Cinco minutos antes del mediodía Mario Draghi, ex presidente del Banco Central Europeo (BCE), ha llegado al Palacio del Quirinal, donde le esperaba el presidente, Sergio Mattarella. Draghi es la persona elegida por Mattarella para hacer frente a un desafío excepcional: encabezar un gobierno «de alto perfil». Draghi ha aceptado el encargo «con reservas». Es decir, su decisión está condicionada a lograr el apoyo suficiente de los partidos políticos representados en las Cámaras.

En realidad, Draghi acepta explorar la posibilidad de encabezar un gabinete técnico. Mantendrá conversaciones con los diversos partidos para ver hasta qué punto es posible esta vía. No lo tiene nada fácil.

«Agradezco al presidente de la República por la confianza que ha depositado en mí. Es un momento difícil», ha dicho Draghi, después de la entrevista en el Quirinal, según informa la agencia italiana Ansa.

Vencer a la pandemia, completar la campaña de vacunación, ofrecer una respuesta a los problemas del día a día y relanzar el país son los desafíos a los que nos enfrentamos»

mario draghi

«Vencer a la pandemia, completar la campaña de vacunación, ofrecer una respuesta a los problemas del día a día, y relanzar el país son los desafíos», ha señalado.

«Tenemos a disposición los recursos extraordinarios de la UE, tenemos la posibilidad de actuar con una mirada atenta a las futuras generaciones y a la cohesión social», ha añadido. Con esas premisas, Draghi ha mostrado su disposición a dialogar con los partidos políticos para buscar la «unidad y capacidad necesaria para dar una respuesta responsable» a estos retos.

Por las circunstancias extraordinarias que atraviesa Italia el presidente Mattarella ha descartado convocar a las urnas y en su lugar ha hecho un llamamiento a los partidos para que apoyen un gobierno técnico de unidad. La Bolsa y los medios de comunicación italianos e internacionales han recibido bien a Draghi, pero una cuestión es su competencia y otra el pulso político.

«La reputación de Draghi es intachable, dentro y fuera de Italia, pero el problema es político. Hay una parte de los políticos y de la opinión pública que están decepcionados con el hecho de que sea un gobierno técnico. Son gobiernos que certifican una derrota de los políticos», afirma Andrea Betti, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas. 

El intento del presidente del Parlamento, Roberto Fico, de renovar la alianza que encabezaba Giuseppe Conte acabó este martes por la noche en fracaso. No hubo manera de que el Movimiento Cinco Estrellas, el Partido Democrático e Italia Viva, que lidera el ex primer ministro Matteo Renzi, se entendieran para formar un Conte tres o un gabinete con otro político al frente.

Victoria momentánea de Renzi

Renzi, quien ha provocado esta crisis de gobierno al sentirse ninguneado por Conte en la negociación sobre los fondos de recuperación europea, está dispuesto a apoyar a Draghi. Así lo ha mostrado en su cuenta de Twitter.

«Es la hora de los constructores. Ahora todas las personas de buena voluntad deben hacer caso del llamamiento del presidente Mattarella y sostener el gobierno de Mario Draghi. Es la hora de la sobriedad», ha escrito Renzi, a quien una convocatoria de elecciones le perjudicaría. Italia Viva apenas tiene un 3% de apoyos electorales, según los sondeos.

De momento, la jugada de Renzi le ha permitido acabar con Conte, que se atrevió a desafiarle. La opción del gobierno técnico es la que buscaba el ex primer ministro italiano. Queda por ver si ese gabinete puede salir adelante.

Draghi necesita el visto bueno de una mayoría de formaciones representadas en el Parlamento para formar su gobierno técnico. El Movimiento Cinco Estrellas, el mayoritario en el Parlamento, rechaza de momento esta opción, si bien la convocatoria electoral no les conviene en absoluto.

Pero los grillini viven una gran tensión: los más pragmáticos, encabezados por Luigi di Maio, ven el grave riesgo de que haya elecciones, ya que perderían gran parte de sus diputados y senadores. Sin embargo, los más antisistema, liderados por Alessio di Battista, se oponen a Draghi, que representa la quintaesencia del sistema a sus ojos.

Los partidos conservadores, la Liga, liderada por Matteo Salvini, y Fratelli d’Italia, encabezados por Giorgia Meloni, van a celebrar una cumbre en la que decidirán una posición común sobre Draghi y su gobierno técnico. Tanto Salvini como Fratelli son los partidos que sobre el papel tienen más que ganar si hay elecciones anticipadas.

Empieza una nueva partida de ajedrez en Italia.