España Una decisión controvertida también internamente

El PSOE alarga una semana más el trámite de la Ley Trans pero promete que no habrá más demoras

Los socialistas vuelven a enfadar a Unidas Podemos al pedir una tercera ampliación del plazo de presentación de enmiendas, aunque advierten de que esta será ya la última | Calvo vuelve a la carga contra la norma

El portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, en el pleno de la Cámara baja. Europa Press

Era previsible desde hace una semana y finalmente se ha confirmado. El Grupo Socialista pide una semana más para redactar sus enmiendas a la Ley Trans, el texto que ha generado una auténtica división interna en el partido. Esa ampliación del plazo será aprobada este miércoles, 26 de octubre, por la Mesa del Congreso, con los votos de la derecha y la oposición de sus socios de Unidas Podemos. Pero el PSOE se compromete a que esta solicitud será la última, porque el lunes registrará sus propuestas de cambio de la norma en la Cámara baja. El Ministerio de Igualdad respondió a la decisión mostrando su «preocupación» por la demora, una semana más, del arranque del debate parlamentario. Desde Ferraz demandaron a su socio «respeto». Las balas entre los dos miembros del Ejecutivo son, pues, de ida y vuelta.

La Ley Trans sigue bullendo en el PSOE. El debate se fue enconando en las últimas semanas, conforme se acercaba su tramitación, por el choque entre las feministas clásicas —referenciadas en la exvicepresidenta Carmen Calvo— y el sector LGTBI. La disputa acabó desbordándose y la Moncloa ordenó intervenir para parar la hemorragia interna. El jueves pasado, Ferraz comunicó el acuerdo interno, la decisión final avalada por Pedro Sánchez. En síntesis, el PSOE se comprometía a no tocar la médula espinal de la ley impulsada por el Ministerio de Igualdad dirigido por Irene Montero. Pero sí advertía de que enmendaría el capítulo reservado a la «violencia intragénero», por las «dudas» que le suscitaba la «equiparación» de este tipo de violencia en parejas del mismo sexo con las agresiones machistas.

Estamos acabando de redactar nuestras enmiendas y las registraremos en el Congreso el lunes 31 de octubre», dicen en el Grupo Socialista

Pese a que se precipitó la decisión para detener el «espectáculo» interno, ya en la cúpula del Ejecutivo y de Ferraz advertían de que haría falta algo más de tiempo para madurar las enmiendas parciales. Y así ha sido. Fuentes del Grupo Socialista confirmaron este martes que este 26 de octubre sus tres representantes en la Mesa —la presidenta, Meritxell Batet; el vicepresidente primero, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, y la secretaria segunda, Sofía Hernanz— apoyarían la ampliación del plazo de presentación de enmiendas parciales. Escrito que, de hecho, ya había registrado el PP. Socialistas y derecha sacarán adelante esa prórroga, para enfado de Unidas Podemos. Será la tercera ampliación desde que el proyecto de ley superara su debate de totalidad.

Esta tercera prórroga, prometen desde la dirección que encabeza Patxi López, será «la última«. «Estamos acabando de redactar nuestras enmiendas y las registraremos en el Congreso el lunes 31 de octubre«, sostienen las mismas fuentes. Los socialistas han estado guardando sus cartas hasta pocas horas antes de la reunión de la Mesa, programada para las 11 horas de este miércoles, conscientes de la trascendencia de su decisión a nivel interno y por el equilibrio con los morados, y también porque apurar los tiempos les permitía cambiar de posición a última hora, si era necesario.

El Ministerio de Igualdad mostró su «preocupación» por la decisión del PSOE. «Quienes pagan las consecuencias son las personas trans y la comunidad LGTBI que ve en riesgo la aprobación de una ley que reconoce sus derechos. Las personas trans y LGTBI deben saber que no les vamos a soltar la mano y que vamos a caminar juntas hasta que sus derechos sean ley», manifestaron. Y para que el texto no sufra «más retrasos», fuentes de Unidas Podemos adelantaron que propondrán al PSOE y al resto de grupos un calendario de tramitación, que incluya la finalización del periodo de enmiendas el 2 de noviembre —como ha previsto la Moncloa— y el fin de la ponencia el 18 de noviembre, con el objetivo de que la ley quede aprobada antes de que concluya 2022 y «sin recortes en derechos respecto al texto ya pactado en el Gobierno».

