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España

La vista oral arrancaba este martes en el Supremo

El Gobierno cree que el 'caso Ábalos' está amortizado y no afectará a las andaluzas: "Empata a cero con la 'Kitchen' del PP"

En el Ejecutivo estiman que el impacto ya está descontado y se ha "exprimido" y que se neutraliza con el otro juicio en marcha ya: el del espionaje a Bárcenas

MADRID, 07/03/2026.- El exministro José Luis Ábalos en el banquillo de los acusados este martes en el primer día del juicio contra él, contra su exasesor Koldo García y contra el empresario Víctor de Aldama en el Tribunal Supremo por el caso de las mascarillas, una presunta trama de corrupción para lucrarse con material sanitario durante la pandemia. EFE/J.J. Guillén POOL
El exministro José Luis Ábalos, en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo en el primer día del juicio contra él por el 'caso mascarillas', este 7 de abril de 2026. | EFE / JJ GUILLÉN (POOL)

Han pasado menos de 26 meses y pareciera que hubiera transcurrido una eternidad. 26 meses —fue el 21 de febrero de 2024— desde que el exministro José Luis Ábalos se declarara en los pasillos del Congreso "estupefacto" y "muy decepcionado" por la detención de su antiguo asesor Koldo García. Ayer martes, el mismo Ábalos se sentaba junto a él en el banquillo del Supremo, acusados ambos de los delitos de cohecho, tráfico de influencias, malversación, organización criminal, uso y aprovechamiento de información privilegiada, falsedad y prevaricación. A uno, al extodopoderoso secretario de Organización del PSOE, y tras más de cuatro meses en prisión, se le veía claramente desmejorado, mucho más delgado, desubicado, y al otro, a quien había sido su "asistente" más que su asesor, Koldo, agachando la cabeza continuamente. La imagen de ambos y del comisionista Víctor de Aldama en el arranque de la vista por el caso mascarillas colonizó de inmediato periódicos, televisiones, radios. Uno de los juicios que serán probablemente más indelebles de la política española. Como también quizá lo sea el que comenzó la víspera, el lunes 6 de abril, en la Audiencia Nacional, el de Kitchen. Los juicios a la corrupción de PSOE y PP, diferentes en su naturaleza, en su génesis y en su alcance, separados en su inicio por apenas unas horas y que en su desarrollo se solaparán con la precampaña y campaña de las elecciones andaluzas del 17 de mayo.

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Los populares se esforzaban en subrayar ayer, a través de su portavoz en el Senado, Alicia García, que esa imagen, la del exministro y su hombre para todo juntos en el Supremo definía "mejor" que ninguna otra "lo que es el sanchismo: la que va de la foto de Ábalos defendiendo la moción de censura a la foto de hoy [por este marets] con el corazón del sanchismo sentado en el banquillo". Pero para el Gobierno el tiempo de duelo ya pasó y el potencial impacto en la opinión pública, ya descontado desde hace mucho. En el Ejecutivo, en la cúpula del partido, están convencidos de que el caso Ábalos no erosiona ya más, defienden que está "amortizado", por mucho que quien se enfrenta a una petición de pena por parte de la Fiscalía de 24 años de cárcel fuera el número tres de Pedro Sánchez en el PSOE y uno de los miembros de más peso de su Gabinete.

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Lo que estamos viendo ahora y veremos en la vista es una repetición de lo publicado. Nosotros tomamos las decisiones que había que tomar", apunta un ministro cercano a Sánchez

"Es verdad que este tema sigue teniendo mucho morbo. Pero ya está exprimido. Lo que estamos viendo ahora y veremos en la vista es una repetición de lo publicado. Nosotros tomamos las decisiones que había que tomar". Estas palabras de un ministro desnudan la reflexión que anida en el Gobierno y en Ferraz: que el juicio, que se extenderá hasta el 30 de abril, no aportará muchas más novedades ni acabará volviéndose contra el PSOE porque ya Sánchez actuó. Otra cosa es que el foco, que trabajosamente el Gobierno había logrado desplazar desde la corrupción —el punto de mira preferido del PP a la política internacional, regrese otra vez al pasado, a las actividades presuntamente delictivas del exministro.

En la cúpula siempre se recuerda que menos de una semana después de que Koldo fuera detenido, Ábalos ya había sido obligado a renunciar a su acta de diputado en el Congreso y, como no lo hizo, pasó al Grupo Mixto. El partido le abrió expediente, aunque no se resolvió con su expulsión hasta junio de 2025, justo después de que cayera su sucesor en Organización, Santos Cerdán, tras un devastador informe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil que le llevaría a ingresar en prisión casi cinco meses de manera preventiva.

