Inteligencia Artificial

El fracaso de Radar Covid: sólo rastrea 32.000 contagios de entre 1,6 millones

Sólo el 2% de los contagiados registrados desde el 1 de septiembre lo reportaron a la 'app' de rastreo para avisar a sus contactos estrechos

Una persona utiliza desde su teléfono móvil la aplicación ‘Radar Covid’.

Con cinco meses de vida, Radar Covid, la app del Gobierno para rastrear contactos, no termina de arrancar. La herramienta se planta en plena tercera ola con 6,6 millones de descargas, según las cifras oficiales. Pero su eficacia sigue en entredicho por el bajo porcentaje de personas que la han utilizado para comunicar su positivo y advertir así a los contactos estrechos. Por ahora, sólo 31.978 infectados lo han reportado en la plataforma desde el 1 de septiembre, apenas un 2% del total de casos registrados desde esa fecha.

Radar Covid comenzó a funcionar a mediados de agosto. La aplicación, desarrollada por Indra bajo el paraguas de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial (Sedia), se había probado con éxito en La Gomera. Pero su puesta en marcha en cada comunidad autónoma era otra cosa. Los gobiernos regionales debían integrarla en sus sistemas de salud. Hubo regiones, como Andalucía, Cantabria o Aragón, que tardaron poco en completar ese proceso. Otras, como Madrid y Cataluña, se sumaron con varias semanas de retraso.

Un proyecto opaco

Las apps de rastreo se empezaron a desarrollar en Europa la pasada primavera. La intención era utilizarlas para complementar el trabajo de los rastreadores manuales. Antes de que el proyecto tuviera nombre y forma, en España ya existían discrepancias entre ministerios y hubo un cambio de criterio técnico sobre el desarrollo de la plataforma.

Finalmente se siguieron las pautas internacionales fijadas por Google y Apple y se utilizó el protocolo descentralizado DP-3T y el código desarrollado por la Sedia. El objetivo, como el del resto de ‘radar covids’ europeos, era rastrear los contactos respetando el anonimato de los usuarios.

Con la aplicación instalada y el bluetooth activado, los móviles comparten claves únicas y aleatorias cuando están a poca distancia. Esos códigos se almacenan. Si resulta que un usuario da positivo, se le facilita un número de 12 dígitos para que lo introduzca en la herramienta. Cuando lo hace, sus contactos estrechos, aquellos usuarios con los que pasó más de 15 minutos a menos de dos metros de distancia, reciben una alerta de exposición.

Hay una crítica sobre la aplicación española que persigue a la Sedia desde el principio: la opacidad que rodea al proyecto. Por varios motivos. El Gobierno nunca llegó a publicar un informe detallado sobre los resultados de la prueba piloto de La Gomera. Un contrato sin publicidad adjudicado de emergencia a Indra por 330.537 euros. El 9 de diciembre, el Ejecutivo volvió a contratar a la misma compañía para el mantenimiento, el soporte y la evolución de Radar Covid durante dos años. Esta vez, por 1,4 millones. Y de nuevo, sin publicidad y tramitado de emergencia.

Durante las primeras semanas de Radar Covid, por otro lado, la comunidad tecnológica se quejó de que el Ejecutivo no publicase en abierto el código de la aplicación. Se trata de un paso que sirve para que otros programadores independientes busquen fallos y propongan mejoras en tecnologías que aún están en desarrollo. En las ‘preguntas frecuentes’ de Radar Covid se justifica la decisión. No se publicó el código hasta que todas las comunidades tenían integrada la aplicación. Se esperó para «facilitar» la integración de la aplicación en todas los territorios. El 9 de septiembre, la Sedia liberó el software.

¿Quién hay detrás de los 6,5 millones de descargas?

Los siguientes dos puntos guardan relación con el anterior. Desde el verano, la Sedia viene publicando en redes sociales el número de descargas que acumula Radar Covid. El organismo defendía que, según estudios científicos, unas ocho millones de descargas (un 20% de adopción de la app), podrían reducir el impacto de la pandemia en un 30%. 

Cuando se habla de descargas hay que hacerlo con cierta cautela. En Radar Covid se ofrece el dato de descargas que suma la app hasta el 10 de enero: 6.571.531. ¿Significa esto que la herramienta la utilizan 6,5 millones de ciudadanos? No. Puede haber personas que se hayan descargado Radar Covid más de una vez. O bien otras que directamente la hayan eliminado.

Radar Covid también se ha descargado menos que otras apps de rastreo europeas. Aunque en todos los países del cuadro anterior vive más población que en España. Hasta el 15 de enero, según los datos facilitados por la consultora Pickaso, Corona-Warm, la alemana, se ha instalado 21,5 millones de veces; NHS Covid-19, la inglesa, 13,6 millones; Immuni, la italiana, 9,1 millones; TousAntiCovid, la francesa, 9,3 millones… Y Radar Covid, 5.897.264 veces. Es decir, unas 600.000 descargas menos que las que dice la Sedia.