Tardanza inferior a la habitual

Desde el Ejecutivo se venía minimizando la importancia de que se demorase el trámite de la Ley Trans, porque es lo que ocurre habitualmente con otros textos que proceden del Ejecutivo. Primero, porque entiende que es obligación del socio mayoritario corregir aquellos puntos de los que discrepe y, sobre todo, que den más «seguridad jurídica» a un texto que será recurrido por la derecha al Tribunal Constitucional. Y dos, porque había que armar un consenso parlamentario, que presume que no será fácil, porque aliados habituales del Gobierno como el PNV pueden poner ciertas pegas a la redacción. Fuentes del órgano rector del Congreso agregan que la Ley Trans es, de hecho, de las que han entrado más recientemente en el Parlamento, así que al final acumulará una demora mínima, inferior a la habitual.

El PSOE pide a UP «respeto» por su decisión y subraya que el proceso debe desplegarse «libre de presiones injustificadas»

Esa justificación es la que impregnó el comunicado del PSOE de respuesta a Igualdad. Desde Ferraz subrayaron que el Legislativo tiene «sus tiempos» y el resto de poderes —en este caso, el Ejecutivo a través del ministerio de Irene Montero— ha de «respetarlo». Recordaron que la ampliación del plazo de enmiendas se aprueba por mayoría de la Mesa, y no es una «decisión exclusiva» de un grupo. «Por eso, exigimos el legítimo respeto que corresponde en un proceso que, para el buen discurrir de una ley tan necesaria como esta, debe desarrollarse libre de presiones injustificadas».

Añadieron desde la cúpula que el PSOE persigue que «el texto sea garantista y que esté libre de cualquier posibilidad de ser recurrido ante el TC. El PSOE está haciendo un trabajo complejo y riguroso que requiere tiempo». De modo que el lunes registrará sus enmiendas para «dotar de mayor seguridad jurídica al texto». «Una ley que tanto la derecha del PP como sus socios de la ultraderecha van a tratar de impedir que salga adelante por todos los medios», rubricaron fuentes de la dirección.

Si hay un enemigo en contra de la igualdad entre hombres y mujeres, de personas LGTBI, de las personas trans, está enfrente [del PSOE], en la ultraderecha»

PILAR ALEGRÍA, PORTAVOZ DEL PSOE

Ahora, una vez que se cierre el plazo de registro de enmiendas, previsiblemente el próximo miércoles en la Mesa de la Cámara baja, comenzará la discusión del proyecto en la Comisión de Igualdad, órgano que precisamente dirige la exvicepresidenta Carmen Calvo, quien el mes pasado, en una explosiva entrevista en El Mundo, advirtió de que la Ley Trans puede acabar «destrozando la potente legislación de igualdad» que existe en España. Precisamente la confirmación, la semana pasada, de que habría una segunda prórroga motivó la salida del partido de Carla Antonelli, primera parlamentaria trans de España.

Este lunes, la portavoz del PSOE, la ministra Pilar Alegría, intentaba calmar los ánimos internos, avisando a los suyos de que han de pelear contra la derecha, y no enredarse en disputas internas. «Que haya un debate sereno y sosegado dentro de los partidos políticos y en el Congreso es sano y natural, pero no podemos equivocarnos. Si hay un enemigo en contra de la igualdad entre hombres y mujeres, de personas LGTBI, de las personas trans, está enfrente [del PSOE], en la ultraderecha«, aseguró la titular de Educación.

Calvo, ayer lunes en Hora 25 (Cadena SER), en la tertulia en la que participa todas las semanas con Pablo Iglesias (Podemos) y José Manuel García-Margallo, se expresó en términos muy duros contra la Ley Trans. Recordó que el texto que pactó con la ministra Montero el año pasado no es el que ha aterrizado en el Congreso. En la segunda vuelta se introdujo, por ejemplo, el concepto de «violencia intragénero», que vuelve a «debilitar» el concepto de violencia machista que se ha ido asentando desde 2004 y que «prácticamente da la razón a Vox».

La exvicepresidenta condenó que se emplee la expresión «persona trans gestante» en lugar de «mujer» y advirtió de que esta ley no tiene la misma entidad que la que permitió el matrimonio homosexual de 2005. En aquel momento, argumentó, no se tocó «nada importante», porque «la propia Constitución no dice en ningún sitio que se tengan que casar hombre con mujer y excluya a dos personas del mismo sexo». En cambio, la Ley Trans entraña una realidad jurídica «mucho más complicada» porque influye en «la infancia y la adolescencia», afecta a los artículos 14 y 15 de la Carta Magna, además de a otros derechos «muy importantes».

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