Venezolano nacido en Maracaibo pero críado en Caracas, el contraalmirante Carlos Molina Tamayo (1963) vive en España desde hace más de 15 años. Fue compañero de promoción de Hugo Chávez, quien le nombró consejero de Seguridad y Defensa, pero en ocho meses se dio cuenta de que sus convicciones liberales no tenían encaje en el Socialismo del Siglo XXI. Dice que era «muy mentiroso, un encantaador de serpientes con mucha labia».

En 2002 estuvo relacionado con el golpe fallido contra Chávez. Fue detenido, pero pudo refugiarse en la legación salvadoreña y de ahí viajar primero a El Salvador, donde residió ocho meses y luego a España. Desde su segunda patria, es nieto de españoles, está muy pendiente de lo que sucede en Venezuela. Conversa telefónicamente con EL INDEPENDIENTE desde Marbella. Está convencido de que «ahora no hay vuelta atrás. El fin de Maduro está cerca».

Pregunta.- Usted participó en la intentona de 2002. ¿Qué falló entonces?

Respuesta.- No fue intentona sino que hubo un vacío de poder. Después de las manifestaciones de abril de 2002, la llamada masacre del silencio, hubo presión política para que Chávez fuera enjuiciado. Llegó a aceptar la renuncia y destityó a todos los ministros, pero dijo que quería salir a Cuba. Luego de una deliberación, se aceptó su renuncia pero no fue a Cuba. Pasó a custodia. El oficial más antiguo de las FFAA aceptó la renuncia. De acuerdo a la Constitución si falta el presidente asume el vicepresidente y se llama a elecciones. Como los había destituido hubo un vacío de poder. Se nombró a un presidente interino, Pedro Carmona. La oposición se dividió y el chavismo recuperó el poder.

En 2002 éramos muy ingenuos y muy demócratas y se aprovecharon de nuestra ingenuidad para recuperar el poder»

P.- ¿Cómo pudieron recuperar el poder?

R.- También tengo parte de culpa. La oposición no estaba cohesionada para crear un gobierno de transición. Y éramos muy ingenuos, muy demócratas y los chavistas aprovecharon nuestra ingenuidad a su favor. Pasé unos días en la cárcel y luego pasé a arresto domiciliario. Me enteré que el plan de Chávez era eliminarme así que pedí asilo en la embajda de El Salvador. Allí pase siete meses, pero no me sentía seguro así que me trasladé a Europa, donde ya vívía mi hermana. En España me recibieron muy bien. España me apoyó mucho.

Contraalmirante Carlos-Molina Tamayo, en 2002

Contraalmirante Carlos-Molina Tamayo, en 2002

P.- El ex presidente del Gobierno, José María Aznar, reconoció a Pedro Carmona.

R.- Aznar se habría alegrado si hubiera tenido éxito. También Estados Unidos. A mi me acusaqron de estar a sueldo de la CIA. Leyendas urbanas de los izquierdistas.

P.- Ahora el proceso es muy diferente. ¿Estamos por primera vez en Venezuela desde el inicio del chavismo ante un proceso sin vuelta atrás?

R.- Ciertamente, no hay vuelta atrás. El fin de Maduro está cerca. Desde 2002 hasta ahora nunca se habían dado condiciones tan ideales para recuperar la democracia. Ahora se dan dos variables que resultan cruciales: el cambio cuenta con un apoyo internacional contundente. En segundo lugar, el 23 de enero espontáneamente la población humilde rechazó a Maduro y se echó a las calles junto a la clase media. Esto hace que la ecuación sea perfecta. Lo que falta es que Europa manifieste que no apoya a Maduro. Está claro que no hará elecciones.

P- Para que la ecuación sea perfecta falta que se sumen las Fuerzas Armadas. Estados Unidos les ha instado a que faciliten una transición pacífica. La élite ha reiterado que está con el régimen chavista. ¿Tiene información sobre cómo ven la situación los cuadros medios y la tropa?

R.- Los cuadros medios y subalternos se van a sumar. Tengo la duda de si lo harán antes o durante la injerencia humanitaria. Fuerzas internacionales controlarán el país para que se pueda repartir la ayuda humanitaria. Maduro no la acepta porque sería reconocer que su régimen es un fracaso. También removerán a los violadores de derechos humanos. Hará falta un mini Plan Marshall.

En los Balcanes Europa promovió una injerencia humanitaria. Si el Gobierno de Maduro no reconoce a Guaidó, la injerencia humanitaria está sobre la mesa. Todas las opciones están sobre la mesa. Esperemos que esto sirva de disuasión a estos perversos para que entreguen el poder. Son delincuentes y tienen mucho que perder. La ayuda humanitaria será aceptada por el gobierno legítimo, encabezado por Juan Guaidó.

P.- La élite de las Fuerzas Armadas difícilmente va a ceder si controla el poder político y el económico. Hay más generales, unos 2.000, que en EEUU. Otra cuestión son los cuadros medios y los soldados.

