Internacional ENTREVISTA| MOHAMED ZIANE, EX MINISTRO Y ABOGADO MARROQUÍ

"Que Mohamed VI esté fuera de Marruecos es totalmente anormal. No se puede dirigir un país por Zoom"

Mohamed Ziane CEDIDA

Le inquieta la deriva de su país, con un rey ausente que parece renunciar a ejercer sus amplios poderes. Y dirige sus dardos, sin miedo a las represalias, contra el círculo que rodea al monarca, empezando por el todopoderoso jefe de la policía y la inteligencia, Abdellatif Hammouchi. A Mohamed Ziane (Málaga, 1943) no le preocupan las consecuencias de sus palabras, las más duras expresadas desde el interior de Marruecos, donde la censura y la represión lo han laminado todo.

Ziane conoce bien los entresijos del majzén -el entorno de Mohamed VI- porque una vez y durante décadas fue uno de ellos. Sirvió a Hasán II y en la primera etapa de su hijo hasta distanciarse y convertirse en una “rara avis”, un opositor singular. Ziane fue ministro de Derechos Humanos, diputado y fundador del Partido Liberal Marroquí. Presume hasta la fecha de ser el primero y el único alto funcionario marroquí en haber dimitido por su voluntad, ante las cámaras de la televisión local.

De padre marroquí y madre española, Ziane se jacta de haber luchado contra el franquismo, pero dice “haber elegido ser marroquí”. “Me siento muy español, eso es segurísimo. Yo he decidido ser marroquí. Es un deseo mío”, replica en un castellano con deje sureño. “A mediados de 1950 hubo las revoluciones de la independencia y un romanticismo revolucionario y elegí ser marroquí porque era construir un nuevo país, luchar contra el imperialismo y el colonialismo, creer en unos valores universales en los que sigo continuando creyendo”, arguye. “Hoy en día me puedo preguntar si efectivamente tomé una buena decisión. No lo sé pero no la voy a cambiar a los 80 años. No voy a cambiar la escopeta al hombro ni de rumbo”, agrega.

A Ziane, un conocido e incombustible abogado, le gustan las batallas perdidas, los casos difíciles. Fue uno de los disidentes víctimas del espionaje de Pegasus, con la intimidad como chantaje permanente de Rabat, y fue condenado recientemente a tres años de cárcel tras declararlo culpable de 11 cargos. Durante la extensa entrevista con El Independiente, habla con total libertad y solo se rompe al recordar a su hijo, actualmente entre rejas en lo que considera un complot. “Me ha encarcelado a mi hijo sobre la base estúpida de que ha fabricado mascarillas para venderlas en una clínica”, denuncia mientras unas lágrimas le recorren el rostro.

Pregunta.- ¿Cómo se ve Marruecos desde Rabat?
Respuesta.- Hay una inquietud generalizada. Todo el mundo se pregunta qué ocurre en el país y quién dirige el país. Y eso es muy grave. Cuando la respuesta de los responsables es que el Rey puede dirigir un país desde el extranjero, yo les digo: un rey puede dirigir un país desde el extranjero cuando es un rey que no tiene poderes ejecutivos. Sin embargo, cuando se tiene los poderes que tiene el rey Mohamed VI es difícil comprender que un responsable pueda permitirse el lujo de decirte: yo puedo dirigir 40 millones de marroquíes desde el extranjero utilizando el zoom, como lo hacemos ahora, o el WhatsApp. Me parece muy fuerte la broma.

Uno se pregunta dónde está el rey y por qué está fuera de Marruecos y también por qué los altos funcionarios nos quieren convencer de que es normal, cuando resulta totalmente anormal. Se puede dirigir desde el exterior un país, al menos de una manera muy artificial y protocolaria, pero si se trata de tomar decisiones cuando hay una guerra en Europa y un conflicto en el Sáhara, con un vecino que es Argelia… Hay que encontrar una solución con Túnez, porque no es un vecino pero está tan cerca que parece ser un vecino. Cuando hay un problema como el reconocimiento del Estado de Israel, que es muy duro para el pueblo marroquí, y aún así permitirse la fantasía o el lujo de no estar presente para decidir concretamente lo que se tiene que decidir, yo veo que hay una inquietud generalizada en el país y no sé cómo va a terminar esto sinceramente.

