"El único funeral que cabía es esta despedida, pues la única presidencia que queremos a nuestro lado es la de Dios". Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, fallecida en el Alvia Madrid-Huelva convertido en una jaula mortal aquel 18 de enero de 2026, ponía el pasado jueves la voz, el sentimiento y la voluntad de las víctimas de Adamuz. Ella expresaba, allí, en el centro de un repleto Palacio de los Deportes Carolina Marín de Huelva, lo que muchas también querían gritar: que el sitio en el que querían llorar a los suyos, compartir su dolor, era ese, ante un altar presidido por la Virgen de la Cinta, patrona de la ciudad, en un oficio religioso. No un homenaje de Estado laico. Un tributo que probablemente ya jamás tendrá lugar.

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No lo quiere la Junta de Andalucía y el Gobierno de Pedro Sánchez tampoco lo organizará si ellas, las víctimas, lo siguen rechazando. Es lo que traslada la Moncloa, que no forzará nada, que no impondrá nada, que no agendará ningún funeral de Estado si todos aquellos que han padecido el siniestro de Adamuz, los familiares de los fallecidos —46 ya, porque este viernes murió una mujer ingresada en la UCI del hospital Reina Sofía de Córdoba—, los heridos, los afectados, no lo desean. "Solo haremos lo que ellas nos pidan", precisan a este diario fuentes de primer nivel del Ejecutivo.

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Precisamente para este sábado, 31 de enero, Gobierno y Junta habían previsto la celebración de un homenaje de Estado en Huelva, la provincia en la que residían la mayor parte de las víctimas mortales —con la última fallecida, Patricia García Sauci, 29, según los cálculos de la Diputación onubense (28, según el recuento del Poder Judicial)—, presidido por los Reyes. Pero se desconvocó el pasado domingo después de que las dos administraciones constataran que la mayoría de las familias rechazaba la fórmula: a un "número importante de ellas" les resultaba "imposible asistir" y "muchas otras" preferían que se celebrase más adelante. Lo cierto es que la Delegación del Gobierno en Andalucía, comandada por Pedro Fernández, y la subdelegada del Ejecutivo, María José Rico, pudieron comprobar que el deseo mayoritario era que se organizara una misa funeral, que Huelva es una "tierra mariana", de arraigado sentimiento religioso.

Y así fue: de la ceremonia se encargó la Diócesis de Huelva, que decidió trasladar el oficio al polideportivo Carolina Marín para acoger a más fieles —unas 4.350 personas, según el Obispado—. La Iglesia ubicó a los familiares, unos 300, en la pista central, y con ellas, los reyes Felipe y Letizia, mientras que las autoridades fueron situadas en el lateral, en un segundo plano, encabezadas por el presidente de la Junta, Juanma Moreno, y, por parte del Gobierno, la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, y los ministros de Agricultura y Política Territorial, Luis Planas y Ángel Víctor Torres, además del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

Sánchez no viajó hasta Huelva. La Moncloa adujo que el presidente solo acude a actos laicos, organizados por el Estado, precisamente por respeto a todas las confesiones, y por eso envió a su número dos, la vicepresidenta Montero, como jefa de la delegación que sí estuvo presente en la misa, igual que ocurrió con la misa por las víctimas de la dana, celebrada en la catedral de Valencia el 9 de diciembre de 2024. En el Gobierno, no obstante, son conscientes de que las víctimas de Adamuz preferían un funeral religioso y que no hubiera representación del Ejecutivo, tanto por lo expresado a la subdelegada como lo manifestado por ellas mismas en los medios de comunicación en los últimos días. La vicepresidenta, de hecho, sabía que Huelva rechazaba un acto aconfesional. "Pero el Estado no puede proponer un funeral religioso. Una misa no deja de ser una ceremonia privada y siempre hay que escuchar a las víctimas", señalan en el complejo presidencial. "Huelva es una tierra mariana y Andalucía, un pueblo creyente", aseveró en la ceremonia la propia Liliana Sáenz.

El ejemplo de la dana

¿Y más adelante? ¿Cabe organizar ese homenaje de Estado, como el que se hizo en Valencia por las víctimas de la riada, cuando se cumplió un año de la tragedia, el pasado 29 de octubre? "Si las víctimas consideran que el homenaje fue el que se realizó el jueves en Huelva, por nosotros no habrá problema. Habrá que ver qué quieren las víctimas y el Estado les rendirá el tributo que desean. Nuestra intención sigue siendo celebrar un funeral de Estado, pero hacerlo de la manera que ellas quieran. Y si no quieren un acto laico, pues se pensará una alternativa. Se hará lo que las víctimas nos pidan", señalan en la Moncloa. Allí recuerdan que, en Valencia, fueron las asociaciones de víctimas las que reclamaron, cuando se reunieron con Sánchez, que el Estado se hiciera cargo de un tributo que intentara resarcirles, sobre todo después de que el entonces president, Carlos Mazón, se hubiera negado incluso a recibirlas. El Gobierno preparó ese homenaje, liderado por los Reyes, y en el que las descargas de gritos de ira y rabia de las víctimas precipitaron la dimisión del propio Mazón unos días después.