Los socialistas siempre contrastan su respuesta a la del PP con la corrupción: actuación "con total contundencia", "colaboración con la Justicia" y las Fuerzas de Seguridad y propuestas de regeneración

Para el presidente del Gobierno y su equipo, eso, actuar "con total contundencia", es tanto como asumir responsabilidades políticas. También "colaborar con la Justicia y con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cosa que no se hacía en el pasado y que hoy se hace", y "poner en marcha propuestas de regeneración democrática y de mejora de los controles para evitar esos casos de corrupción". Los socialistas entienden por tanto que no cabe equiparar la respuesta del PSOE a sus escándalos de presunta corrupción con la actuación del PP, que llegó —y eso es la operación Kitchen, ahora en el banquillo— a espiar a Luis Bárcenas, su extesorero, para sustraerle información sensible que pudiera guardar sobre el caso Gürtel y obstruir la acción de la Justicia. La vista se prolongará durante 35 sesiones, hasta el 30 de junio, mes y medio después de la celebración de las andaluzas.

Testigos de campanillas

En las alturas del Ejecutivo se interpreta que ninguno de los dos casos, ni Ábalos ni Kitchen "tiene ya mucho impacto" en la ciudadanía. Porque además uno neutraliza al otro. "Empatan" a ojos de los electores, como ilustra un senador socialista andaluz. Pero creen que si acaso puede ser más lesiva la causa que afecta a los populares: "Me inclino a que les va a hacer más daño a ellos la Kitchen —sentencia un miembro del Consejo de Ministros muy cercano a Sánchez—, porque de lo de Ábalos se lleva hablando dos años. Esto permite que se reviva la corrupción del PP".

La Kitchen sienta en el banquillo al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz —hombre de la confianza del expresidente Mariano Rajoy—, y a su mano derecha, el secretario de Estado de Seguridad, Paco Martínez. El exjefe del Ejecutivo tendrá que declarar como testigo, al igual que la ex número dos del PP María Dolores de Cospedal (que fue imputada y a la que luego se la sacó de la investigación) y la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. "Creo que el caso Ábalos ya está amortizado —asegura a este diario otro ministro de la entera confianza de Sánchez—. Igual que la Kitchen lo está para el PP. Eso va a ser un empate a cero".

Un miembro del Gabinete aventura que más que empate, puede ocurrir que "al PP le vaya a hacer más daño la 'Kitchen'", porque permitirá que se "reviva la corrupción" de los conservadores

La rueda de prensa posterior a la reunión del Gabinete de este martes estuvo presidida por dos asuntos. Uno, la aprobación y envío al Congreso del proyecto de reforma del artículo 43 de la Constitución para blindar la prestación del derecho al aborto, una vez incorporados los cambios sugeridos por el Consejo de Estado. Dos, el arranque de la vista en el Supremo y la estampa de Ábalos, Koldo y Aldama.

Y en ese punto la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, intentó, por un lado, mostrar su repulsa por los casos de corrupción a juicio esta semana y, por otro, enfatizar la "empatía" por el "enfado" de los ciudadanos con sus políticos. Apostillando, eso sí, que PSOE y PP no responden igual. "Entiendo la indignación y la dura semana que está viviendo la ciudadanía en nuestro país, que está sufriendo por los graves casos de corrupción que se están juzgando. Entiendo esa desafección y, además, quiero ser muy contundente. Ahora es el momento de la Justicia, y la Justicia tiene que hacer su trabajo, pero en un momento anterior, evidentemente, hay una actitud por parte del Partido Socialista de tolerancia cero con la corrupción, de actuar de manera inmediata, de colaborar con la Justicia. Son actuaciones bien distintas", esgrimió.

La portavoz asegura que el Gobierno entiende la "desafección" ciudadana, su "indignación" por la "dura semana", con los dos juicios sobre la mesa. Pero el PP "destruía pruebas a martillazos"

En el PP, en cambio, "en lugar de colaborar con la Justicia", "se destruían pruebas a martillazos destruyendo ordenadores". Dicho de otro modo, los dos casos, Kitchen y mascarillas, asquean, "la corrupción hace daño al conjunto de la sociedad", pero PP y PSOE no son iguales. Y que la Justicia "haga su trabajo", "dirima todas las responsabilidades y llegue hasta el final".