Hay un vacío de voluntad de ejercer el poder, que es peor que un vacío de poder

P.- ¿Hay vacío de poder en Marruecos?
R.- Más que un vacío de poder, hay un vacío de voluntad de ejercerlo. Que es peor todavía. El viernes próximo la Constitución dice que el Rey tiene que presentarse e inaugurar la sesión de otoño de las dos cámaras, que es la más importante. Se adelanta el presupuesto del Estado. En octubre y noviembre tiene que haber reuniones y tiene que haber arbitrajes en el presupuesto y la situación es muy difícil con los precios actuales del petróleo, con el hecho de que Argelia ha cerrado el gasoducto que pasaba por Marruecos y del cual nosotros nos aprovechamos. Que todo esto se produzca y el rey esté ausente, hoy en día no sabemos si va a haber un aumento de impuestos o si va a haber un aporte de créditos extranjeros o créditos internacionales y va a haber un aumento de salario para responder a este aumento del coste de la vida. Pero son problemas muy difíciles.

Es una forma muy chula de gobernar un país que está a dos pasos de Europa tiene problemas con una frontera en Ceuta y Melilla

P.- ¿Quién gobierna de manera efectiva el país?
R.- Seguramente los amigos del rey. Hay un responsable de la vida económica, en colaboración con el jefe del Gobierno, que lo es por ser amigo del rey. Son dos personas que decidirán, no sé si bajo control o la presidencia efectiva del rey o, según ellos mismos, por sus intereses. En el plano político hay también otro que pretende ser amigo del rey el que se plantea los problemas con los partidos políticos y seguramente que lo acompaña el jefe de la Policía y el jefe del contraespionaje en lo que es la seguridad interna del Estado.

Pero a mí me parece difícil que los arbitrajes del presupuesto se hagan fuera de un Consejo de Ministros y fuera de la presencia del rey, que gobierna. Si se presume de que el rey reina y que hay un gobierno que efectivamente tiene el poder ejecutivo, cuando sabemos de antemano que no lo tiene, resulta difícil aceptar que se presente la ley de finanzas en una coyuntura internacional como la actual. Es una forma muy chula de gobernar un país que está a dos pasos de Europa y que tiene problemas con una frontera en Ceuta y Melilla, con la Unión Europea también. Todo esto muy muy complejo y muy delicado.

P.- ¿Cuál sería la solución? ¿Habría que plantearse una abdicación y una transición rápida hacia su hijo?
R.- No sé si es una solución constitucional. Si lo es, el hijo dentro de poco tendrá 19 años. Al tener 18 años, existe un Consejo de Regencia que tiene un poder consultivo, pero desaparece al cumplir los 19 años. El Consejo de Regencia duraría tres o cuatro meses como consejero. Sería una buena cosa, porque eso permitiría que durante los cuatro o cinco meses que se presentan ahora, está bajo una tutela de algunos personajes que en Marruecos no tienen ninguna legitimidad ni popularidad para decir que representan al pueblo. Son personas fieles a un Estado que es más pasado que futuro.  La situación social y económica del país es tan grave, que el hecho de informar al pueblo de que vamos a vivir una transición en la sucesión del trono, es capaz de echar a la calle a las masas y que sirva de revulsivo. Y eso sería muy difícil para Marruecos de soportar.

El poder en Marruecos está formado por personas fieles a un Estado que es más pasado que futuro.  La situación social y económica del país es muy grave

P.- Entiendo que se inclina por una transición inmediata…
R.- De todas maneras, no podemos seguir de esta manera, porque hoy en día hay una inquietud que no da confianza. No es la confianza ahora del extranjero de venir a invertir en Marruecos; es la confianza de un pueblo que siente que tiene unas instituciones o que tiene un rey que se responsabiliza. ¿Quién se responsabiliza en Marruecos? Cuando un pueblo siente una inquietud semejante, creo que el riesgo es muy grande.

