España

El líder nacionalista acusó al Ejecutivo de "ocultar" que había un contagio en el barco

El Gobierno estalla contra la "falta de lealtad" de Clavijo con el 'Hondius': "Es una locura, no tiene lógica ni sentido lo que hace"

No encuentra una explicación a la escalada verbal del presidente canario | Pese a su "irresponsabilidad", no cree que afecte a sus relaciones con CC en Madrid

MADRID, 12/05/2026.- La ministra de Sanidad, Mónica García, interviene durante la sesión de control al Gobierno celebrada este martes en el pleno del Senado. EFE/ Víctor Lerena
La ministra de Sanidad, Mónica García, durante la sesión de control al Gobierno celebrada este 12 de mayo de 2026 en el pleno del Senado. | EFE / VÍCTOR LERENA

¿Por qué? ¿Por qué el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha decidido emprender y continuar su choque con el Gobierno por la acogida del crucero MV Hondius en el puerto tinerfeño de Granadilla de Abona? ¿Por qué insiste en que los ratones colilargos, los que provocaron el brote de hantavirus, pudieron haber saltado del barco y llegar a la costa nadando, cuando la evidencia científica lo niega? ¿Por qué incluso este martes, con el operativo ya completado sin incidencias, acusó al Ejecutivo de haber ocultado que había contagios en el crucero pese a que lo sabía "desde el minuto uno? En la Moncloa, en el Ministerio de Sanidad se encogen de hombros. Lo mismo responden otros miembros del Gabinete. No dan con la explicación, no entienden por qué el líder de Coalición Canaria se ha embarcado en una guerra total contra Pedro Sánchez que, al menos a día de hoy, parece tener perdida, por el aplauso a España llegado desde la Organización Mundial de la Salud, la ONU, la Unión Europea, los países afectados por el brote. Hasta el PP ha bajado el diapasón de las críticas. "No tiene lógica ni sentido lo que Clavijo está haciendo", resume una ministra, resumiendo una sensación muy compartida entre sus compañeros.

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Las razones que han podido mover al presidente canario pueden no estar diáfanas para el Gobierno, pero lo que sí tiene claro es que su actitud es una "falta de lealtad", una "irresponsabilidad". Una "locura" que le "retrata" ya de manera "definitiva" a ojos de los ciudadanos, según la lectura que hacen los socialistas. "Va perdiendo 6-0. Quiere ver si acaba 6-2, y va a acabar 8-0", glosaba ya por la tarde un ministro del núcleo duro del presidente. La interpretación es que el jefe del Gobierno del archipiélago no ha sabido reconducir el relato tras el "error" de querer impedir que el navío fondeara en Tenerife aduciendo que había peligro de que los roedores portadores del virus alcanzaran la costa. Y que solo él se ha metido en una espiral aún mayor.

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El pulso de Clavijo con el Ejecutivo en la última semana ha pasado por diversas fases de tensión y distensión. Primero, una vez que Sánchez respondió afirmativamente a la OMS aceptando el desembarco y la evacuación del MV Hondius por "responsabilidad legal" y "obligación moral", el dirigente nacionalista se quejó de falta de información, de que Sanidad había actuado de manera unilateral, sin consultar la decisión previamente con él. El intercambio de llamadas con los ministros de Sanidad y Política Territorial, Mónica García y Ángel Víctor Torres, sí se había producido —él mismo lo reconoció más tarde—, aunque la decisión de acoger al crucero sí la tomó el Ejecutivo tras una reunión con la OMS. Clavijo despachó el jueves con García y Torres y consiguió de ellos el compromiso de que el barco no atracaría en el puerto industrial de Granadilla, sino que simplemente fondearía. El Gobierno canario se incorporó a las reuniones del Mecanismo Europeo de Protección Civil, que Interior activó el miércoles para desplegar un complejo operativo de repatriación del pasaje —151 personas, 23 nacionalidades distintas— con la Unión Europea.

Todo parecía encarrilado. Las diferencias parecían limadas. Pero en la madrugada del sábado al domingo, cuando apenas quedaban unas horas para que el Hondius arribara a la isla de Tenerife, Clavijo anunció que había dado instrucciones para que no se autorizara el fondeo del crucero porque el operativo no concluía el domingo, sino el lunes por la tarde, con lo que a su juicio podía aumentar el riesgo de contagio por hantavirus, ya que podría haber algún roedor a bordo que acabara llegando a puerto a nado. El Gobierno entonces se impuso: la directora general de la Marina Mercante, Ana Núñez Velasco, firmó de madrugada una resolución por la que ordenaba la entrada al puerto de Granadilla del buque, bien por fondeo controlado o por atraque directo.

Aquel episodio ya acrecentó la irritación del Ejecutivo. Porque la salida de Clavijo ante los medios se producía después de una tensa reunión con García en la noche del sábado. Él ya había sacado la posibilidad de que los roedores saltaran del barco en una conversación por la tarde, y por eso la ministra había demandado a su equipo un informe técnico para sosegarle. Pero él, en la cita presencial, insistió en su temor, en la hipótesis de que los pequeños mamíferos patagónicos escaparan del Hondius y alcanzaran tierra, y la titular de Sanidad le mostró el documento, le reiteró que no había peligro, que el colilargo es un animal que vive en zonas boscosas y que no tiene capacidad natatoria, además de que en las inspecciones del crucero no se habían detectado roedores. No hubo manera de convencerle.