A Saiz se le preguntó en varias ocasiones qué ocurrirá si hay una sentencia condenatoria contra el exministro, si el PSOE o el Gobierno asumirá responsabilidades políticas por haberlo fichado. Porque Ábalos era una persona de la máxima confianza de Sánchez. "Las relaciones personales se basan en en la confianza. Ese es el punto de partida y si la confianza se rompe es cuando hay que actuar y el PSOE lo hizo. Nadie puede prever comportamientos de todas las personas que nos rodean". En cambio, el PP "destruía pruebas a martillazos", carga a sus espaldas con la Kitchen, "el caso más importante de corrupción del Partido Popular". "Es que, ¿qué más responsabilidades políticas se nos pueden pedir? Ya se tomaron y con mucha rapidez y dolor contra un compañero al que apreciábamos", observa en privado un ministro.

"¿Y a Juanma Moreno el caso de la Diputación de Almería?"

La portavoz refrendó el mensaje de que el Gobierno y el PSOE ya no tienen nada que ver con Ábalos. El Ejecutivo afronta así este juicio "con total tranquilidad", es "el primer interesado en que se sepa toda la verdad", quiere que la Justicia "haga su trabajo hasta el final", "se dé luz y se conozca toda la verdad" y que "el que la haya hecho, que la pague".

El Ejecutivo afronta la vista "con total tranquilidad", es "el primer interesado en que se sepa toda la verdad" y quiere que la Justicia "haga su trabajo hasta el final", y el que la haya hecho, "que la pague"

En el Gobierno y en Ferraz creen que esta vista, que concluirá justo antes de que comience la campaña oficial de las elecciones andaluzas, no contaminará el 17-M, unos comicios muy complicados para su candidata, María Jesús Montero, por la fortaleza de su rival, Juanma Moreno, instalado desde 2022 en una cómoda mayoría absoluta. "No creo que pueda afectar. Las decisiones políticas están atravesadas por distintos factores. También, por ejemplo, por lo que está pasando en el mundo [la guerra de Irán lanzada por Donald Trump]. No creo que el tema de Ábalos sea decisivo", señala un ministro.

"¿Afectarnos a nosotros? No. ¿Y a Moreno Bonilla le afectará Almería entonces?", se preguntan en Ferraz, en alusión al caso de presunta corrupción destapado en la Diputación almeriense, institución gobernada por el PP, una causa que ya cuenta con una treintena de imputados. "Sinceramente, el juicio no nos quita tiempo ni el sueño. Estamos centrados en Andalucía y en el contexto nacional e internacional. Ábalos y Cerdán están apartados. Es el momento de la Justicia. Nosotros seguimos", remarca a este diario un alto mando de la cúpula federal que se resiste, a diferencia de otros compañeros de partido, a hablar de empate, porque la corrución del PP "es estructural".

El juicio no nos quita tiempo ni el sueño. Estamos centrados en Andalucía y en el contexto nacional e internacional. Ábalos y Cerdán están apartados. Nosotros seguimos", añaden en Ferraz

"Y lo nuestro no lo es. Nosotros además hemos actuado —argume esta misma dirigente—. Ellos están fuera. Ojalá la corrupción del PP le pasara factura. Llevan toda la vida en unos sitios u otros haciendo lo mismo. Todo lo suyo supera y con creces lo nuestro. Lo nuestro ha sido una panda de golfos. Muy mediáticos, eso sí. Con mucho poder y a la vera del presidente. Pero todo al margen del PSOE y del presidente y del Gobierno". Ferraz y el propio Sánchez han negado tajantemente que pudiera haber existido financiación ilegal en el partido, y están convencidos porque han mirado las cuentas de arriba abajo. Pero eso es lo que tendrá que determinar la Audiencia Nacional, que abrió una pieza separada para estudiar los pagos en metálico a Ábalos, Cerdán y Koldo y reclamó todas las cuentas y los justificantes de esos abonos. La investigación aún esta en marcha. El PP ha apuntado una y otra vez al presidente, porque "o lo sabía o lo tapó", como martillea Alberto Núñez Feijóo. Los socialistas defienden que no hay ninguna prueba que siquiera roce a su líder.

En realidad, tanto PP como PSOE manejan presunciones. Porque solo cuando se abran las urnas del 17-M se sabrá si los andaluces han podido tener en cuenta Kitchen o mascarillas. Los dos casos a juicio y que abochornan (e interpelan) a los dos grandes partidos. Y aquí no se detiene nada. Ábalos afronta más investigaciones, ahora ya en la Audiencia Nacional, como el presunto amaño de contratos públicos para obtener medidas, trama que pudo ser urdida por Cerdán. El caso mascarillas es solo una primera pieza.

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