La incomodidad del Partido Nacionalista Vasco con el Gobierno lleva haciéndose patente desde hace meses. Los jeltzales creen que falta más "diálogo" con ellos, trabajar más las iniciativas, trasladar al Congreso solo aquello que reúna consenso. Y el mazazo de la caída de Santos Cerdán por presunta corrupción agrandó la brecha. Ese era y es el mar de fondo. Pero lo que sucedió el pasado martes era un estallido de su socio preferente con el que la Moncloa no contaba. Un monumental enfado de los nacionalistas por un meme publicado en redes por el Partido Socialista de Euskadi (PSE-EE), considerado desafortunado incluso puertas adentro. Una imagen creada por inteligencia artificial que mostraba al líder del PNV, Aitor Esteban, lanzándose a una piscina. Un tuit "indecente" que provocó la suspensión de un encuentro "con Moncloa" programado para el día siguiente (y no publicitado previamente). El director de Gabinete de Pedro Sánchez se movilizó de inmediato y logró contener una crisis que amenazaba con fisurar las relaciones con un aliado capital. La serie de llamadas a Bilbao, las palabras del miércoles del presidente en el pleno del Congreso, consiguieron que las aguas volvieran a su cauce. El tropiezo, para los peneuvistas, ya está pasado. "Ellos han entendido el mensaje", convienen. No sin antes advertir que el choque aún no se ha disipado con el PSE y con su secretario general, Eneko Andueza.
Los dos, PNV y PSE, gobiernan juntos en Euskadi, controlan las tres diputaciones forales y los principales ayuntamientos de la comunidad —incluidos los de las tres capitales—, disponen de un poder institucional incontestable. Pero su relación ha estado llena de altibajos. De años de amor (más) y años de odio (menos). Ahora atraviesa uno de esos momentos críticos. La interlocución entre Andueza y Esteban, que asumió las riendas del Euzkadi Buru Batzar (EBB) hace escasamente un año y un mes tras suceder de forma traumática a Andoni Ortuzar, es más que complicada. No hay química entre ellos, como reconocen las dos partes, a diferencia de lo que ocurre entre el lehendakari, Imanol Pradales, y los consejeros socialistas de su Gobierno. Las cosas se han torcido más a cuenta de la proposición de ley de empleo público y la voluntad del PNV de elevar la exigencia del euskera en el acceso a la Administración vasca, algo en lo que discrepa radicalmente el PSE. Los dos socios han intentado encontrar una salida pactada, pero ha sido imposible. Cerrado el plazo de enmiendas, los nacionalistas tienen que decidir qué hacer: si sacan adelante su proposición con los votos de EH Bildu, si apuestan por el texto de la izquierda abertzale o si, como le reclama Andueza —lo volvió a hacer este viernes—, la retira.
El PSE lanzó su tuit con fotomontaje en protesta por la maniobra de "distracción" del PNV, porque rompía el "pacto de silencio" en torno a las negociaciones de la reforma del Estatuto
En plena refriega por esa propuesta, Esteban reveló el pasado martes en Euskadi Irratia, la radio pública vasca, que las negociaciones con el PSE para un nuevo Estatuto, hasta ahora conducidas de forma discreta, estaban avanzando. Los socialistas vascos lo interpretaron como una maniobra de "distracción" que no estaban dispuestos a "tolerar". Y por eso, porque se estaba "rompiendo un pacto de silencio" en torno a una cuestión "tremendamente importante y sensible", explicaba Andueza este viernes, el partido lanzó su post en X el martes con el fotomontaje. El tuit de la discordia que soliviantó sobremanera al PNV y que le llevó a suspender la reunión que su líder tenía concertada para el miércoles con el jefe del PSE y "con Moncloa". En realidad, ese encuentro no estaba previsto ni en la Moncloa ni con un miembro de la Moncloa. El tercer dirigente sentado a la mesa iba a ser Antonio Hernando, vocal de la ejecutiva federal del PSOE y secretario de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales. Director adjunto de Gabinete de Sánchez, eso sí, desde octubre de 2021 hasta septiembre de 2024. Uno de sus hombres de confianza y su emisario en la interlocución con el PNV.
