Los inmigrantes que fueron entrevistados por la Policía tras la entrada masiva en Ceuta de los días 30 y 31 de julio relataron "de forma prácticamente unánime" que los agentes marroquíes no sólo permanecieron pasivos mientras intentaban cruzar la frontera, sino que les indicaron cómo hacerlo. En concreto, según recoge el auto al que ha tenido acceso El Independiente, la jueza que investiga los hechos, los efectivos les dirigían hacia el agua para acceder a España por la zona del Espigón de El Tarajal.
La magistrada reproduce en su auto el contenido del informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) y hace suyo expresamente el análisis sobre el comportamiento de las fuerzas de seguridad marroquíes. "Además de ello, en las manifestaciones de los inmigrantes entrevistados relatan de forma prácticamente unánime que los efectivos policiales no sólo permanecían en actitud pasiva antes los intentos de entrada, sino que les ofrecían indicaciones para que accediesen a través del agua por la zona del Espigón de El Tarajal y no por otros accesos", señala la resolución.
"Problemas políticos"
La afirmación de la jueza va más allá de describir una supuesta falta de actuación de los agentes marroquíes. El auto señala que el informe policial habla de un "guiado activo" por parte de los efectivos uniformados y añade que la instructora comparte ese criterio. Según explica, los policías marroquíes realizaban indicaciones a las personas que estaban cruzando ilegalmente la frontera, les señalaban por dónde realizar el cruce, les ayudaban a superar los obstáculos existentes y llegaban a organizar el acceso hacia la zona de la Playa Fnideq y las aguas próximas.
El informe policial recoge además testimonios sobre las indicaciones que algunos agentes marroquíes habrían trasladado a los migrantes antes de cruzar. Según las declaraciones incorporadas al análisis, a algunos de ellos se les habría indicado que, una vez que pisaran territorio español, manifestaran que no podían regresar a Marruecos debido a “problemas políticos”. Este extremo se suma a los testimonios que apuntan a que los efectivos marroquíes no se limitaron a permanecer pasivos ante la concentración de personas, sino que dieron instrucciones sobre cómo y por dónde realizar el cruce hacia Ceuta.
Una dinámica organizada
La conclusión aparece en un momento especialmente relevante del auto, en el que la magistrada analiza la documentación aportada a la causa para determinar si lo ocurrido fue una sucesión de entradas irregulares independientes o si, por el contrario, existió una dinámica organizada.
Y la jueza se inclina claramente por la segunda opción. La documentación incorporada al procedimiento, sostiene, revela "una realidad sustancialmente distinta" a la de una acumulación de infracciones de extranjería. No se trata, según la magistrada, de "múltiples conductas individuales desconectadas entre sí", sino de "un fenómeno complejo, organizado y de carácter claramente supraterritorial".
Los propios agentes dirigían hacia el agua
El informe del CENIF, cuya valoración comparte la jueza, sitúa la práctica totalidad de las entradas irregulares de esos dos días en el extremo sureste de la frontera, en el entorno del Espigón de El Tarajal.
La ruta comenzaba en la Playa de Castillejos, en territorio marroquí, y los inmigrantes rodeaban posteriormente el espigón hasta alcanzar la Playa de El Tarajal, ya en territorio español. El informe apunta que los cruces se produjeron tanto por el agua como por encima de la escollera. Pero añade un elemento especialmente relevante: las indicaciones recibidas de las fuerzas de seguridad marroquíes. Según el documento policial, esas fuerzas "en algunos casos, participan guiando el cruce a través del agua y les derivaban hacia la playa".
La jueza describe la misma ruta en su auto. Desde la Playa de Castillejos se accedía a la zona de la frontera y después al espigón, que se adentra aproximadamente 60 metros en el agua. A partir de ahí había dos posibilidades: rodearlo nadando o avanzar caminando por el estrecho espacio situado sobre el rompeolas.
Una vez alcanzada la zona restringida de la Playa de El Tarajal, los inmigrantes eran conducidos a un "patio" donde quedaban bajo custodia de agentes de la Guardia Civil. La puerta que comunicaba ese espacio con la zona de libre circulación terminó abriéndose cuando la acumulación de personas provocó la saturación del recinto.
"Guiado activo" de los agentes marroquíes
El CENIF no se limita en su informe a recoger testimonios. También señala que sus investigadores analizaron vídeos disponibles en fuentes abiertas y grabaciones mostradas por algunos de los propios entrevistados. A partir de ese material, el informe identifica imágenes de efectivos uniformados de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos que "dan indicaciones a los inmigrantes para acceder a España y que gestionan el flujo de personas hacia algunas zonas predeterminadas para el acceso".
La Policía también describe la presencia de individuos no uniformados que, aparentemente integrados en la masa o situados en las proximidades de los dispositivos policiales, actuaban como "gestores del proceso". Según el informe, algunos monitorizaban la situación y otros impulsaban y dirigían a las personas hacia el Espigón de El Tarajal.
La jueza recoge este extremo y afirma que el análisis permitió identificar visualmente la interacción entre los agentes uniformados y esos individuos considerados "dinamizadores" de la masa. Según el auto, presentaban perfiles físicos, de vestimenta y comportamiento coincidentes y podían ser observados guiando los movimientos e itinerarios de quienes entraban en territorio español.
Pero el auto añade un elemento todavía más llamativo: "incluso, y en diferentes momentos y ocasiones se les ha detectado impartiendo instrucciones al personal uniformado desplegado sobre el entorno del acceso señalado".
Una entrada que la jueza descarta que fuera espontánea
El análisis de los testimonios y de las imágenes se integra en una conclusión más amplia de la magistrada: la entrada masiva no puede considerarse un episodio espontáneo.
El informe solicitado por la jueza al CENIF le permitió, según explica, "concretar" cómo se produjo la entrada masiva y apreciar que no se trató de una actuación "incidental, de generación ocasional o espontánea", sino de un proceso con "hitos previos, coetáneos y posteriores". La magistrada destaca además que las conclusiones se sustentan en un "minucioso, preciso y detallado análisis" de material gráfico, documentos, infografías, cuadros, esquemas y comunicaciones monitorizadas.
El propio CENIF considera incompatible con una concentración espontánea el comportamiento de las decenas de miles de personas que llegaron a Ceuta. El informe calcula entre 75.000 y 85.000 las entradas y sostiene que la evolución del flujo, sin bloqueos en las vías de acceso ni incidentes de orden público que interrumpieran el proceso, resulta incompatible con "un grupo de origen espontáneo, sin organización interna, ni un soporte mínimo de organización dirigida sobre el terreno".
La jueza comparte esa interpretación. En otro de los pasajes centrales del auto afirma que "esta entrada masiva no puede considerarse como un hecho aislado ni casual, ni se puede hablar de un acontecimiento 'por generación espontánea'".
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