Un usuario descarga la aplicación móvil Radar Covid. EFE

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Las sombras de Radar Covid, la 'app' con la que Sanidad pretende aplacar los brotes

La herramienta para rastrear contactos que ha desarrollado el Gobierno destaca por su respeto a la privacidad | La aplicación ya se puede descargar aunque no será útil hasta que las CCAA la integren en sus sistemas sanitarios

Imagine que ha ido a trabajar en transporte público. Más tarde acude al supermercado para hacer la compra y termina el día con amigos en la terraza de un bar. Unos días más tarde da positivo en Covid-19. Durante el camino ha podido contagiar a alguna de esas personas. Pero una aplicación móvil avisará a todos esos contactos cercanos de que han estado junto a un infectado. Ese es el objetivo de las apps de rastreo. Un ‘arma’ tecnológica que ya utilizan muchos países para cortar las cadenas de contagios. Después de algunos retrasos, la aplicación española, Radar Covid, ya se puede descargar en las tiendas de Apple y Google. La plataforma, sin embargo, aún no se ha puesto en marcha en las comunidades autónomas y deja cuestiones en el aire.

Ahora mismo cualquier usuario puede instalar y activar Radar Covid en su móvil. Aunque no le servirá de mucho. Ni se puede comunicar a la app que uno está infectado ni Radar Covid enviará avisos a los contactos cercanos de un contagiado. Para que funcione, cada autonomía debe integrarla en su sistema sanitario. En algunas regiones, como en Aragón, estará operativa en los próximos días. El Gobierno asegura que hasta el 15 de septiembre no estará disponible para toda España. También habrá que esperar para la interoperabilidad entre las distintas aplicaciones europeas.   

El rastreo manual, insuficiente

Casi desde el inicio de la pandemia surgió la idea en varios países de desarrollar tecnologías que ayudarán al rastreo manual de contactos. «En ningún país del mundo el planteamiento es que una app sea la herramienta para hacer el trazado. Si no como un complemento para ayudar a cubrir esas áreas donde el trazado manual no llega», explica Nuria Oliver, doctorada en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y experta en inteligencia artificial (IA).

Las apps son un complemento para ayudar a cubrir esas áreas donde el trazado manual no llega»

Nuria Oliver, experta en inteligencia artificial

El trabajo de los rastreadores consiste en hacer un estudio y seguimiento de los contactos de un caso confirmado. Se encargan de llamarles y ofrecerles indicaciones sobre el aislamiento preventivo o sobre cómo realizarse una PCR. El seguimiento es diario o casi diario. Pero este método humano no es infalible y en España preocupa la escasez de rastreadores en algunos territorios.

Para Oliver el rastreo manual tiene limitaciones. Se trata de un sistema que «depende de la memoria» del contagiado para recordar con quién ha tenido contacto cercano. También hay que tener en cuenta que existen contactos que un positivo no puede identificar, como aquellos junto a los que se sentó en el metro o en el autobús. El seguimiento, por otro lado, es difícil de hacer fuera de nuestras fronteras y «requiere muchos recursos humanos».

¿Dónde terminan mis datos?

El debate sobre la privacidad ha condicionado el rumbo de las apps europeas. Las primeras aplicaciones se pusieron en marcha en Asia. En China y en Corea del Sur desarrollaron plataformas más invasivas y basadas en el geolocalizador GPS. En Europa se siguió el ejemplo de Singapur y se optó por el Bluetooth. Esta tecnología permite detectar otros móviles cercanos sin utilizar la ubicación ni los datos personales del usuario.  

Radar Covid se basa en el modelo descentralizado: los datos se almacenan en el smartphone y no terminan en servidores del Gobierno

El siguiente paso para los países fue escoger entre dos modelos: el centralizado o el descentralizado. Cuando la app está centralizada, la información que almacena termina en un servidor central controlado por el gobierno de turno. Sí el sistema está descentralizado esos datos sólo se recopilan en el smartphone del usuario. Es el mecanismo más respetuoso con la privacidad y el preferido en Europa.