¿Quién se responsabiliza en Marruecos? Cuando un pueblo siente una inquietud semejante, el riesgo es muy grande

P.- ¿El riesgo de unas revueltas?
R.- Las masas no solos no suelen ser inteligentes, pero son peligrosas. En la coyuntura actual no creo que fuera apropiado que hubiese disturbios y una rebelión de las masas. Primero, porque las masas no son inteligentes y no sabemos a dónde nos pueden llevar. Y segundo, porque el hecho de querer que se puede resolver las cosas con la represión es ser tonto en el siglo XXI. Pero, en fin, tontos hay por el mundo, por desgracia. Y el problema no es que en el siglo XX no hubiera menos tontos sino que llegaban con dificultad a los puestos de decisión. Hoy llegan muy fácil, no solo en Marruecos sino en muchos países europeos.

P.- ¿Qué se sabe en Marruecos de la actividad diaria de Mohamed VI?
R.- En Marruecos no sabemos nada. No sabemos si está enfermo, si está hospitalizado, si está pendiente de su madre, si está de paseo por las calles, si se va de compras, si se reúne con alguien… No sabemos nada. Esperamos como bohemios que llegue el próximo viernes para saber cómo está, cómo se encuentra y si va a venir a Marruecos o va a hacer su discurso al parlamento por internet. La ignorancia es lo peor que le puede ocurrir a una persona. Y sucede con una persona que dice ser el pueblo y que el pueblo vive emotivamente. La situación no es muy linda.

P.- No sé si haría la lectura de que Marruecos es hoy un país en el que hay parte de su población que quiere huir de él, incluido el monarca…
R.- Que la mayoría del pueblo quiere emigrar, eso es seguro. Ya ve usted lo que han hecho los consejeros municipales de un municipio muy importante como el de Berkane, que fueron a una reunión en Holanda y allí dijeron: adiós, yo no vuelvo a ese país porque no tengo nada que hacer allí. El poder judicial ha abandonado la rectitud. De eso no me cabe ninguna duda. Los tribunales no van a funcionar de una manera independiente del poder. No aplican ni la ley hoy en día. Y eso es gravísimo.

El Rey Mohamed VI de Marruecos.

La ignorancia es lo peor que le puede ocurrir a una persona. Y sucede con una persona que dice ser el pueblo y que el pueblo vive emotivamente

P.- Diera la sensación de que el rey también quiere huir…
R.- Lo más grave es que efectivamente el rey no piensa en volver a Marruecos. Y si no lo piensa, queremos saber por qué. Si él también quiere huir. Si no quiere ser rey es su problema. Si no aguanta más o no le interesa, no quiere o no se ve continuando como monarca bajo esta presión por razones de salud o por razones de fantasía o de romanticismo, es su problema. Si no quiere ser rey, que no lo sea. Nadie puede obligar a otra persona a hacer lo que él no quiere ser. En eso estamos totalmente de acuerdo, pero hay que explicarlo y hay que convencer al pueblo de que se ha elegido a la persona idónea para aguantar lo que van a aguantar Marruecos y el mundo entero en la próxima década.

P.- ¿Cómo observa hoy las relaciones hispano-marroquíes?
R.- Ha habido un cambio en la política marroquí, que fue el cierre de las fronteras de Ceuta y Melilla. Es una decisión muy difícil que se ha aguantado por parte del pueblo de Marruecos, por el covid. Si no hubiera habido el coronavirus, hubiese sido la mecha que habría prendido fuego a la explosión social. Esto se está aguantando en el norte, pero no creo que la solución sea seguir cerrando las fronteras. Yo soy de la idea de que hay que desarrollar las zonas cercanas a Ceuta y Melilla. Sería la solución idónea para Europa en lo que es la emigración. Lo más importante sería, en vez de ir a fabricar en China, que Europa venga a fabricar el norte de Marruecos, sobre todo, en las zonas de Ceuta y Melilla, donde tendríamos que encontrar una solución que facilite garantías a los inversores y a los habitantes de las dos zonas.

