El disidente venezolano Leopoldo López, quien huyó de Caracas a Madrid en octubre de 2020, confía en que el nuevo ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, coloque a España «en el lado correcto de la Historia». Leopoldo López, que antes de venir a España estuvo alojado en la embajada española en la capital venezolana desde finales de abril de 2019, ha dicho en rueda de prensa en Madrid que confía en que el nuevo jefe de la diplomacia española sea «muy proactivo con la causa de Venezuela».

«[José Manuel Albares] conoce muy bien lo que pasa en nuestro país. Esperamos que con él España asuma la responsabilidad de liderar el proceso de democratización de Venezuela. Nos preocupan las posiciones de quienes se plantean que siga el statu quo actual y la búsqueda de una relación comercial con una dictadura. El camino correcto es que España lidere el proceso de transición y nos encaminemos a unas elecciones justas y verificables. Esperamos que España esté en el lado correcto de la Historia. Se abre una tremenda oportunidad con Albares», ha declarado Leopoldo López.

«Hay que llamar a que los países democráticos estén unidos. Algunos países alientan la división. Es un mensaje claro a Europa y a España para que tengan como principal objetivo promover la unidad para la libertad, evitar cualquier política que divida en lugar de unir a los sectores democráticos para que el país sea libre», ha remarcado el dirigente opositor. 

Sin mencionarlo de forma explícita, Leopoldo López, que pertenece a la misma formación que el presidente encargado, Juan Guaidó, Voluntad Popular, aludía a los vaivenes en la política sobre Venezuela de la antecesora de Albares, la ministra Arancha González Laya. Fue ella quien convenció al jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, de no recibir a Guaidó en su gira internacional de 2020. Y también quien tendió la mano a Henrique Capriles, lo que abrió un cisma entre la oposición.

Sin embargo, Albares es quien llevó entre bambalinas la negociación con los países de la Unión Europea para que se reconociera a Juan Guaidó como presidente encargado a principios de 2019. España abanderó esta iniciativa. Por ello, no se entendió en la UE que el gobierno de España titubeara y no recibiera a Guaidó cuando recaló en Madrid.

Cuba y Venezuela, tiranías

López ha aludido a los últimos hechos en Cuba y Venezuela. Los dos países viven realidades que se complementan. En Venezuela, esta semana las fuerzas del régimen de Maduro han secuestrado a Freddy Guevara, que fue vicepresidente de la Asamblea Nacional y dirigente de Voluntad Popular. También hostigaron a Juan Guaidó en el garaje de su casa y a punto estuvieron de llevárselo.

«Es una represión focalizada en que no soñemos con nuestros derechos y la libertad. Quieren callarnos y por eso secuestraron a Freddy Guevara y lo intentaron con Juan Guaidó», ha dicho Leopoldo López, quien ha recordado cómo este dirigente de Voluntad Popular fue el interlocutor de la canciller, Angela Merkel, y del presidente, Emmanuel Macron, después de las protestas de 2017.

Freddy Guevara está en la prisión del Helicoide. Leopoldo López pasó por la cárcel también, acusado de promover las revueltas de 2014. El régimen venezolano ha cursado una orden de extradición a España.

La socialdemocracia ha de evitar que la extrema izquierda les usurpe su compromiso con la democracia… Cuando se relativiza lo que ocurre en Venezuela y Cuba, se hace daño a la democracia»

«Me impacta cuando escucho a quienes no ven cómo Venezuela y Cuba son dictaduras. Yo diría que en el caso venezolano es peor que una dictadura. Como dice Felipe González, es una tiranía porque hay una arbitrariedad absoluta. Esas opiniones afectan a las democracias. La socialdemocracia ha de evitar que la extrema izquierda les usurpe su compromiso con la democracia. Lo que une a los demócratas es la definición clara de la democracia. Cuando se relativiza lo que ocurre en Venezuela y en Cuba, se hace daño a las democracias», ha dicho López.

Sobre su extradición pendiente, ha dejado claro que es una demanda política. «Cualquier extradición que sea aceptada por parte de la dictadura de Nicolás Maduro tendrá consecuencias muy graves. El destino de cualquier persona extraditada a Venezuela será encarcelamiento, tortura y probablemente la muerte.Recuerdo el caso de Fernando Albán, a quien lanzaron desde un décimo piso en el edificio de la policía política. O del capitán Arévalo que murió en el tribunal ante el que comparecía», ha señalado el disidente, quien ha recordado también los casos de Rolando Figueroa y Ernesto Quintero, pendientes de extradición.

En relación al proceso de diálogo entre el régimen chavista y la oposición que comenzaba a dar de nuevo sus pasos, López ha reconocido que los últimos acontecimientos con el arresto de Guevara y el acoso a Guaidó han de tenerse en cuenta y que la comisión de la UE que estaba en esos momentos en Caracas sabe cómo actúa el régimen chavista. Ha insistido en que lo fundamental que habría que negociar es un cronograma electoral.