Hay tres actores que han jugado un papel crucial para que en Europa se hayan decantado más por este último modelo. Por un lado, el de un equipo liderado por Carmela Troncoso, una ingeniera española especializada en privacidad en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) Este grupo de profesionales desarrolló el protocolo descentralizado DP-3T. Los otros dos protagonistas de esta historia son Google y Apple. Las compañías norteamericanas llegaron a un acuerdo para facilitar a los gobiernos una API (interfaz de programación de aplicaciones) inspirada en el DP-3T. Gracias a ellas las apps de rastreo pueden funcionar bien en la mayoría de dispositivos.

Así funcionan las apps de rastreo

Ahora bien, ¿cómo funcionan estas aplicaciones? Básicamente, consiste en que nuestra app detecte qué otros teléfonos con la herramienta han estado cerca. Cuando se instala y activa la plataforma, el móvil comienza a emitir claves cifradas a través del Bluetooth. Son aleatorias y no identifican al usuario. A su vez, nuestro dispositivo recibe los identificadores que emiten otros smartphones cercanos que tengan la app activa. Un intercambio de claves que se guardarán en los móviles durante unos 14 días.

Sí resulta que nos diagnostican el virus, las autoridades sanitarias nos facilitarán un código que deberemos introducir en la aplicación. Cuando lo hagamos se enviará una alerta de exposición a los teléfonos que registró nuestro móvil en las últimas dos semanas. El aviso no dice quién es el infectado ni el lugar del contacto.

¿Por qué se ha retrasado Radar Covid?

Durante el estado de alarma el Gobierno de Sánchez desarrolló una aplicación de autodiagnóstico, un estudio de movilidad y un chatbot. El Ministerio de Sanidad, en cambio, temía que una app de rastreos colapsara el sistema de salud con datos inútiles y falsos positivos, según informó entonces El Confidencial. El digital reveló en otro artículo que en un primer momento España siguió el camino de Alemania apostando por el sistema centralizado. Pero los alemanes rectificaron y al Ejecutivo no le quedó otra que adherirse al descentralizado.

Sanidad no se encarga del despliegue de la aplicación. La tarea pertenece a la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial (Sedia) Este organismo depende del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. Una de las razones que explican porqué se ha retrasado la herramienta española es el conflicto de competencias que han mantenido los dos ministerios (Sanidad y Economía), según detallan a El Independiente fuentes cercanas a los equipos que han desarrollado la app. El departamento que dirige Salvador Illa ha estado poniendo objeciones a Economía para la puesta en marcha de Radar Covid, aclaran las mismas fuentes.

Mientras las CCAA no integren la app en sus sistemas sanitarios, los datos que recopile Radar Covid son inútiles. El Gobierno asegura que estará operativa el 15 de septiembre en toda España

En cualquier caso, el Gobierno fijó una fecha en el calendario para probar Radar Covid: 29 de junio. A esas alturas varios socios europeos llevaban semanas utilizando sus apps. La de España sólo se desplegó en La Gomera y como una experiencia piloto. La isla presentaba condiciones idóneas para testar la eficacia de la plataforma.

Detrás de la aplicación está Indra. El Gobierno suscribió un contrato con la empresa por 330.537,52 euros para el desarrollo técnico. En Newtral intentaron conocer más detalles y buscaron ese contrato en el Portal de Contratación del Sector Público y en el BOE. No lo pudieron incluir en una primera versión de su reportaje: el documento se publicó en el Portal el pasado martes, seis semanas después de la adjudicación.

El experimento en La Gomera se dividió en tres fases. Una primera de concienciación, otra en la que se simularon oleadas de contagios y una última de análisis sobre su uso. El 31 de julio, Pedro Sánchez anunció que Radar Covid ya estaba lista para su despliegue nacional. Animó a las comunidades a integrar la herramienta en sus sistemas sanitarios. Durante el simulacro canario se demostró su «fiabilidad y precisión» y no generó «falsos negativos».

El presidente no dio muchos más detalles. Pero sí destacó uno: la app dobló la eficacia de los rastreadores humanos. «La app es capaz de detectar en promedio 6,4 contactos por positivo, mientras que el sistema de traceo manual en Canarias ha sido capaz de detectar un promedio de 3,5″, concretó Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial.