R.- Es cierto que la élite controla todo pero ya se acabó. El 75% de los ingresos viene de las ventas de petróleo a Estados Unidos, pero ya no van a negociar con ellos. Han reconocido a Guaidó, también en ese sentido. Efectivamente en las Fuerzas Armadas de Venezuela hay muchos generales, más que en Estados Unidos. Son los que se benefician de las prebendas del régimen. Viven en una burbuja. Envían a sus hijos fuera del país. No sufren como el venezolano de a pie.

Los generales se comportan como activistas del PSUV, como radicales de ese partido que ha llevado el país a la ruina»

P.- Están enrocados y no parece que esa élite vaya a ceder.

R.- Esos generales se comportan como activistas del PSUV (Partido Socialista Unificado de Venezuela). Como radicales de ese partido que ha llevado a Venezuela a la ruina. Están violando a la Constitución porque no pueden pertenecer a un partido político o defenderlo. Tienen mucho que perder. Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, y sus acólitos no se van a librar. Serán enjuiciados. Lo saben. Saben que si dejan el poder tendrán que pagarlo.  A no ser que se vayan a algún país comunista, que en realidad no son los países que les gustan para vivir.

P.- Pero exhiben músculo militar. Van a realizar, según Maduro, «las maniobras más importantes de la historia de Venezuela».

R.- Son bravucones de barriada porque se sienten apoyados. Veremos cuando se ven solas. Noriega también hacía bravuconadas. Muchos en 2002 estaban refugiándose en embajadas.

Los militares tendrán que aceptar por las buenas o por las malas. Los altos mandos se comportan como militantes de un partido político. Tendrán que ceder. No hay vuelta atrás el proceso de recuperación de la democracia. Casi el 90% de la población está contra Maduro.

Tienen muchos millones que perder. Tratarán de negociar una salida. No existe analogía precisa. No hay un modelo. Lo que está sucediendo en Venezuela no está en ningún libro.

P.- Y están infiltados por los cubanos.

R.- Hay operadores cubanos en las Fuerzas Armadas, con gran experiencia. Saben cómo reprimir y cómo cometer crímenes de lesa humanidad. Son los que asesoran a los venezolanos. Muchos cubanos llevan el uniforme de las Fuerzas Armadas Especiales (FAES). [A este cuerpo se le atribuye la represión de la última semana de protestas en Venezuela. Juan Guaidó ha prometido investigar a los oficiales, juces y fiscales relacionados con estas persecuciones].

Los cuadros medios y la tropa viven en el terror. Cualquiera que hable contra el régimen sabe que será perseguido y también su familia»

P.- Pero la tropa sí sufre. Siempre lo repite Juan Guaidó, el presidente interino.

R.- Los cuadros medios y la tropa viven en el terror. Cualquiera que hable o se manifieste contra el régimen sabe que será perseguido y que será arrestado. También van contra las familias. Pero se van a sumar a la transición hacia la democracia. Hay que buscar el punto de quiebre para que caigan como ficha de dominó.

P.- Alguno de estos cuadros medios he visto que pedía a Guaidó que nombrara ministro de Defensa.

R.- Eso vendrá. Es un proceso. Va paso a paso.

P.– Este proceso no habría sido posible sin Estados Unidos. Fue Trump el primero en reconocer a Guaidó, instantes después de que asumiera como presidente encargado.

No sólo Estados Unidos apoya a Guaidó, también Canadá. Con Maduro están Corea del Norte, Hizbulá o Turquía»

R.- EEUU tiene un peso muy fuerte en este proceso. La UE tampoco reconoció las elecciones del 20 de mayo, que Maduro adelantó y realizó de forma fraudulenta. Tampoco lo hace el Grupo de Lima. Lo interesante es que es algo internacional. No solo Estados Unidos apoya a Guaidó. Son los países democráticos del mundo. Canadá respalda a Guaidó. Con Maduro están Corea del Norte, Hizbulá, Turquía… China tiene sobre todo intereses económicos.

P.- Si se lleva a cabo esa operación de injerencia humanitaria, sería comandada por Estados Unidos. La ONU no la aprobaría por el veto ruso y chino.

R.- Puede aprobarla la OEA. Su secretario general, Luis Almagro, ha desempeñado un papel muy activo en favor de la democracia. O pueden invocar los Tratados de Defensa. En la ONU hubo una mayoría a favor de Guaidó. Los que se pusieron de su lado son las democracias.

P.- Ya se ha derramado mucha sangre. La ONU ha confirmado un trágico balance: 40 muertos, 850 detenidos, entre ellos 77 niños. El 23 de enero se arrestó más gente que cualquier otro día de los 20 años de chavismo.

