La andadura de la última selección anfitriona que quedaba por eliminar en este Mundial llegó a su fin de forma tan abrupta y contundente como previsible. Bélgica goleó por 1-4 a Estados Unidos en el Lumen Field de Seattle, sellando su clasificación a los cuartos de final, donde se verá las caras con la España de Luis de la Fuente este viernes en Los Ángeles.
El encuentro estuvo precedido por la enorme tormenta geopolítica y reglamentaria provocada por el caso Balogun. Ya saben: el delantero estadounidense había sido expulsado con tarjeta roja directa en los dieciseisavos de final ante Bosnia y Herzegovina; sin embargo, tras una mediación personal del presidente estadounidense Donald Trump ante el mandatario de la FIFA, Gianni Infantino, el organismo deportivo revocó de manera inédita la suspensión automática amparándose en el Artículo 27 de su Código Disciplinario. La Federación Belga protestó formalmente e impugnó sin éxito la elegibilidad del ariete antes del pitido inicial.
Sin embargo, sobre el terreno de juego, toda la polémica quedó diluida por la superioridad europea y los clamorosos errores defensivos del conjunto dirigido por Mauricio Pochettino.
De Ketelaere silencia Seattle
El seleccionador belga, Rudi Garcia, revolucionó su once inicial dejando en el banquillo a vacas sagradas como Kevin de Bruyne, Romelu Lukaku y Jeremy Doku. La apuesta le salió redonda gracias a la estelar actuación de Charles de Ketelaere.
El delantero del Atalanta firmó un doblete definitivo. En el minuto 9 aprovechó una grave indecisión entre Sergiño Dest y Weston McKennie, quienes permitieron que un balón botara en el área, para batir al guardameta local. Pasada media hora de encuentro, apenas dos minutos después de que Malik Tillman hubiera logrado el empate transitorio para EEUU con un libre directo desviado en el minuto 31, De Ketelaere se impuso por físico al veterano central Tim Ream y cabeceó a la red un preciso servicio de Leandro Trossard.
A pesar de la expectación generada, Balogun no aportó nada durante el encuentro, severamente controlado por los defensores belgas y desconectado del circuito de juego de su equipo.
Errores fatales y la sentencia belga
Estados Unidos ofreció una imagen sumamente imprecisa y lenta en la circulación. Para colmo de males, su estrella Christian Pulisic tuvo que retirarse lesionado en el minuto 59 tras cuajar una actuación gris.
La sentencia definitiva llegó en el minuto 57 a causa de un flagrante error de Matt Freese. El guardameta del New York City FC salió en falso fuera de su área para despejar un balón largo, pero impactó el esférico de forma deficiente en De Ketelaere. El rebote le cayó a Hans Vanaken, quien definió a puerta vacía para firmar el 1-3. Ya en el tiempo de descuento (min. 93), el ingresado Romelu Lukaku aprovechó una nueva pérdida local para certificar el definitivo 1-4.
Bélgica avanza con autoridad a la antepenúltima ronda del torneo, donde se encontrará con una de las favoritas, España, dejando al fútbol estadounidense sumido en una profunda decepción tras desperdiciar su mayor oportunidad de trascendencia mediática e histórica en las últimas dos décadas.
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