P.- ¿Marruecos va a seguir reclamando Ceuta y Melilla?
R.- Creo que hacer es algo del pasado. Lo que hay que encontrar son soluciones inteligentes. Nuestro futuro está en Europa. Por eso creo en una soberanía compartida. Lo que hay que hacer es crear zonas integradas, internacionales extensas donde se pueda invertir y competir con China. Marruecos tiene que hacer un esfuerzo en lo que es la independencia de la justicia y el respeto de los valores universales comunes. El hombre vive de sueños, porque si hubiesen creído que alunizar no era posible nunca lo hubiesen logrado.

P.- En España seguimos sin conocer las razones reales del cambio de posición español en el contencioso del Sáhara. Se ha hablado de chantaje marroquí…
R.- Si se refiere a Pegasus, yo mismo he sido víctima. Lo que me ha hecho la policía política marroquí es algo absurdo y también criminal. Desde el punto de vista de la deontología resulta algo muy amargo. En lo que creo son en las declaraciones de España ante las Naciones Unidas y es la misma que la de toda la Unión Europea. Se necesita convencer a las dos partes, el Polisario y Marruecos, para no decir Argelia y Marruecos, aunque hoy el Polisario es más el ‘Argelsario’.

No es Pedro Sánchez el que podría hacer cambiar las cosas entre Marruecos y el Sáhara

Hay que encontrar una solución y el Consejo de Seguridad de la ONU es el marco adecuado para encontrar una solución a este problema. España puede ayudar a encontrar la solución, pero creer que se puede resolver fuera del marco de la ONU es imposible. Así que decir cosas es una cosa. Es verdad que la propuesta marroquí es un gran esfuerzo y tiene que haber un esfuerzo de la otra parte y encontrar juntos la solución idónea. Sería inteligente poder resolver este expediente, este contencioso muy amargo porque hay que darse prisa en desarrollarse, no únicamente económica y socialmente, pero también culturalmente, moralmente y en valores. Hay que encontrar valores comunes. Sé cómo funciona un poco España y no es Pedro Sánchez el que podría hacer cambiar las cosas. Estaremos siempre al son del Consejo de Seguridad.

P.-  Es muy crítico con Abdellatif Hammouchi, el jefe de casi todas las policías de Marruecos, Policía nacional (DGSN) y servicios secretos (DGST). ¿No teme sus represalias?
R.- Me ha encarcelado a mi hijo sobre la base estúpida de que ha fabricado mascarillas para venderlas en una clínica. Hemos traído la prueba de que la clínica no existe. Decían que mi hijo había fabricado mascarilla en una empresa y la empresa dice que nunca vio a mi hijo. Y, sin embargo, está en la cárcel por tres años y medio. Y eso es muy difícil de aguantar. Segundo, a mí un día me chantajeó con un vídeo en el cual dice que yo estoy desnudo y lo que se ve es mi espalda.

Ante toda la humanidad soy el único que no puede verse reconocido la forma de su posterior soy yo, pero una persona que la conoce bien es mi esposa y dice que no soy yo. Imagínate que eso no me hace hablar con simpatía de este tío. Es alguien que nunca representó nada, que no tiene ninguna legitimidad ni popularidad. Está el cuento chino de que es muy importante porque ha facilitado la lucha contra el terrorismo, eso que se lo cuente a su hermano o su primo. Eso es falso. Ha habido un esfuerzo mundial, tanto de las sociedades civiles como de los gobiernos, y ha hecho que podamos parar una locura. Tenemos que estar orgullosos de haberlo logrado. Hoy el terrorismo tal vez ya no existe en la forma en la cual triunfó al principio.

P.- ¿Por qué Marruecos ha convertido el espionaje en un arma no solo hacia el exterior, sino contra su propio pueblo? Se han cruzado tantos límites…
R.- Por eso queremos saber dónde está el Rey y desde cuándo está enfermo y quién decide hoy y desde cuándo; hay que saber cuándo empezó esta situación de la enfermedad del rey si es que está enfermo. Ha habido un comunicado de que había contraído el covid. Yo lo he tenido tres veces y estoy vivo y hablándote. El covid no es para tanto. Por eso es importante saber quién es el responsable de las decisiones que se toman en Marruecos. Es claro lo que pide el pueblo marroquí.