Desde hace unos días Radar Covid se puede descargar en los móviles iPhone y Android. El recibimiento ha sido bueno. En App Store, la tienda de Apple, lidera la lista de aplicaciones más populares de Salud. Y en Google Play, el portal para Android, acumula cientos de miles de descargas. ¿Qué encontramos la primera vez que abrimos Radar Covid en nuestro teléfono?

La primera pantalla nos da la bienvenida y nos avisa de que la aplicación comenzará a estar activa en cada comunidad «según éstas se vayan incorporando». Esto quiere decir que la app ya funciona y registra los contactos. Pero hace falta que cada CCAA la integre en su sistema de salud. De lo contrario un contagiado no podrá recibir el código que debe introducir en la plataforma para alertar a sus contactos estrechos.

Interfaz de Radar Covid.

En la siguiente pantalla tenemos que aceptar la política de privacidad para seguir avanzando. Luego hay que habilitar las opciones que permiten a la app recopilar y emitir las claves aleatorias y activar las notificaciones que nos avisan de una posible exposición al virus. Tras completar estos pasos la herramienta nos muestra dos pestañas a elegir. En una se informa sobre nuestro riesgo de exposición. El sistema será capaz de decirnos si hemos estado con una persona que ha dado positivo en Covid-19. La alerta sólo nos llegará si el contacto fue de 15 o más minutos y si durante ese tiempo estuvimos a menos de dos metros del infectado. Sólo se tiene en cuenta los contactos registrados en los últimos 15 días.  

La otra pestaña sirve para comunicar a la app nuestro diagnóstico positivo. Si se diera este caso tendríamos que introducir el código de doce dígitos facilitado por las autoridades sanitarias.

«Estamos perdiendo un tiempo de oro»

Pero como decíamos, ese mecanismo de la aplicación es inútil mientras no lo adopten las comunidades autónomas. El Español avanzó el viernes que es probable que algunas regiones no tengan operativa Radar Covid el 15 de septiembre, el plazo prometido por el Gobierno. En algunas autonomías podría no llegar hasta octubre. Esta semana, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, aseguró que el «objetivo» era llegar a septiembre con un nivel bajo de transmisión. Se trata de un mes «muy especial» por la vuelta del trabajo y la apertura de los colegios.

«Estamos perdiendo un tiempo de oro». Miguel Sebastián, profesor de Economía y ex ministro de Industria con Zapatero, sigue muy de cerca el avance del coronavirus. Auguró el descontrol de la pandemia antes del fatídico 14 de marzo. Ya entonces utilizaba Twitter y la televisión para mostrar su preocupación por los datos. Y ahora, ante la nueva escalada de casos, no entiende «cómo vamos tan lentos» con el despliegue de la app.

«Había que hacerla de cara al verano para darle un golpe a los rebrotes que estaban empezando a salir en julio. Ahora la sorpresa es que no va a estar [desplegada] ni en Canarias ni en Baleares en agosto. Y en el resto de comunidades esperaban que estuviera en agosto y ahora hablan de septiembre como pronto», critica. Para el economista hay dos responsables. Considera que el Ejecutivo no ha hecho suficiente campaña para que se descargue esta app. Y, por otro lado, culpa a las CCAA por no haber integrado aún la herramienta en sus sistemas de salud.

El proceso para que una comunidad integre Radar Covid en su sistema sanitario es lento, expone El Español. Los territorios deben atender a varios frentes. Tienen que coordinarse entre ellos, enseñar a rastreadores a utilizar la aplicación lo mejor posible o desarrollar sus propios protocolos para facilitar los códigos a los contagiados.

Artigas, responsable de la Sedia y del proyecto, niega que su departamento se esté retrasando con el lanzamiento de Radar Covid. «El piloto empezó justo un mes después de que Apple y Google publicaran su API el 20 de mayo. Hemos sido el cuarto país del mundo en desarrollar una aplicación basada en esta API. Por tanto, hemos sido de los primeros en adoptarla y desarrollar el piloto. Además, queríamos que la app se probara en una situación sanitaria estable en todo el territorio español», argumenta en uno de los vídeos que su organismo ha difundido en Twitter.

Carmela Troncoso, la ingeniera que lideró el desarrollo del protocolo DP-3T, cree que España no llega ni tarde ni temprano: «No es tarde si la app ayuda, cualquier ayuda es poca para salir de esto. No sabemos qué habría pasado si estuviese antes, y no puedo juzgar», comentó a Newtral.

