España

Tezanos ajusta cuentas en su libro sobre Sánchez contra los "conspiradores chapuceros" del PSOE

Susana Díaz, Zapatero, Rubalcaba, Fernández... fueron algunos de los directores "precipitados y arrogantes" que actuaron contra el hoy jefe del Ejecutivo

José Félix Tezanos EFE

Ha sido testigo de excepción del auge, la caída y el regreso triunfal de Pedro Sánchez. José Félix Tezanos, el controvertido presidente del CIS, relata en un pormenorizado libro la travesía del presidente del Gobierno de 2014 a 2019. Años, sin duda, trepidantes, y no siempre en el buen sentido, para el PSOE. «Pedro Sánchez. Había partido: de las primarias a la Moncloa» (Edit. Catarata) es el título escogido por el autor para ajustar cuentas contra todos aquellos que «conspiraron» para deshacerse del hoy jefe del Ejecutivo.

Sánchez fue víctima, a juicio de Tezanos, de una operación «inmisericorde» de «caza al hombre. De acoso y derribo. Rayando, a veces, lo brutal como en pocas ocasiones se había visto en la vida política durante el actual ciclo de la democracia española», escribe. La ex presidenta de la Junta de Andalucía, hoy senadora, Susana Díaz, aparece en un puesto destacado entre los conspiradores, donde también están catalogados como tales José Luis Rodríguez Zapatero, el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba, Javier Fernández y Antonio Hernando, hoy director adjunto del Gabinete de Presidencia, ente muchos otros.

«Izquierdismo simplista»

Todos ellos, con la ayuda de determinados medios de comunicación, contribuyeron a reforzar «el cliché negativo sobre Pedro Sánchez», atribuyéndole «cambios permanentes de personalidad y de estrategia, tendencias a la frivolidad, mal carácter y proclividad a un izquierdismo simplista. Y seguido todo de su supuesta disposición a promover o facilitar la fragmentación nacional de España».

«El grupo conspirador anti- Sánchez que se había ido formalizando nítidamente -al que nos podemos permitir calificar así, porque en su gestación no actúa públicamente, ni a través de los cauces orgánicos del PSOE- ante la negativa de Pedro Sánchez a retirarse y la propuesta de convocar inmediatamente un congreso del PSOE para clarificar la situación forzó el argumentario de que el PSOE no debía negociar con ninguna fuerza política progresista y de izquierdas y que era preciso evitar a toda costa ir a una nueva convocatoria de elecciones ya que estás supondrían otro retroceso importante del PSOE», dice en otro momento del libro.

Tezanos dedica buena parte de su libro a narrar lo acontecido en aquel ya lejano comité federal 1 de octubre de 2016, saldado con la dimisión del hoy presidente del Gobierno. Asegura que no hubo en ningún momento intención de «pucherazo» en la votación de la que dependía el futuro de Sánchez, sino, por el contrario, asegurar su limpieza.

Se trataba de una votación «secreta, con urna, con códigos de identificación precisos de cada votante, e incluso con unas cortinillas que no permitieran ver qué papeleta cogía cada cual», en definitiva, «cumplía con todas las garantías para poder ser considerada como la más democrática».

La votación del 1 de octubre de 2016 «con cortinillas» era «la más democrática»

Pero en cuanto se empezó a votar de esta manera cundió «la sospecha de que algunos no estaban votando de acuerdo a las instrucciones recibidas por sus jefes de filas». Más tarde «diversos representantes en el comité Federal justificaron su comportamiento alegando que habían sido presionados con el riesgo de perder sus responsabilidades y puestos de trabajo. O, lo que es peor, los de familiares cercanos».

Con la misma claridad con la que en sus escritos en la Revista Temas arremete contra el PP y los medios de comunicación críticos con el gobierno de coalición, se pregunta por qué aquel día no se optó por presentar un voto de censura para convocar posteriormente un congreso extraordinario.

«¿Por qué no se hizo así?», se pregunta Tezanos para contestarse que «una de las respuestas más sencillas e inmediatas a esta pregunta es la que ya hemos indicado: lo hicieron de esta manera por la simple razón de que algunos de los ‘directores’ de la operación fueron demasiado chapuceros, precipitados y arrogantes, y estaban tan creídos de sí mismos como para pensar que nadie se atrevería a ponerse delante y no bajar la cabeza ni hincar la arrodilla ante ellos», todo un misil en la línea de flotación de todos aquellos que se opusieron a Sánchez.

Se queja el responsable del CIS de las deserciones sufridas en el equipo sanchista en las segundas primarias. La mayor parte de las personas con peso orgánico que habían apoyado inicialmente a Sánchez, se sumaron a la tercera vía de Patxi López. Fue el caso de Francina Armengol y de Idoia Mendía así como una parte de otras estructuras territoriales.

En las segundas primarias se produjeron deserciones en el equipo «sanchista»

«También resultaba bastante llamativo que algunos de los principales valedores de Susana Díaz, como Eduardo Madina, Javier Fernández o Alfredo Pérez Rubalcaba apenas expresaron en público elogio» sobre la andaluza, «sino que se centraban más bien en descalificar la candidatura de Pedro Sánchez». Y «ante la sospecha de que podía haber filtraciones», el equipo de éste acordó no transmitir informaciones sobre cómo avanzaba el proceso de recogida de avales.

Tras dedicar varios capítulos del libro al análisis político, sociológico y demoscópico del estado de la socialdemocracia en España y en el resto de Europa, llega a la etapa de Sánchez en Moncloa.

Un párrafo resume bien ese momento: «Uno de los estribillos que se propaló con más ardor -sobre todo al filo del intento de investidura de Pedro Sánchez en 2015– fue que su eventual llegada a La Moncloa supondría un peligro enorme. Si alguien se dedicase a contabilizar todos los desastres que auguraban para España si se producía tal evento, llegará a la conclusión de que las famosas siete plagas de Egipto eran poca cosa».

«Pero el temido evento -prosigue- se produjo y ni la economía española se hundió, ni la prima de riesgo se disparó, ni los empresarios salieron corriendo, ni las hordas rojas se apoderaron de las instituciones del Estado, ni la monarquía fue derrocada ni la unidad de España se vio fragmentada en mil pedazos». Queda dicho.

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