País‘App’Descargas en AndroidDescargas estimadas en iOSDescargas totales
EspañaRadar Covid4.959.018938.2465.897.264
AlemaniaCorona-Warn12.262.5839.300.00021.562.583
InglaterraNHS Covid-199.261.1204.361.98813.623.108
ItaliaImmuni7.279.6791.872.3339.152.012
FranciaTousAntiCovid6.919.1532.450.7649.369.917
Número de descargas realizadas hasta el 15 de enero de las principales ‘apps’ de rastreo europeas | Fuente: Pickaso

«A través de una de nuestras herramientas, podemos conocer el número cercano de descargas reales en Android (Google Play) porque en España más del 80% de dispositivos es Android. En el caso de iPhone (iOS), no tenemos el dato e hicimos una extrapolación y estimamos en base a los usuarios de iPhone y publicamos un estudio comparativo«, explica a El Independiente Miriam Peláez, cofundadora de la consultora.

Peláez asegura que pidió datos más desagregados al Gobierno español y al resto de ejecutivos europeos. Sólo la respondieron Alemania e Irlanda. Respecto al volumen de descargas de Radar Covid, cree que no es un dato «para sacar pecho». «No ha habido un plan de comunicación importante para explicar a los ciudadanos como se usaba la app, sus beneficios y quitar miedos. En otros países de Europa ha sido similar, en Asia sí que han servido», valora.

«Con una tasa baja siempre habrá menos efectividad que con una tasa alta. La pregunta es por qué no se ha adoptado más y por qué hay las diferencias que hay entre países. No me siento capaz de ayudar a determinarlo sin más datos», aprecia Manuel Carro, profesor de Informática en la UPM y director del Instituto IMDEA Software.

¿Cuánto se utiliza Radar Covid?

Es difícil conocer realmente cuántos infectados han utilizado Radar Covid para registrar su positivo. Al principio, con el código recién liberado, el joven ingeniero Pedro José Pereira Vieito creó un bot que permitía saber el número aproximado de casos reportados a través de la herramienta. A finales de septiembre, Radar Covid rastreaba en torno al 1% de las infecciones que se detectaban en España.

Se trata, como decíamos, de una aproximación. Hay varios factores que el bot no podía registrar porque los datos no eran (y en su mayoría, ni lo siguen siendo) públicos. Con Radar Covid, son las autoridades sanitarias de cada comunidad autónoma las que reparten los códigos de doce dígitos que los positivos deben introducir en la aplicación. Según El País, en noviembre, se recomendó a las CCAA que siguieran una única estrategia para esta tarea: enviar un SMS con la clave a todos los positivos, aunque no tengan la herramienta instalada.

Fuentes de la Sedia señalan a este periódico que desconocen cuántos códigos han entregado las comunidades a los ciudadanos contagiados: «Hemos visto que hay una gran parte caducada, lo que significa que, de esos últimos, algunos no se han entregado al ciudadano y posiblemente otros no se han introducido en la app«. «Algunos procedimientos que utilizan las CCAA para esta cuestión [el reparto de códigos] dificultan que el código llegue al ciudadano. A partir de ahí, habría que ver cuántos ciudadanos que son positivos, tienen la app, les llega el código y lo meten», añaden.

No ha habido un plan de comunicación importante para explicar a los ciudadanos como se usaba la app, sus beneficios y quitar miedos»

Miriam Peláez, cofundadora de PICKASO

Además del reparto de códigos que realice cada comunidad autónoma, estas fuentes explican que para comparar las cifras de códigos introducidas en Radar Covid hay que tener en cuenta el número de aplicaciones descargadas y la conexión paulatina de las regiones a la plataforma. Desde octubre, además, la aplicación española es compatible con las de varios países europeos. Esto significa que un usuario de la plataforma impulsada por la Sedia puede recibir notificaciones de contactos de riesgo de las apps de estos países.

Cualquier usuario de Radar Covid puede ver en el apartado de ‘estadísticas’ el número de positivos declarados en la app «desde el 1 de septiembre de 2020»: 31.978. Aquel día, según las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad, España acumulaba 470.973 casos desde el inicio de la pandemia. Como el pasado 10 de enero no se publicó el informe de situación al ser domingo, utilizaremos los contagios acumulados durante la crisis sanitaria hasta el viernes 8 de enero: 2.050.360. Entre las dos fechas, por tanto, se han registrado 1.579.387 casos. Es decir, sólo el 2,02% de los contagios contabilizados en este periodo lo reportaron en Radar Covid.

Las mismas fuentes de la Sedia consideran que este porcentaje «no es válido». Teniendo en cuenta todos los factores enumerados, defienden que los 31.978 códigos y los contagios notificados en este periodo «no son magnitudes que se correspondan con el mismo ámbito».

También se puede realizar el mismo cálculo, pero contando los casos registrados desde el día en el que toda España tenía la aplicación activa. Cataluña, la última región en ponerla en marcha, completó su conexión el 27 de octubre. Desde esa jornada hasta el 8 de enero se han diagnosticado 933.622 infecciones. Esto eleva el 2,02% a un 3,4%. Aunque se trata de una aproximación al alza al no reflejar la actividad previa de Radar Covid hasta finales de octubre.

Según Manuel Carro, «aún no hay datos suficientes» para valorar si la aplicación es eficaz o no. Hace falta, matiza, analizar toda la «cadena de sucesos» que interviene en su gestión y funcionamiento para descubrir posibles puntos débiles y corregirlos.

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