Puede que la legislatura siga atravesando más que dificultades, seguro que seguirá empantanada por la sucesión de casos judiciales que cercan día sí, día también, al PSOE y al entorno del presidente del Gobierno. Puede que el año que le resta a Pedro Sánchez hasta las siguientes generales —si, como ha prometido, no las adelanta— se convierta en un auténtico calvario, también por la presión creciente de sus socios de investidura. Pero lo que el Ejecutivo tiene a día de hoy más que claro es que, por mucho que Alberto Núñez Feijóo les apriete, PNV y Junts, las dos formaciones de derecha que hasta ahora le han apuntalado —afirmación que exige muchísimos matices en el caso del partido de Carles Puigdemont— no le abandonarán. La Moncloa se dice totalmente confiada de que no prosperará ninguna moción de censura que pueda presentar el PP, porque la necesidad de que Vox entre en la ecuación espanta y seguirá espantando a PNV y Junts. Es "una pose", sin más recorrido, valoran en el equipo de Sánchez. Un movimiento que puede generar "ruido", pero poco más, creen. Sin ningún tipo de fundamento, sin ningún tipo de viabilidad.
Este es uno de los peores momentos de este mandato para Sánchez, con el doble golpe de la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y la entrada en Ferraz durante 16 horas por orden del magistrado Santiago Pedraz, instructor en la Audiencia Nacional del caso Leire Díez, en apenas una semana, y justo después del mazazo por el desastre electoral en Andalucía. Al líder socialista le espera un junio infernal, porque hay que sumar el juicio a su hermano, en marcha ya en la Audiencia de Badajoz; la comparecencia de su mujer, Begoña Gómez, ante el juez Juan Carlos Peinado, el próximo martes; la declaración judicial de Zapatero el 17 y 18 de junio y la sentencia del Supremo, en algún momento del mes, del caso mascarillas que sentó en el banquillo al exministro José Luis Ábalos, a su exasesor Koldo García y al comisionista Víctor de Aldama. Con esa fortísima tormenta sobre el Ejecutivo, este arranque de semana, sin embargo, el foco ha girado hacia el PP.
Feijóo ofreció este lunes una moción de censura instrumental —para convocar elecciones— a PNV y Junts. Las dos formaciones ya habían dejado claro que nunca compartirían viaje con Vox. Pero este martes el partido de Puigdemont subió la apuesta al líder del PP: si quiere los votos de sus siete diputados, que viaje hasta Waterloo para verle y hablar. "Si tiene una propuesta, la escucharemos", aseveró en Catalunya Ràdio el secretario general de los posconvergentes, Josep Rull, que de entrada avisó que pondrían "condiciones" para que prosperara esa hipotética moción contra Sánchez. Junts está dispuesto a valorar esa iniciativa siempre que sea para convocar elecciones y "sin Vox" en el Ejecutivo central.
Vamos a hablar de cosas serias", responde Feijóo a los periodistas en Barcelona. "No vengo a pedir favores ni tampoco a regalarlos. Devolveré la decencia a mi país con ayuda o sin ella"
El jefe de los populares estaba este martes en Barcelona, en las jornadas anuales organizadas por el Cercle d'Economia. Y esquivó la pregunta directa de los informadores de si estaría dispuesto a viajar hasta Bélgica. "Vamos a hablar de cosas serias", despachó a la salida, sin entrar a fondo. Antes, en su intervención ante los empresarios, subrayó que no pretende "remover conciencias" ni explorar "atajos" para aterrizar en la Moncloa: "No vengo a pedir favores ni tampoco a regalarlos". España, a su juicio, necesita "un proyecto limpio". Y llegará, vino a decir, antes o después: "Devolveré la decencia a mi país con ayuda o sin ella". O sea, con moción o sin ella.