R.- La oposición está desarmada. No hay dos bandos armados. No podemos hablar de guerra civil. Hay un bando perfecto armado y un bando democrático desarmado. La sociedad civil no tiene armas. El régimen tiene todo el control. Por eso les alerta Guaidó que no disparen al pueblo venezolano. Están advertidos. Están tratando de evitar una masacre.

P.- Pese al riesgo de perder la vida, ¿ve al pueblo venezolano decidido a respaldar la ruta hacia la democracia hasta el final?

R.- El pueblo venezolano está desesperado y frustrado. Es cierto que con Guaidó ha recuperado la ilusión. El pueblo venezolano quiere cambiar esto. Hay mucho miedo y a la vez mucho coraje. Las mujeres y los jóvenes salen a las calles. El denominador común es que quieren libertad para Venezuela.

P.- ¿Cómo ve a Juan Guaidó? ¿Fue una sorpresa su irrupción para usted?

R.- Lo está haciendo bien, paso a paso, con el objetivo de recuperar la democracia. Poco a poco los diplomáticos van poniéndose de su lado. Este proceso se venía gestionando desde hace tiempo. Guaidó ha demostrado coraje y fortaleza en las protestas de 2017 y 2018. Ha estado al frente de la batalla contra el chavismo.

La Ley de Amnistía es una forma de evitar más muertes. Quienes no violen los Derechos Humanos tienen una salida»

P.- ¿Qué le parece la Ley de Amnistía y Garantías Constitucionales? ¿Podrán acogerse a ella Maduro o Padrino López?

R.- Está hecha muy inteligentemente, dirigida a quienes tengan dudas. Quienes no los violen derechos humanos ahí tienen la salida. Venezuela ratificó el Estatuto de Roma sobre Derechos Humanos. De este modo, ningún órgano puede amnistiar a los violadores de Derechos Humanos. Es para abrir puertas pero los que han violado los Derechos Humanos no tienen salvación. Es una forma de evitar más muertes. Abre la puerta para que no sigan violando derechos humanos.

P.– ¿Cree que a Maduro le quedan días?

R.- Su final está próximo pero no sé cuánto. Pueden ser días, semanas… Cada día se deteriora más su situación. Lo cierto es que le están abriendo las puertas traseras para que salga y no haya una masacre. Si no las acepta, habrá otras opciones. Maduro ha de salir sí o sí. Cuando caiga uno, irán cayendo todos. Calculo que son unos 60 los secuaces del régimen.

P.- Usted le conoce.

R.- Maduro fue puesto cuando estaba moribundo Chávez a instancia de los Castro. A Maduro le pueden controlar. Los Castro le han sacado billones de dólares en ayudas. Maduro es manejable, por eso está ahí Es inculto, no era buen trabajador. Desgraciadamente un país como Venezuela cayó en manos de un monigote.

P.- Pero los cubanos no van a librar esta batalla.

R.- Los cubanos son muy inteligentes. Ahora miran a México. Saben que Maduro ya está caído. En abril de 2002 Cuba dijo que reconocería a Carmona siempre que respetara las concesiones que habían conseguido con Chávez. Son muy habilidosos para adaptarse a las situaciones. Todo lo que ha sucedido en Venezuela estaba sucediendo en Venezuela estaba preparado en la isla. Los chavistas son unos enamorados de los Castro.

Cuando murió Franco, Acción Democrática apoyó la transición. No nos sentimos retribuidos con Sánchez»

P.- Usted considera crucial la presión internacional, pero no está contento con lo que ha hecho el Gobierno de Sánchez.

R.- España debería liderar, con mayor convicción, un papel más activo y dinámico.  Cuando murió Franco y llegó la transición. Acción Democrática apoyó políticamente a la transición. Venezuela desempeñó un papel muy importante. No nos sentimos retribuidos con Sánchez en ese sentido. El PP ha sido más claro contra el dictador. Y Felipe González parece un venezolano más, eso es cierto.

Si detinen a Juan Guaidó, sería una torpeza. Lo más probable es que hubiera  una injerencia humanitaria internacional»

P.- Guaidó ha cohesionado a la oposición, al país y está siendo bien acogido por la comunidad internacional.

R.- Hemos aprendido de nuestros errores y hemos dejado la codicia atrás. El centro de gravedad es el diputado Guaidó. Está llevando bien el proceso, Va a nombrar embajadores poco a poco se va ganando terreno. No es fácil. Esperemos que no mueran muchos más venezolanos.

P:- ¿Y qué ocurre si detienen a Juan Guaidó?

R.- Guaidó es presidente interino y diputado. El Supremo de Justicia es ilegítimo. El legítmo está en el exilio. La comunidad internacional va a defender a Guaidó y EEUU advirtió de las consecuencias. Si arrestan a Guaidó, cometerían una tremenda torpeza. Lo más probable es que aprobaran la injerencia humanitaria, que hubiera una intervención militar internacional. Sería una situación sin precedentes. No creo que ahora se atrevan.