El presidente de Canarias no estuvo presente, recuerdan en el Gobierno, en todo el dispositivo. No acudió a Granadilla. La operación estuvo liderada por García, Torres y el responsable de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y supervisada por el director general de la OMS, Tedros Adhanom, que había volado hasta Tenerife.

El lunes, en una entrevista en la SER, Clavijo advirtió de que su Ejecutivo sopesaba acudir a los tribunales, pero descartaba romper relaciones institucionales con el Gobierno, porque "siempre" hay que "mantener los puentes abiertos por el interés general del ciudadano". Sí protestó por que se le hubiera querido reducir a "un meme" por su insistencia en los ratones nadadores. En cualquier caso, dijo, su Gabinete estaba "arrimando el hombro" y haciendo "todo lo que se le pide para que el operativo sea un éxito". La ministra de Sanidad le informó luego de que el empeoramiento de las condiciones meteorólogicas obligaba a que atracara el barco para proceder a la evacuación de los últimos pasajeros. "La prioridad es que la operación se desarrolle con todas las garantías, en el menor tiempo posible y que el crucero pueda partir cuanto antes hacia Países Bajos", se limitó a expresar en un mensaje en X.

Poco después, cuando concluyó la repatriación y el Hondius zarpó hacia Holanda, el líder canario defendió su posición: tras conocerse los positivos en España, EEUU —al final este caso sospechoso resultó ser negativo— y Francia, hay "algo evidente", escribió, "se podrían haber reducido riesgos". "Canarias actuó con responsabilidad y pidió desde el primer momento test PCR en el crucero, completar todo el operativo ayer [por el domingo] y que los aviones estuvieran preparados para trasladar a los pasajeros a sus países de origen o a Países Bajos. No se trataba de alarmar, sino de prevenir. De proteger a Canarias, a nuestra población y también a los propios pasajeros y tripulación". Un mensaje que en la Moncloa sonaba más conciliador, de reafirmación de su postura, pero sin escalar la crisis.

Sánchez, este martes, en su rueda de prensa con el director general de la OMS, evitó polemizar con Clavijo. Se aferró a las palabras de apoyo del papa León XIV del pasado domingo y a la "absoluta tranquilidad" y "confianza" mostrada por los canarios a lo largo de toda la operación. Pero después Clavijo desenterró el hacha de guerra. En el Parlamento autonómico, acusó al Gobierno central de haber "faltado a la dignidad del pueblo canario, del Gobierno de Canarias y de las instituciones por ocultar una información que se sabía desde el minuto uno", que era, dijo, que había al menos un contagio en el barco, el de un ciudadano estadounidense. Es, aseguró, un "día triste" para las islas, y personalizó su ataque en Torres, expresidente del archipiélago y seguramente su rival en las autonómicas del próximo año. Su "deslealtad", apuntó, es una "afrenta" que jamás olvidará. "Ángel Víctor Torres lo sabía y, habiendo sido presidente de esta tierra, ocultó esa información", señaló.

García, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, defendió que el Gobierno había actuado en todo momento con "transparencia", sin hurtar ningún dato. Insistió en que cuando llegó el Hondius no había constancia de ningún positivo a bordo, y todos los ocupantes eran asintomáticos. Pero, en cualquier caso, agregó, se trató a todos, pasajeros y tripulación, como si fueran casos, por lo que las medidas de seguridad fueron "extremas" y además se había previsto que, si alguno arribaba con síntomas, había un avión medicalizado esperando en tierra, en el aeropuerto de Tenerife Sur.

Puntualizó la ministra que las PCR de hantavirus no son como las del covid-19, sino más específicas, hasta el punto de que en España solo las realiza el Centro Nacional de Microbiología, con sede en Majadahonda. E insistió en que el ciudadano norteamericano al que se refería Clavijo dio positivo no concluyente en una primera prueba y negativo en la segunda. Y luego ya en su país la PCR salió negativa. De ahí que llegó a Canarias, dijo, considerado como negativo por la OMS y el ECDC (Centro Europeo de Control y Prevención de las Enfermedades, por sus siglas en inglés). "Quien niegue esta información y haga acusaciones políticas —aseveró, aludiendo a Clavijo—, una de dos, o no quería que saliera bien este operativo o quiere sacar rédito político. Yo no me voy a meter en estas polémicas". Por la tarde, en la sesión de control al Gobierno en el Senado, García sí fue más contundente: "No vamos a olvidar a quienes han intentado boicotear la operación", respondió.

En privado, en el Ejecutivo no esconden su irritación con Clavijo. Se trata de una "falta de lealtad" por su parte, que no se compadece con la "máxima lealtad" que el Gobierno le ha dispensado, subrayan en la Moncloa, donde defienden que la acusación de que se ha ocultado información, de que se escondió un contagio "es una locura", porque no sucedió. "Está buscando mecanismos para salir de una situación complicada en la que se ha metido él", señaló ya por la noche el ministro Torres en Hora 25 (SER). El titular de Política Territorial achacó el requiebro de este martes a su intento de subsanar el "error grave" de la madrugada del sábado al domingo, cuando anuncia que no permitirá el fondeo del barco y esgrime la exótica tesis de los ratones nadadores. "Por lo tanto, se equivocó y hoy [por este martes] se ha vuelto a equivocar porque dice que hemos ocultado un positivo. No hemos ocultado absolutamente nada", insistió.

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