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Tras la victoria en Lysychansk, los próximos objetivos de la guerra de Putin

Un vecino coloca una bandera rusa en Lysychansk tras la captura rusa.

Tras día de intensas escaramuzas, con una guerra de artillería que ha debilitado a ambos bandos, Rusia ha cantado finalmente victoria sobre Lysychansk, la última porción de tierra bajo control ucraniano en la provincia de Lugansk. La retirada de las tropas ucranianas del enclave marca un nuevo avance de las tropas de Vladimir Putin y de la estrategia que Moscú puso en marcha en primavera al renunciar a la conquista de Kiev y concentrar sus fuerzas en la región oriental del Donbás. Las banderas rusa y soviética ondean ya sobre los edificios de Lysychansk.

“Es una victoria significativa para la batalla local por el Donbás”, reconoce a El Independiente Sergej Sumlenny, experto en Ucrania. “Lysychansk tenía una ubicación estratégicamente importante, al estar ubicado en un terreno más elevado, lo que permitía bombardear las posiciones rusas en el este y el sur con muy buenas condiciones”, explica el analista. La caída definitiva de Lysychansk -después de que la ciudad gemela de Severodonetsk, al otro lado del río Donets, pasara a manos rusas el 24 de junio- supone la primera conquista de una provincia completa por Rusia desde la anexión de la península de Crimea en 2014, firmado en el quinto mes de la guerra en Ucrania.

Tierra quemada

Ucrania ha reconocido el revés, alegando que la retirada de las últimas tropas fue “organizada y centralizada” ante la falta de equipos y la máxima de evitar la pérdida de más vidas. “Existía el riesgo de que Lysychansk acabara sitiada”, admitió este lunes Serhii Haidai, el que ha ejercido hasta ahora como gobernador de Lugansk. A su juicio, los uniformados ucranianos podían haber resistido durante algunas semanas más pero a un precio muy costoso. “Se logró evacuar a todos los heridos y llevar consigo todo el equipamiento”, confirmó.

Los avances de Rusia son extremadamente lentos y limitados al Donbás. Avanzan unos 250 metros al día

En su alocución diaria, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski insistió en la retirada táctica ante la “mayor superioridad de fuego del enemigo”. “Esto solo significa una cosa: regresaremos gracias a nuestras tácticas, gracias al aumento del suministro de armas modernas”, prometió con la vista puesta en las promesas de proporcionar nuevo material militar con la que concluyó la semana pasada la cumbre de la OTAN en Madrid.

Mapa con la situación de la guerra en el este de Ucrania el 4 de julio de 2022

En el Kremlin Putin celebró este lunes la victoria militar en un encuentro televisado con su ministro de Defensa, Sergei Shoigu, y ordenó que las unidades implicadas “en las hostilidades y en la victoria” descansaran para “incrementar sus capacidades de combate”, con los nuevos objetivos en el horizonte. “Desde el punto de vista político, Rusia presumirá de una victoria en el Donbás, diciendo que han ‘cumplido’ los objetivos de la misión”, pronostica Sumlenny.

“Sin embargo, con la perspectiva de toda la guerra, Lysychansk es un caso muy insignificante. Los avances de Rusia son extremadamente lentos y limitados al Donbás. Avanzan unos 250 metros al día. No es comparable a nada que hayan planeado o a lo que se pueda llamar una ofensiva. Es mucho más una costosa e ineficiente batalla de la Segunda Guerra Mundial que una ofensiva victoriosa”, insiste el analista. Las tropas rusas han aplicado la estrategia de «tierra quemada», con el uso sin tregua de artillería pesada para golpear las posiciones ucranianas, destruyendo cualquier obstáculo en su camino.

Ataque de artillería en Lysychansk. E.I.

Bajmut, Sloviansk y Kramatorsk, siguientes golpes

Una vez asegurada Lysychansk, el objetivo más inmediato es Donetsk, la provincia que conforma con Lugansk la región del Donbás, un territorio que representa el corazón industrial de Ucrania. Entre el 80 y el 90 por ciento de toda la región se halla ya el bajo control efectivo de Rusia y los separatistas. En el mapa de los objetivos a conquistar por Moscú figuran en una posición destacada Bajmut, Sloviansk y Kramatorsk, los principales núcleos urbanos que han resistido en el lado ucraniano.

