptaría dirigir el CIS porque quiero tener todos los clientes que tengo y no sólo uno, que sería el presidente del Gobierno»

P.- ¿Adónde nos va a llevar la guerra en Ucrania en cuanto a la estrategia política mundial y a un reposicionamiento general?

R.- La invasión de Ucrania por parte de Putin está produciendo unos cambios geopolíticos que se trasladan también a las sociedades como no los hemos vivido nunca. Lo estamos viviendo en Finlandia y Suecia, que eran neutralistas toda la guerra fría y a los que les ha pasado lo mismo que a Bélgica en la Segunda Guerra Mundial, que también eran neutrales hasta que les invadió Hitler. En España ha ocurrido lo mismo y se vería mejor si Tezanos no hubiera rescindido todos los convenios, más de doce, que tenía el CIS durante más de dos décadas con cantidad de Ministerios. Encuestas que, estando yo en Defensa, nos costó muchos años crear acerca de qué pensaban los españoles sobre la defensa nacional, él se las ha cargado para destinar ese presupuesto exclusivamente a voto. En cuanto a Ucrania, si Putin hubiera tenido un buen sociólogo que le hubiera dicho cómo es la sociedad ucraniana no hubiera cometido el error que ha cometido.

P.- ¿Cómo es posible que una de las tres superpotencias mundiales cometa un error tan básico?

R.- Por su propia estructura. Vienen de un sistema autoritario comunista. Es una sociedad que él además sigue teniendo un gran apoyo en la sociedad rusa porque cuando se cae el comunismo, los Estados Unidos, en lugar de apoyarles, durante diez años la sociedad rusa pasó mucha pobreza y mucha inseguridad, hasta que llegó Putin y les devolvió el orgullo y el empleo, como Hitler en los años 30. Desde aquí pensamos que Putin es un loco… es un autoritario y tiene los problemas de los autoritarios. Lo que está pasando en España con el INE, con el CIS o con Indra, por desgracia está pasando en muchas democracias. Los políticos van invadiendo cuotas de poder que no les corresponden y cuando llegan las urnas la debacle es monumental.

P.- ¿Al final esas decisiones pasan factura?

R.- Claramente, porque es la venganza de la realidad. Problemas que estamos viendo como matanzas en Estados Unidos u otros, casi siempre tienen su origen en decisiones que, desde la élite, desde una torre de marfil, tratan de cambiar a la población, en vez de reconocer que los ciudadanos no son tontos. Cuando se dice que las encuestas tratan de cambiar el sentido del voto yo digo: ‘Oiga, ¿usted cree que el ciudadano no sabe lo que cuesta la gasolina, o qué le prometieron en la campaña, o quién aprueba los presupuestos?’. El mayor pecado del político es pensar que el votante es imbécil porque, cuando llegan las urnas, se encargan de demostrarle que el imbécil era él, que es lo que está pasando.

Si Putin hubiera tenido un buen sociólogo que le hubiera dicho cómo es la sociedad ucraniana no hubiera cometido el error que ha cometido»

P.- ¿Qué opina del liderazgo de Alberto Núñez Feijóo, tras un final de etapa de Pablo Casado bastante negro?

R.- Tiene ese temple gallego, que en un país tan latin temper es al final el que consigue…

A todos los que dicen que el PP, si quiere ganar, lo que tiene que hacer es escorarse a la derecha como hizo Ayuso en Madrid, les recuerdo que el 80 por ciento de los votantes de Abascal, en Galicia, votaron a Feijóo. Con Juanma Moreno ha pasado igual; se ha llevado buena parte de votantes que habían votado antes a Abascal. Feijóo tiene la ventaja de que, tras la pandemia, la gente lo que busca son buenos gestores. La gente entiende que la solución no viene de extremismos. Él tiene la ventaja de haberlo demostrado con su histórico: entró en política tarde y antes había gestionado Correos, el Insalud cuando tenía competencias y después sus años al frente de la Xunta de Galicia. Tiene otra ventaja y es que no se ha dejado llevar por la moda de las primarias. Es consciente de que los grandes partidos crecen de abajo arriba.

P.- Tenía claro que a Madrid llegaría sólo por aclamación.

R.- Y respetando a las bases de partido. Él no pretende hacer la revolución antes. La prueba es que está respetando a todas las familias del PP.

P.- Valóreme qué ha representado para España un evento tan importante como la Cumbre de la OTAN, más en este momento geopolítico.

R.- Mis consultores más jóvenes no recuerdan todo el debate que suscitó la incorporación de España a la OTAN en 1986, ni el referéndum de marzo de aquel año. En España, las Fuerzas Armadas, junto con la Sanidad, han sido las dos instituciones que más se han ido revalorizando. Sin embargo, la judicatura ha ido perdiendo prestigio, junto con el mundo de la educación. En el caso de las Fuerzas Armadas, el prestigio viene de haber demostrado que no han sido partidistas, así como de su profesionalidad. En España cometemos el gran error de medirlo todo en euros. Si hablamos de inversión en Defensa, nos quedamos sólo con el dato de que somos el segundo país europeo que menos invierte en este terreno. No somos conscientes del gran capital humano que existe en Defensa. Yo era cabeza de promoción y me ha ido muy bien en el mundo civil, pero mis compañeros de promoción me dan mil vueltas en idiomas y en experiencia internacional. Volviendo a la OTAN, uno de nuestros grandes retos es convencer a nuestros aliados de que Ceuta y Melilla son tan españolas como Madrid, Barcelona o La Coruña.

P.- ¿Vamos hacia una España más roja o hacia una España más azul?

R.- Vamos hacia una España menos ideologizada. Las etiquetas ‘izquierda’ o ‘derecha’ no dejan de ser inventos de quien vive de simplificar una realidad muy compleja.