El presidente fue consciente desde el primer segundo que no podía abrirse un frente con los jeltzales. Y dio la orden de que se les llamara para aclarar el malentendido y rebajar la tensión. Quien descolgó el teléfono fue su director de Gabinete, Diego Rubio, como reveló este sábado Esteban en una entrevista en ETB, en la que aunque no detalló el contenido de la conversación sí deslizó que el contacto venía a ser una reconvención de Andueza. La señal de que no habían gustado las formas del barón socialista. Porque lo cierto es que ni en el Gobierno ni en Ferraz gustó el tuit del jefe del PSE. La secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, también habló con Andueza. "No fue acertado el mensaje en X, pero decir que había reunión con Moncloa tampoco", indican desde el cuartel general socialista a este diario, expresando por tanto ese doble malestar, con el PSE por el post y por el PNV por haber escalado la crisis al apuntar a Sánchez.
El PNV estalló. Enseguida llamó el jefe de Gabinete de Sánchez, Diego Rubio, para serenar a Esteban. También Torró contactó con Andueza. En Ferraz no creen "acertado" ni el tuit ni que los nacionalistas hablaran de una reunión "con Moncloa"
El miércoles por la mañana, en la sesión de control al Ejecutivo en el Congreso, la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, visibilizó la irritación de su partido. Tras trasladarle su insatisfacción por la huelga de médicos que está aumentando de nuevo las listas de espera o por el abordaje del Gobierno del problema de la vivienda o los autónomos, tras recordarle que hay aún "asuntos pendientes" del pacto de investidura, tras insistirle en que tiene aún "promesas incumplidas" como la reforma de la ley de secretos oficiales, le lanzó el aviso: "Quizá usted, en lo que queda de legislatura, tiene solo como prioridad levantar un muro contra el fascismo y el trumpismo, y es legítimo y necesario, se lo reconozco. Ahí nos va a encontrar a nosotros también, porque nunca nos hemos movido de la defensa de los valores democráticos. Ese es también nuestro objetivo. Pero no lo conseguiremos si, además del fondo, no cuidamos las formas y no nos respetamos los unos a los otros. Usted sabrá cómo quiere llegar hasta la convocatoria electoral, si quiere compañía o no, presidente". "Por supuesto que quiero compañía y, además, buena compañía como la del PNV", respondió el jefe del Ejecutivo, a quien agradeció en varias ocasiones sus posiciones "constructivas" y su "diálogo".
El memorial de agravios
Los jeltzales se daban por satisfechos con los movimientos y las palabras de Sánchez y su equipo. "Han entendido el mensaje, nosotros lo hemos entendido, pero alguien no lo ha entendido", sostienen fuentes del PNV. La crisis con la Moncloa se da ya pues por zanjada.
Los 'jeltzales' creen que el Gobierno actúa como si tuviera mayoría, y se quejan de que no les consulta previamente sus iniciativas o de que les haga "tragar" con sus propuestas en materia de vivienda
Pero eso no quiere decir que el malestar de los nacionalistas con Sánchez se haya disuelto. Desde la formación peneuvista insisten en que no tienen la sensación de que realmente sean el socio prioritario del Ejecutivo, porque el PSOE actúa, denuncian, como si tuviera mayoría, cuando no dispone de ella en el Congreso. Su queja es que no les consultan las iniciativas que llegan a la Cámara, que no abordan previamente con ellos sobre todo los reales decretos leyes, los más delicados, porque exigen una votación de sí, no o abstención sin posibilidad de enmiendas. Y también les cansa que los socialistas apuren los tiempos para negociar, hablando con ellos poco antes de cualquier votación.
Los nacionalistas vascos, por tanto, afean al Ejecutivo un cierto "desorden" en sus relaciones con los grupos, sus dinámicas, la falta de "diálogo" previo, que pretenda que "traguen" con todo en materias políticamente sensibles como la vivienda, como le reprochó Vaquero a Sánchez en el pleno.
Además, hay cuestiones que inquietan al PNV como la huelga de médicos que se prolonga desde comienzos de año. La portavoz en el Congreso pidió al presidente que tome las riendas de una crisis que no ha sabido resolver, creen, la ministra de Sanidad, Mónica García. Con ella, apuntan, el diálogo es muy fluido, pero no se ha traducido en soluciones, y el Gobierno vasco calcula que la demora en las cirugías ha aumentado en casi un 50% por los paros de los facultativos. El PNV ya se dejó jirones de credibilidad por la gestión de Osakidetza, la sanidad pública vasca y joya de la corona, y ha asumido que esa erosión la pagó en las últimas autonómicas, las de abril de 2024, en las que se dejó cuatro escaños. Esteban pidió el pasado martes a Sánchez que cese a García si ella no es capaz de solucionar la huelga de médicos. En vivienda o autónomos, las posiciones del PNV se acercan a las de Junts —más giradas a la derecha las de los posconvergentes—, y demandan asimismo al Gobierno que no caiga en el "oportunismo político" con iniciativas como la del blindaje constitucional del aborto, que no podrá salir adelante porque es necesario el concurso del PP, y ya ha adelantado que no dará su apoyo.