Una vulnerabilidad que reconocen en los cuarteles de Ucrania, donde descartan una reasignación de las fuerzas a otro de los frentes. “[Las tropas rusas] no transferirán el 100 por ciento de sus tropas a otros frentes porque necesitan mantener la línea. Si abandonan sus posiciones, las nuestras pueden llevar a cabo algún tipo de contraofensiva», predijo Serhii Haidai. “El objetivo número uno es la región de Donetsk. Sloviansk y Bajmut serán atacados; Bajmut ya han empezado a ser bombardeado con fuerza”.

Antes de iniciar el avance, no obstante, es más que probable que se produzca una pausa operativa. El ejército ucraniano tratará, entretanto, de atrincherarse y reforzar sus posiciones a la espera del enemigo. Ambos bandos han padecido un desgaste considerable, con estimaciones de cientos de bajas diarias en cada trinchera. Unas pérdidas que han tratado de reemplazar con uniformados menos preparados, en el lado ucraniano, y con mercenarios del grupo Wagner o fuerzas chechenas. Los próximos episodios de la batalla podrían desarrollarse en la E40, la carretera que une Bajmut y Sloviansk. La perspectiva de triunfos rápidos está descartada. La guerra por hacerse con el control total del Donbás podría prolongarse durante semanas, posiblemente hasta el próximo otoño. Y la esperanza de los ucranianos es que el envío de artillería de largo alcance por parte de los aliados pueda ser decisiva para cambiar el curso de la contienda.

Las plazas bajo el radar ruso se enfrentan al mismo destino que han probado otras ciudades ucranianas: al avance de las tropas rusas les preceden siempre un intenso respaldo de artillería que reduce a escombros el callejero de las ciudades golpeadas. «En dirección a Sloviansk, las unidades enemigas están tratando de establecer el control sobre los asentamientos de Bohorodychne, Mazanivka y Dolyna a través de operaciones de asalto», detalló el ejército ucraniano. Los progresos rusos, no obstante, se enfrentan a la llegada, aún a cuentagotas, de nuevo material militar en el lado ucraniano.

Anexión de las repúblicas populares

“El objetivo principal sigue siendo el Donbás. Lo que está menos claro son qué fronteras tendría esa región”, señala a este diario Manuel Morato, coronel retirado del ejército de tierra español. “Pero ya tenemos dos repúblicas que se han declarado independientes y que han sido reconocidas por algunos países parte de Rusia”.

Es probable que el Kremlin intente integrar las estructuras legales y gubernamentales de ambas repúblicas en el marco ruso

A este respecto, el Instituto para el Estudio de la Guerra -un think tank con sede en Washington- considera que el régimen ruso se halla en plena configuración de las “condiciones para una potencial anexión de ambas repúblicas” a lo largo de este mes de julio.

En los territorios que cubren ambas repúblicas las nuevas autoridades han establecido centros de asistencia legal a la población. “Es probable que el Kremlin intente integrar las estructuras legales y gubernamentales de ambas repúblicas en el marco ruso”, advierten desde el citado instituto.

Una vista aérea de Lysychansk tras la captura rusa. EFE

Odesa, en el punto de mira

Con más de un millón de habitantes, Odesa goza de un emplazamiento estratégico: se halla entre Crimea, anexionada por Moscú, y Transnistria, región separatista de Moldavia bajo control de fuerzas prorrusas. Ha sido uno de los objetivos desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania y sigue estando en el foco. “Odesa está dentro de su objetivo principal con el propósito de hacer más daño a Ucrania”, alega Morato.

La ciudad portuaria, el cuartel general de la marina ucraniana, no ha dejado de sufrir las embestidas. El pasado viernes, sin ir más lejos, un ataque aéreo sobre un área residencial en las proximidades de Odesa dejó al menos 21 muertos. Sucedió un día después de que las tropas rusas se retiraran de la estratégica isla de las Serpientes. El portavoz de la administración militar de la provincia de Odesa, Serhiy Bratchuk, asegura que las tropas rusas han comenzado a acumular equipamiento militar en el centro de Jersón.

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