La privacidad, un punto a favor

Analizar el funcionamiento técnico de Radar Covid es complicado. Cómo la aplicación no está operativa no conocemos, por ejemplo, si el registro y la emisión de códigos anónimos funciona correctamente. Sólo sabemos que los resultados del simulacro de La Gomera, según el Gobierno, fueron «muy satisfactorios».

El protocolo técnico que se utiliza hace un uso muy reducido de los datos. Se trata de una app muy protectora»

Elena Gil, jurista experta en protección de datos.

Lo que sí se puede analizar es su política de privacidad. Los usuarios pueden encontrarla dentro de la app.  «El protocolo técnico que se utiliza hace un uso muy reducido de los datos, lo cual facilita mucho la seguridad y evita fugas o uso de los datos que se desvíen de su finalidad. Se trata de una app muy protectora», indica Elena Gil, jurista experta en protección de datos.

Hace unos días, Maldita.es comparó Radar Covid con aplicaciones como TikTok, Instagram o Tinder. La fotografía no deja lugar a dudas. La herramienta contra el coronavirus pide muchos menos permisos que las de las populares redes sociales. No guarda información personal. Sólo pide tener acceso a la conexión de internet y al Bluetooth. Sí que solicita la ubicación a los usuarios de Android por razones técnicas. El sistema operativo necesita la localización para que el Bluetooth funcione en Radar Covid.

Falta de transparencia

«La descarga de la app y la decisión de compartir el resultado diagnóstico se hacen con el consentimiento de la persona, lo que otorga grandes garantías para la privacidad. Por ello, el foco debe estar en la transparencia y la comunicación eficaz de la utilidad de la app«, añade Gil.

«Su desarrollo se financia con dinero público y debería implicar que el código desarrollado también lo sea»

Pablo Aragón, experto en ciencia social computacional, en declaraciones a Newtral

Lo que sí se ha criticado es la falta de transparencia de los desarrolladores. No han abierto el código de la aplicación. Esto impide que la comunidad de expertos revise y detecte posibles errores de Radar Covid. «Su desarrollo se financia con dinero público y debería implicar que el código desarrollado también lo sea (…) Se trata de una tecnología que gestionará unos datos extremadamente sensibles y han de tratarse con protocolos seguros», valoró para Newtral Pablo Aragón, investigador en ciencia social computacional y profesor asociado en la Universitat Pompeu Fabra.

La Sedia asegura que abrirá el código cuando se lance la versión definitiva de la herramienta. Esa versión final de Radar Covid también será accesible para personas discapacitadas. Ahora mismo la aplicación no está preparada para personas con determinadas minusvalías.

¿Son eficaces las apps de rastreo?

Como Radar Covid aún no está operativa, Nuria Oliver no entra a valorarla. Pero sí que desliza cuatro limitaciones que, en general, podrían sufrir las aplicaciones de rastreo. Sostiene que existe el riesgo de que estas herramientas reflejen las brechas socioeconómicas de la sociedad. Calcula, por ejemplo, que un 25% de los smartphones del mundo son «muy antiguos» y no son compatibles con el protocolo de baja energía que utilizan las apps de rastreo para intercambiar las claves anónimas.

Todavía no hay ninguna evidencia de que las apps de rastreo sean eficaces»

Nuria Oliver, experta en inteligencia artificial

También apunta al Bluetooth. «No fue diseñado para esto. Hay muchos retos técnicos de sensibilidad del Bluetooth, de interferencias con otros dispositivos. Los teléfonos no saben si llevas mascarilla o no, si estas en un interior o en un exterior [de un edificio], sí hay una mampara protectora o no». En su opinión, estas cuestiones pueden derivar en que las plataformas reporten falsos positivos y falsos negativos.

A la experta en inteligencia artificial también le preocupa que la app solicite la ubicación en teléfonos Android. Hace un último apunte sobre el debate de si la plataforma debe ser centralizada o descentralizada. «Todavía no hay ninguna evidencia de que estas apps sean eficaces para lo que se quiere que sean eficaces (…) Hay preguntas importantes que todavía no se han podido contestar ni en los países que llevan más tiempo con ellas, como Alemania», concluye. 

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