En el PNV preocupa la huelga de médicos por el aumento de las listas de espera, y piden a Sánchez que la ministra García lo resuelva o la cesa. El diálogo con el Gobierno lo canaliza Bolaños
Aunque el PNV ya ha advertido en varias ocasiones de una "aritmética parlamentaria negativa" —la última vez, el pasado miércoles, en la pregunta de Vaquero—, y aunque ha pedido al Ejecutivo que se centre en sacar solo las iniciativas que conciten el consenso mayoritario, ahora presiente que Sánchez aguantará hasta el final de legislatura. Y no romperá con él, pese a las tensiones puntuales. La interlocución continúa siendo fluida. Hasta su salida del Ejecutivo para centrarse en su carrera a la Junta de Andalucía, era María Jesús Montero la que pilotaba las relaciones con el PNV a nivel de partido —Santos Cerdán, hasta su caída, dialogaba con Bildu—, y las compartía con el ministro Félix Bolaños a nivel de Gobierno. Fuera Montero del Gabinete, el principal emisario de Sánchez es el titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, además de Hernando en representación de la ejecutiva federal socialista. También el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, se ha fajado en las negociaciones de carácter económico con los grupos, pero el sucesor de la exvicepresidenta en Hacienda, Arcadi España, aún no ha debutado. El pasado martes, cuando estalló la crisis, Bolaños no pudo mediar por el fallecimiento de su padre.
Irritación por las "campañas" del PNV
Lo que sigue sin estar resuelto es el choque con el PSE. Y eso va a ser lo más difícil de desencallar. Los socialistas vascos no han retirado el tuit de sus redes sociales, ni contemplan hacerlo. Tampoco ha habido llamada al PNV para reconducir la situación. "Entiendo que no tenemos nada que hablar", aseguraba Andueza este viernes en Bilbao, en la manifestación convocada por los sindicatos por el Primero de Mayo. El jefe del PSE argüía que su partido y él mismo han sufrido "campañas orquestadas" por el PNV en las que le faltaban "el respeto": Eneko Goia, exalcalde de San Sebastián, le llamó "charlatán"; la presidenta de los peneuvistas guipuzcoanos, María Eugenia Arrizabalaga, le tachó de "españolista"; un "importante miembro" de los jeltzales [el exportavoz en el Congreso Iñaki Anasagasti] dijo de él que era "un manazas, un gamberro" y que lo único que hacía era "rebuznar". Su reacción, indicó, "nunca va a ser un plante, una pataleta pública" ante las "faltas de respeto" del PNV.
Andueza denuncia que la proposición de ley vasca de empleo público, que eleva las exigencias del euskera, es una "amenaza a los derechos de los trabajadores", lo que el PNV tacha de "barbaridad"
Pero Andueza mantuvo su línea de crítica frente a la proposición de ley de empleo público —que modificaría la norma de 2022—, una "amenaza a los derechos de los trabajadores por parte del PNV y Bildu". Ambas fuerzas, denunció, "quieren imponer una mayor exigencia de euskera en la Administración pública", que impediría a "muchos ciudadanos vascos acceder a una oferta de empleo público [OPE] o consolidar su puesto de trabajo". "Entendemos que es algo muy grave, que no nos lleva a nada y que merece una respuesta de la calle por parte de todas las fuerzas y de todos los sindicatos", añadió. El líder del PSE insistió en que el Esteban intentó una "maniobra de despiste" con sus palabras sobre la reforma estatutaria para que "la gente no se diera cuenta de su error" con la ley vasca de empleo público.
Esteban, este sábado, en su entrevista en Teleberri (ETB), mostraba que su enfado persiste con el PSE, no con la Moncloa. Definió como "inaceptable" el mensaje publicado en X, "preocupante" no por el fotomontaje, sino por "lo que se dice ahí". Según el jefe del EBB, en una reunión el martes de la semana pasada Andueza trasladó que no habría acuerdo en la ley de empleo público, pero reconocía al PNV su "esfuerzo" para llegar a un consenso y prometió que no haría "sangre" con ello ni entraría en ninguna "guerra" pública con su socio de coalición. "Eso es lo que es inaceptable: que te digan una cosa y al día siguiente, de puertas afuera, sea otra". Para el dirigente jeltzale, es "una barbaridad" asegurar que "defender el euskera" va "en contra de los derechos de los trabajadores". La intención de su partido, esgrimió, es blindar la lengua propia frente a las sentencias adversas de los tribunales. "Lo que no podemos hacer tampoco, ni vamos a hacer, es callarnos ante manifestaciones que son mentira, son inciertas, y que además tergiversan", subrayó. Si en algo coincidían Andueza y Esteban en sus declaraciones del viernes y del sábado es que el pacto entre los dos partidos no está de ningún modo en riesgo.