En el Gobierno recibieron la secuencia casi con burla. "El Sr. Feijóo está buscando fuerzas políticas que quieran suicidarse de la mano de PPVox. Buena suerte", ironizó el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, en un mensaje en X. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, utilizó dos palabras para "calificar la actitud" del jefe del PP: "Cinismo y desesperación". "Cinismo" porque los populares y su líder rechazan, por ejemplo, el uso de las lenguas cooficiales en Europa, no son conscientes de que en Cataluña o en Euskadi la "pluralidad", la "diversidad" y el "respeto a ellas están en el eje de todas las políticas". Además, el PP "siempre ha criticado" los acuerdos del Gobierno de "avance del autogobierno en esos territorios", que son "demandados" tanto por Junts como por PNV. "Cinismo" porque los conservadores llevan "ocho años insultando" a esas formaciones a las que ahora quieren atraer a una moción de censura.
La portavoz califica de "cinismo y desesperación" la actitud del líder del PP, porque ahora quiere el apoyo de PNV y Junts tras haberlos "insultado" y porque "no tiene un proyecto de país"
Y "desesperación", siguió Saiz, porque "a los gobiernos se llega con votos". "Y el Partido Popular no tiene un proyecto de país, para hacer avanzar España", señaló. Esa oposición "marrullera", recordó, utilizando el calificativo de Sánchez del pasado domingo, está "vacía" y "no aporta". "Y frente a eso, este país tiene un Gobierno que gobierna, que tiene una hoja de ruta clara", presumió, un Ejecutivo que tiene "hechos y resultados en avances económicos, en creación de empleo, en prosperidad compartida, en afrontar los diferentes desafíos como la transición digital, la lucha contra el cambio climático". "Olvídate de socios", confía una integrante de la cúpula federal del PSOE, "es Feijóo. Es que todavía no entiendo cómo se ha metido él solo en este lío. Cómo se ha disparado un tiro en el pie".
"Diálogo y contacto constante"
La ministra, igual que el lunes hizo la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, mimó a los socios al hacerles partícipes de la hoja de servicios del Gobierno, desde la equiparación de permisos de paternidad y maternidad, ampliados a 19 semanas, a la revalorización de las pensiones o la reforma laboral. "La relación con los grupos políticos que apoyaron la investidura es de diálogo y de contacto constante", enfatizó.
Estamos tranquilos al 100%", verbaliza un ministro del núcleo duro del presidente. En particular, con el PNV, socio preferente del Ejecutivo y aliado de gobierno del PSE en Euskadi
Y es que en el Gobierno, precisamente por esa interlocución con sus socios, están seguros de que no triunfará ninguna moción contra Sánchez, por mucho que presione Feijóo. "Estamos tranquilos al 100%", manifiesta un ministro del núcleo duro del presidente. Desde la Moncloa defienden que el diálogo con los aliados parlamentarios existe y se mantiene. En particular, con el PNV, socio preferente y socio de gobierno del PSE en Euskadi en el Gobierno vasco y en las principales instituciones de la comunidad. Con Junts, opera la ruptura de relaciones desde octubre, que impide toda negociación, pero los canales de comunicación no se han roto del todo.
"Más allá del ruido [de las declaraciones políticas], un mínimo análisis de la situación te leva a la conclusión de que la moción no llegará a prosperar nunca y que es una pose. El requiebro de Feijóo es muy oportunista, porque días antes había mandado a su número dos, a Miguel Tellado, a insultar al PNV", apuntan las mismas fuentes del Ejecutivo.
En la Moncloa restan importancia al apremio de Esteban: "Lo entendemos y respetamos. Aunque no vamos a adelantar las generales, están más cerca y es normal que los grupos se separen"
No solo esa actitud del PP sustenta la tranquilidad del Gobierno respecto a sus socios. También la firme convicción de que el presidente del PNV, Aitor Esteban, se sintió compelido en los últimos días a presionar a Sánchez para que convoque las generales por la cercanía del nuevo ciclo electoral. "Él hace una declaración política en un mitin, que entendemos y respetamos. Aunque no vayamos a adelantar las elecciones, es evidente que están más cerca, y lo normal es que los grupos que apoyan al Gobierno se separen. Y eso a su vez es compatible con que luego llegue un pleno del Congreso y nos voten las iniciativas con plena normalidad, como ocurrió la semana pasada", explican desde el equipo del presidente.
