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Sánchez intentará salvar a sus ministros en el Congreso dejando caer a la Policía, la Guardia Civil y el CNI por la crisis de Ceuta

Decenas de personas cruzan a nado la frontera, a 30 de julio de 2026, en Ceuta (España)
Decenas de personas cruzan a nado la frontera, a 30 de julio de 2026, en Ceuta (España) | EP

Pedro Sánchez prepara una defensa cerrada de Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles ante el Congreso por la gestión de la crisis de Ceuta. Según ha podido saber El Independiente, el presidente del Gobierno expondrá de forma cronológica los informes y comunicaciones que fueron llegando de la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) antes de la entrada masiva de migrantes para sostener que ninguno de ellos anticipaba una avalancha de las dimensiones que finalmente se produjo.

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Fuentes cercanas al presidente del Gobierno explican que Sánchez utilizará esa documentación para defender que sus ministros actuaron con la información de la que disponían en cada momento. La clave de su argumentación será que, aunque los distintos organismos habían detectado un incremento de la presión migratoria y habían trasladado informes de situación y diferentes escenarios de riesgo, ninguno advertía expresamente de que se fuera a producir una entrada masiva de las características que finalmente sufrió Ceuta.

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Para preparar esa intervención, desde la Moncloa se están recopilando los distintos informes elaborados por los organismos policiales y de inteligencia. Según apuntan las fuentes consultadas, la intención es presentarlos ante el Congreso siguiendo una secuencia cronológica, de manera que el presidente pueda explicar qué información llegó al Gobierno antes de la crisis y qué decía cada documento.

Salvar a Interior y a Defensa

La estrategia permite a Sánchez proteger políticamente a Marlaska y Robles, pero abre al mismo tiempo una cuestión delicada: si el presidente utiliza los informes de Policía Nacional, Guardia Civil y CNI para demostrar que sus ministros no fueron advertidos de una avalancha, el foco se desplaza inevitablemente hacia los propios organismos que elaboraron esa información. Además, cabe señalar que durante las intervenciones que realizó el ministro del Interior, él aseguró que no había informes, y que no se anticipó ninguna información.

Así, sale a la luz que el Gobierno disponía de documentación anterior al estallido de la crisis que refleja que los servicios del Estado estaban siguiendo la evolución de la situación en la frontera. La cuestión que Sánchez pretende poner de manifiesto ante el Congreso es que ninguno de esos documentos contenía una previsión concreta de una entrada masiva de la magnitud que terminó produciéndose.

La advertencia del día 27 y el informe del 29

La reconstrucción de estos informes adquiere especial relevancia después de las informaciones que, tal y como adelantó este periódico, se conocían en el Gobierno. Entre ellas figura el informe elaborado el 29 de julio por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (NIF), en el que se advertía de una situación de presión migratoria en el entorno de Ceuta y Melilla y del "alto riesgo" de que se produjeran entradas por diferentes vías, incluida la vía marítima. Los servicios policiales estaban siguiendo la concentración de personas en el lado marroquí de la frontera y evaluando el riesgo de un intento de entrada.

La existencia de este documento será relevante en la cronología que prepara el Gobierno. Sin embargo, la tesis que Sánchez trasladará al Congreso será que ese tipo de advertencias no equivalía a una predicción concreta de una avalancha como la que finalmente tuvo lugar. Lo mismo ocurre con la información procedente del CNI.

Margarita Robles reconoció en el Congreso que el servicio de inteligencia había advertido a Interior sobre la situación en Ceuta, cosa que el ministro Marlaska ha negado durante varias semanas. Además, cabe recordar que, tal y como adelantó El Independiente, el 27 de julio el jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Diego Rubio, habló con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.

En esta conversación, Vivas le trasladó su preocupación por el aumento de las entradas a nado y por la posibilidad de que se produjera una situación de mayor gravedad. Rubio, sin embargo, rebajó la alarma al considerar que ese tipo de episodios se producía habitualmente durante el verano y confiar en que la buena relación existente con Marruecos evitara una escalada. Acto seguido, Rubio instó a Vivas a llamar a Marlaska para que éste le pudiera dar más información al respecto.

Tres días después se produjo la entrada masiva.

La estrategia de Sánchez pasa ahora por distinguir entre la existencia de avisos y la existencia de una alerta concreta que anticipara lo que finalmente ocurrió. El presidente podrá reconocer que había información previa, informes y análisis sobre el aumento de la presión migratoria, pero sostendrá que ninguno de ellos decía que Ceuta fuera a afrontar una avalancha de esas dimensiones.

Ese matiz será fundamental para la defensa de Marlaska y Robles. El argumento del Gobierno no será que no existiera información previa, sino que la información disponible no permitía anticipar con precisión el escenario que terminó produciéndose.

La exposición cronológica que prepara permitirá a Sánchez reconstruir qué sabía el Gobierno y cuándo lo supo. También servirá para responder a una de las principales preguntas que han quedado abiertas tras la crisis: si los diferentes avisos que se produjeron antes del 30 de julio eran suficientes para activar una respuesta extraordinaria.

La respuesta política que prepara Sánchez

Pero esa defensa tiene una segunda lectura. Si el presidente sostiene que Policía Nacional, Guardia Civil y CNI no anticiparon la avalancha en sus informes, serán precisamente esos documentos los que queden bajo escrutinio. El debate pasará a centrarse en qué detectaron los servicios de Inteligencia, cómo lo plasmaron en sus informes, quién recibió cada alerta y cómo fue interpretada por los responsables políticos.

El presidente acudirá así al Congreso con una cronología documental destinada a demostrar que Marlaska y Robles actuaron con la información disponible y que ninguno de los informes previos anunciaba una entrada masiva de la magnitud que finalmente sufrió Ceuta.

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