Esteban advierte de que aunque el Gobierno de coalición no esté en riesgo, su partido no se va a "callar". Los socialistas creen que acabará sacando la ley de empleo apoyándose en Bildu
En el PSE están expectantes por ver qué salida toma el PNV. Si se atreve a sacar adelante su propuesta de ley con la abstención de Bildu, "como sucedió con el plan Ibarretxe". Es el escenario que ve más probable. Los otros dos posibles los señaló Andueza: que los nacionalistas se hagan "eco" de su solicitud y retiren su iniciativa o bien que PNV y Bildu "puedan alcanzar un acuerdo e incluso el PNV pueda apoyar la propuesta [propia] de Bildu". En la cúpula del PSE, no obstante, se muestran seguros de que su relación se recompondrá: "Apostamos a que en las próximas semanas nos volvemos a reunir porque llaman ellos". Fuentes próximas al jefe de los socialistas vascos creen que el problema es que Esteban pensaba "que iba a seguir siendo el rey, como en Madrid" y que proyecta inseguridad con sus socios por sentirse cuestionado internamente por los suyos.
Dejar pasar el tiempo
Otras fuentes del PSE que se confiesan disgustadas por la "frivolización de la política" que supone el meme contra Esteban dan por hecho que, antes o después, la dirección de Andueza rectificará. "Esa marcha atrás se va a dar, los míos tienen más miedo a Pedro que a un nublado. Están tardando más por el orgullo que tienen", indica un veterano dirigente con mando en plaza en Euskadi y en Madrid. Este responsable, aunque no comparte "las formas" de la cúpula vasca, sí cree que Andueza tiene "razón en el fondo", porque Esteban saca el tema de la reforma del Estatuto para "ocultar" el problema mayor, que es la ley de empleo público.
En el PSE hay también quienes estiman que las "formas" fallaron y se perdió el sentido "institucional" aun teniendo "razón", y recuerdan que Mendia no tuvo choques con el PNV
En el PNV achacan los roces con el PSE al hecho de que Andueza necesita visibilidad porque él, por decisión propia, no forma parte del Gobierno vasco. Y señalan las diferencias de actitud con la anterior secretaria general de los socialistas, Idoia Mendia, vicelehendakari y consejera desde 2020 hasta 2024 y actualmente eurodiputada. Mendia fue la que restableció las relaciones con el PNV después de años de ruptura que llegaron a su pico en 2009, cuando Patxi López fue investido lehendakari con los votos del PP, arrebatando por primera vez el Ejecutivo de Vitoria a los jeltzales. La dirigente, líder del PSE entre 2014 y 2021 —Andueza tomó el relevo en este último año—, recompuso el diálogo con los nacionalistas vascos y los sostuvo en el Gobierno desde fuera, entre 2016 y 2020, y ya dentro del Gabinete, a partir de este último año. "Idoia primero estuvo fuera del Ejecutivo vasco y luego ya entró en él cuando se lo pidió Pedro y nunca sucedió esto. No hubo conflicto con el PNV. La reacción lógica de Eneko debiera haber sido más institucional", indica el citado veterano cargo socialista.
Pero en la cúpula del PSE duelen esas "campañas" contra ellos y piden centrar la mirada en "lo que de verdad importa": un blindaje del euskera que consideran contrario a los derechos de los trabajadores y el acercamiento abertzale a Bildu. En riesgo, no obstante, "no está absolutamente nada", decía Andueza este viernes. "Hemos vivido momentos de tensión, tensiones artificiales provocadas por el PNV en los últimos años. Muchas. Y siempre se reconduce. Nadie va a poner en riesgo la coalición, por lo menos por parte del PSE-EE. Si alguien piensa que va a ser el PSE el que va a pretender romper eso, no nos conoce, no conoce de nuestra seriedad y sobre todo no conoce nuestro compromiso con la palabra dada y nuestra palabra esta reflejada en una firma, en un acuerdo de gobierno y no sera el PSE el que lo rompa. Tampoco creo que lo haga el PNV. Dejemos que el tiempo pase, que las aguas vuelvan a su cauce". El tiempo como medicina para una relación difícil pero de la que ninguno puede ni quiere escapar. Porque, como repiten en Ferraz, ambos se necesitan, ambos saben "que no pueden romper".
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