El PP se lanzó este viernes a criticar a Sánchez por "no dar la cara" ni en el Senado, en la comparecencia que exigió su partido para que diera cuenta del accidente de Adamuz, ni en el funeral en Huelva. Miguel Tellado, secretario general de los populares, reprobó a Sánchez por permanecer en su residencia de la Moncloa "sin agenda pública que justificara su ausencia".

"El Gobierno estuvo en el funeral de las víctimas, ha estado todo este tiempo acompañándolas y, por tanto, estuvimos donde tuvimos que estar —contestó Montero este viernes en un encuentro con los periodistas en Sevilla—. Me parece que algunos intentan hacer polémica donde no hay ningún tipo de polémica y profundizan el sufrimiento de las victimas". Ni la vicepresidenta ni los ministros, ni tampoco Feijóo, se acercaron a las víctimas para consolarlas. El protocolo de Casa Real marcaba, recuerdan en el Ejecutivo, que eran los Reyes los que irían al encuentro de los familiares, solo ellos. En las imágenes de televisión se ve, de hecho, que un miembro de Protocolo se acercó a Juanma Moreno para advertirle de que debía volver a la línea de autoridades, más retrasada, después de que él se acercara a las víctimas.

En el Ejecutivo han sentado mal los reproches del PP, porque si la dirección de Feijóo aduce que las víctimas "no querían que acudiera el presidente Sánchez", entonces resulta "hipócrita" recriminarle que no fuera a acompañarlas. "O una cosa o la otra". Fuentes gubernamentales admiten su satisfacción con la organización de la misa funeral por parte de la Iglesia, que colocó en el centro a las víctimas y que fomentó un clima de respeto que nadie se saltó. Y, de nuevo, subrayan la cooperación de la Junta de Andalucía —de "extraordinaria" la calificó el ministro de Transportes, Óscar Puente, en su comparecencia del jueves en el Senado—.

Responder con la "acción" cuando las palabras no bastan

Sánchez quiso enviar un mensaje de afecto a todos los afectados por los accidentes de Adamuz y Gelida (Barcelona) —allí murió el maquinista de un convoy de Rodalies sobre el que colapsó un muro de la autopista AP-7—, y les prometió que el Estado no les va a olvidar y llegará hasta el infal de la investigación. Tras mostrarles la "solidaridad", el "compromiso" y el "cariño" del Ejecutivo, remarcó que es consciente de que las palabras "no son nunca suficientes" cuando "el dolor es tan grande", y por tanto solo queda responder con la "acción". "Y, por eso, el Estado en su conjunto, no solamente el Gobierno de España, el Estado en su conjunto, no va a mirar a otro lado. Va a seguir trabajando con respuestas a las preguntas, llegando hasta el final, con mejoras en todo lo que tengamos que mejorar y con un acompañamiento continuado a quienes han perdido a un ser querido", subrayó en el arranque de la clausura del acto Mujeres de la ONU liderando el siglo XXI, en Madrid.

El presidente respondía así al ruego principal expresado por Liliana Sáenz en la misa funeral de la tarde anterior. "Somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará. Sabremos la verdad. Lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz de saber que en los brazos de la Virgen ahora duermen", señaló la portavoz de las familias. El Gobierno, en palabras de Sánchez, se compromete a llegar "hasta el final" de la investigación y a introducir todas las "mejoras" necesarias en el sistema ferroviario para evitar en el futuro otro siniestro.

El jefe del Ejecutivo insistió en que las familias no tendrán que inquietarse por los recursos. Recibirán el acompañamiento del Estado para que, "además del dolor, no tengan que cargar también con la preocupación por una situación económica o por sentirse desamparados o desamparadas. Las instituciones no van a dejar solas a las víctimas. Tampoco lo vamos a hacer a las familias, no vamos a olvidarlas. Vamos a estar a su lado hoy, mañana y, por supuesto, todo el tiempo que haga falta".

El Consejo de Ministros ya aprobó el pasado martes un real decreto ley de ayudas a las víctimas dotado con 20 millones de euros10 millones para ayudas urgentes y otros 10 para los anticipos—. En los casos de muerte, el Estado abonará una ayuda directa de algo más de 72.000 euros por cada persona fallecida y la misma cifra como anticipo del seguro. Y en los casos de lesiones corporales, la Administración pagará según la gravedad de las mismas, desde algo más de 2.400 euros hasta 84.000 euros. Mismas cantidades que se percibirán en concepto de anticipo del seguro.

Puente se comprometió el jueves, en el pleno del Senado, a acudir al funeral de Estado cuando este tuviera lugar: "Estaré allí y les miraré a la cara, porque yo sí puedo hacerlo —espetó al PP, que le había desafiado diciendo que no tendría el valor de mirar de frente a los afectados por la tragedia—. Ustedes no representan a las víctimas, ni muchísimo menos. Y yo cumpliré con mi obligación cuando llegue el momento de estar con ellos, con la cabeza bien alta, porque he cumplido con mis obligaciones: he estado en el puente de mando desde el primer momento y he hecho mi trabajo, el trabajo que me corresponde". Ahora, la posibilidad de que ese funeral laico tenga lugar es más lejana. El Gobierno prefiere no presionar a las protagonistas, a las víctimas.