El último movimiento del Ayuntamiento de Madrid ha sumido en un mar de dudas al Grupo Municipal Vox. No saben qué ocurrirá ahora, una vez el Presidente del pleno, Borja Fanjul, ha avalado el paso definitivo del ya exportavoz municipal de Vox, Javier Ortega Smith, a concejal no adscrito. "Todo esto es un lío", dicen fuentes conocedoras de la situación ligadas a Vox, que ocurre, además, a las puertas del parón veraniego y con un último pleno aún por desarrollarse a finales de mes. No saben quién será oficialmente el relevo de Ortega, si uno de sus apoyos o si finalmente la portavoz designada por el partido, la concejal Arantxa Cabello, podrá tomar los mandos.
Según ha podido saber El Independiente, y aunque todas las quinielas apuntan a él, nada más conocerse a finales de la semana pasada su paso inmediato a la nueva condición de concejal, Ortega citó en Cibeles a su compañero de filas y fiel escudero, Ignacio Ansaldo, para ungirle, con el apoyo de Carla Toscano, como nuevo portavoz. Ansaldo también está en rebelión contra Bambú y tras su expulsión por parte del Comité de Garantías del partido por las críticas y el seguidismo a Ortega, pidió esas mismas cautelares que han determinado el peor de los escenarios para el exportavoz. Ansaldo era afiliado número 1 de la formación.
El problema es que desde el Ayuntamiento, el propio alcalde, del PP, José Luis Martínez-Almeida, trasladó este mismo lunes que "no procede" que la portavocía pase a Ansaldo en estos momentos. La máxima autoridad del Pleno considera que cabe esperar a que la justicia determine si tanto Ansaldo como Toscano, portavoz adjunta de Vox, en la misma situación de cautelares y ahora de baja, siguen el mismo camino de Ortega hacia el grupo de los no adscritos y se suprime ese bloqueo. Eso, por ahora, deja en un limbo al partido, que técnicamente quedaría sin portavoz oficial con Toscano también fuera de juego temporal.
"No sabemos qué va a pasar", dicen. La complicación añadida es que el grupo queda en tablas, dos y dos, y eso va más allá de las votaciones, donde ya se viene ejerciendo apoyos o rechazos partidos a diferentes iniciativas. Hasta la salida de Ortega, había mayoría del sector crítico. Ahora, Cabello y Fernando Martínez están en igualdad de condiciones que los críticos Toscano y Ansaldo. Es probable, en todo caso, que al ser Toscano adjunta, por rango pueda decidir quién la sucede al menos extraoficialmente hasta que haya decisión judicial. Tras esa cita con Ortega en Cibeles el jueves, se procedió a realizar el trámite para designar a Ansaldo, pero Presidencia considera que al ser posterior a la suspensión de esas cautelares pierde sus efectos. Todo queda en un limbo mientras desde alcaldía Almeida insta a que todo se decida mediante diálogo y no a través de los tribunales. No descarta el dirigente que Ortega vuelva a recurrir la decisión.
Almeida defiende que no se designe portavoz oficial si Ansaldo es la propuesta, hasta que la justicia determine si pasan o no a no adscritos
Todo viene de la expulsión de Ortega del partido en marzo de forma definitiva, después de un distanciamiento que viene de largo y tras la destitución de diversos cargos de partido, como el de portavoz adjunto en el Congreso. Vox inicia los trámites para relevarle y designa a Cabello como su sustituta. Él, que no reconoce esa expulsión, se atrinchera y mantiene el rol de portavoz con el apoyo de sus aliados, desatando una crisis dentro de Cibeles sobre cómo proceder. Vox extiende la expulsión a ambos. La decisión de recurrir la por parte de Ortega ante el Juzgado de Primera Instancia de Madrid, al considerar que se ha ido contra sus derechos fundamentales, provoca la paralización de ese proceso a mediados de abril, hasta ahora, con la resolución judicial de Nuria Fernández.
Impacto económico claro
Más allá de ese bloqueo organizativo y la prolongación de la incertidumbre sobre el liderazgo, la continuidad de la crisis sigue teniendo impacto económico para Vox. Actualmente, cada grupo obtiene una asignación anual similar, de 36.545 euros que actualmente está a disposición de oficialistas y críticos. Para hacernos una idea, Vox solo tiene acceso a la mitad de esos fondos. Lo que repercute especialmente en la capacidad de contratación de personal para asesoramiento durante la legislatura. La igualdad de peso entre los críticos y los fieles a Vox dificulta también el debate de cómo debe invertirse ese dinero.
"Se pierden recursos económicos y personal", lamentan fuentes próximas al Grupo, que esperan una posición firme de Fanjul sobre cómo actual pese a las palabras de Almeida. De quedar definitivamente Cabello y Martínez, Vox dispondrá de esa cuantía íntegra así como de la variable de 6.122 euros por concejal que obtienen cada uno de los cuatro años. La ruptura provocará que se pase de cobrar 67.155 en 2027 a 48.749 euros, son casi 18.366 euros menos. El golpe económico en cuanto a personal es más oculto. El Grupo Vox, por sus cinco representantes, cuenta con un decena de asesores y personal de confianza asignados. Son dos jefes de Secretaría, una vocal asesora, dos asesores de nivel 26 y cinco de nivel 24. El paso de Ortega a no adscrito de por sí reduce a ocho ese personal, a cuatro quedará si se marchan definitivamente Toscano y Ansaldo. Y estos no tienen derecho a llevarse a su personal de confianza, ya que sus contratos son extinguidos directamente.
Vox, tranquilo ante la incertidumbre. Creen que en septiembre se solucionará el asunto como máximo y podrán afrontar con garantías el último año
No podrán contratarlos de nuevo desde sus condiciones de no adscritos al no recibir asignación más allá de su salario como concejal. Al mismo tiempo, de momento Ortega verá limitado su protagonismo en los plenos, con menores cupo de intervención o de presencia en comisiones.
Asunto "enquistado" hasta después del verano
Desde Bambú ven una situación compleja ante esta decisión, creen que todo quedará "enquistado" hasta septiembre, al inicio del nuevo curso, pero respiran aliviados porque "se ha demostrado que Vox lo ha hecho todo bien", no ha incurrido en irregularidades y "Ortega es quien ha actuado mal". Esperan, por ello, que a la suspensión de las cautelares del exsecretario general del partido le siga la resolución favorable para ellos con los otros dos concejales y acaben recuperando el control. Más limitados económica y materialmente, pero con plena autonomía. Ahora, dicen, toca tener "paciencia", esperar que hable la justicia.
En todo caso, toman aire. Aspiran a empezar el nuevo curso con buenas noticias y con capacidad de autonomía para "preparar" la próxima campaña de municipales. Hay confianza plena en Cabello, aunque no deja de sonar la posibilidad de que el partido elija un perfil de peso, próximo a la dirección, de confianza y que haga tándem ideológico con la portavoz de la Asamblea de Madrid, Isabel Pérez Moñino. Se ha especulado con la idea de que sea elegido el diputado por Málaga, Carlos Hernández Quero, por tener ese perfil obrerista similar a Moñino. Con ella Quero ha protagonizado algunos actos bajo asuntos como el problema de la vivienda y de los barrios del sur de Madrid, todo vinculado al eje de rechazo de la inmigración que caracteriza a los de Santiago Abascal. Hay una máxima desde la dirección de Vox Madrid, y es no repetir con candidatos que trasladen una imagen elitista frente a esa perspectiva popular que se busca. Se alude tanto a Ortega como a Rocío Monasterio, expresidenta provincial de las siglas.
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