Cuando el PSE publicó, hace algo más de un mes, el meme con el que ridiculizaba a Esteban, el cabreo del PNV fue mayúsculo y el jefe de Gabinete de Sánchez, Diego Rubio, tuvo que llamar al jefe de los nacionalistas vascos para rebajar la tensión. Ahora no ha hecho falta, cuentan en la Moncloa porque entienden sus distintas declaraciones en las que empuja a favor de un adelanto de las generales como un mensaje "electoral, político y legítimo", sin más vuelo. Y lo mismo cabría decir de Junts, señalan, porque como ya dijo la semana pasada su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras: la "línea roja" es Vox, y su concurso es imprescindible para que salga adelante la censura contra Sánchez. Este martes, el lehendakari, Imanol Pradales, que compartió un diálogo en el Cercle d'Economia con el president catalán, Salvador Illa, aseguró, por si su partido no lo había dicho claro todo este tiempo, que tiene las "alarmas encendidas" por si en el próximo Ejecutivo participa Vox.
Para Junts, la "línea roja" sigue siendo Vox. Pradales asegura que tiene las "alarmas encendidas" por si en el próximo Ejecutivo participa la ultraderecha. Sánchez, así, prevé agotar mandato y llegar a 2027
En definitiva, que Feijóo no tiene mimbres suficientes para armar el cesto de la moción de censura, a ojos del Gobierno. Le siguen faltando cuatro votos, concluyen. Así que, salvo giro que en el Ejecutivo no prevén, la legislatura llegará a su término: la determinación del presidente de apurar el mandato es, como ha reiterado él mismo en numerosas ocasiones —la última, públicamente, este pasado domingo—, total. Así que a la Moncloa, remachan, se llega con votos, y no con atajos.
Pleno el 24 de junio
No obstante, el presidente enfrentará un difícil pleno en el Congreso el próximo 24 de junio. Después del Consejo Europeo del 18 y 19 de junio, pero sobre todo después de la declaración de Zapatero ante el juez y después de que se conozca la sentencia del caso Leire Díez. En el Ejecutivo señalan que no se han puesto todavía a diseñar la intervención de Sánchez, pero consideran que el contexto es muy distinto al del año pasado, cuando también compareció en julio, en aquel momento por la defenestración de su entonces secretario de Organización, Santos Cerdán, tras un potente informe de la Guardia Civil que le situaba al frente de una presunta red de amaño de contratos públicos.
Respecto a la comparecencia de Sánchez, en el Ejecutivo sostienen que la situación no es como la del año pasado, porque Zapatero no está activo en el Gobierno y el 'caso Leire' es cosa de Cerdán
"Con Zapatero, ahora, que se investigue todo lo que se tenga que investigar. Es expresidente y está activo en política, pero no está activo en el Gobierno. Y respecto al tema de Leire, a falta de ver el sumario, apunta de nuevo a Santos, a quien echamos el año pasado", indican desde el Ejecutivo. El juez Pedraz, no obstante, tiene imputada a la todavía gerente del PSOE, Ana María Fuentes, como "cómplice" de varios delitos y como autora, expuso, del delito de falsedad en documento mercantil, por haber emitido facturas "mendaces" que permitirían la transferencia de fondos a Leire Díez. La Moncloa y Ferraz esgrimen que Fuentes firmó contratos con la consultora Zaño, del exvicepresidente de la Junta de Andalucía Gaspar Zarrías, o con las sociedades administradas por el abogado Ismael Oliver, pero no tenía posibilidad de saber que eran meras empresas intermediarias que luego desviaban los fondos a la exmilitante socialista. Y un diputado y miembro de la ejecutiva federal, Juanfran Serrano, está señalado por el magistrado.
El año pasado, Sánchez llevó al Congreso su propuesta de plan anticorrupción, pero una de sus piezas centrales, la ley orgánica de integridad pública, ya fue aprobada en primera vuelta por el Consejo de Ministros en febrero, pero aún no ha llegado a la Cámara baja para su tramitación parlamentaria. "No hay ahora motivo de tal gravedad que suponga que tengamos que llevar algo nuevo al Parlamento", justifican en la Moncloa. Puede, por tanto, que no haya nuevos planes, pero sí mucha más presión que 12 meses atrás. Aunque no se materialice ninguna moción de censura.
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