Lo de Exteriores marroquí, peleándose con los vecinos, es cosa de niñatos

P.- ¿Le inquieta la visión tan agresiva que tiene el mundo exterior de Marruecos? En estos momentos Rabat tiene problemas con Francia, Argelia, Túnez….
R.- Me preocupa mucho. Hemos olvidado los países escandinavos, Bélgica y Alemania, así que mejor parar y no buscar más, porque vamos a llegar a los cinco continentes. Cuando uno empieza a perder la simpatía del mundo, se pregunta quién es responsable. Esto son cosas de niñatos, porque yo no tengo por qué pelearme con un extranjero cuando yo lo que quiero es convencerlo de que por muy malo que yo sea, debemos tener relaciones humanas. Si no, nadie nos va a querer.

El pueblo marroquí es muy consciente de esta situación y es por lo cual no podemos aguantar más sin saber la verdad, porque finalmente todo el mundo va a terminar saliendo de Marruecos, que es lo que va a ocurrir. Lo que se llamó la primavera árabe terminó muy mal, por muchas razones. Eso hace que ya la gente no tenga ganas de cambiar la naturaleza ni la forma de los regímenes; lo que tiene ganas es de largarse de una vez y para siempre. En Marruecos ya no creemos en la posibilidad de cambiar el país. Y eso no puede ser. Europa y Occidente tienen que cambiar de mentalidad hacia la inmigración y hacia los pueblos del Tercer Mundo y nos tienen que ayudar obligatoriamente para poder reconquistar de nuevo nuestras riquezas y poner en el poder a personas que quieran darles valor en favor del desarrollo de los pueblos. Si no, no hay otra solución.

La gente no tiene ganas de cambiar la naturaleza ni la forma de los regímenes; lo que tiene ganas es de largarse de una vez y para siempre

P.- ¿Usted considera que Marruecos es una dictadura?
R.- Marruecos es un poder personalizado y absoluto. No es Sadam Husein ni Gadafi ni Hitler ni Stalin, pero sí es un poder muy personal y muy absoluto.

P.- ¿Una sociedad puede vivir del patriotismo?
R.- No. Ni del patriotismo ni del expansionismo. Eso son tonterías del siglo XIX. Ni en el XX se aceptaba eso. En el XXI no creer en el universalismo es algo tonto.

P.- ¿Pero acaso no es la receta que se sigue en Marruecos?
R.- Es lo que creen inculcar y es sobre lo que el régimen marroquí se apoya. Yo le puedo asegurar al régimen marroquí que creer en el patriotismo en el 2022 es creer en los dientes de un pavo. Me parece totalmente absurdo.

Ni del patriotismo ni del expansionismo vivir. Eso son tonterías del siglo XIX

P.- Usted fue un fiel servidor del majzén de Hassan II y Mohamed VI. Hoy es un acérrimo opositor…
R.- He trabajado con Hasán II y Mohamed VI con el fin de imponer mis ideas y lograr convencer de aplicar mis objetivos, mis proyectos y mi manera de ver las cosas. Yo no me he puesto al servicio de ningún poder económico ni policíaco ni político. Fui ministro y presenté mi dimisión cuando hubo una campaña de locura en contra del contrabando tanto de mercancías como de drogas, porque no es una manera de actuar y porque iba contra los derechos humanos. También tuve muchos conflictos en esta época. Uno no se puede deja llevar por el aventurismo ni sacrificar un pueblo pero tampoco hay que aguantar lo que existe actualmente.

P.- Fue ministro de Derechos Humanos y dimitió. Un caso único en su país…
R.- Hubo también un consejero del rey que dimitió cuando se quiso nacionalizar el comercio agrícola. Y hubo un ministro que renunció, acusado de guiarse por sus intereses personales. He sido el único en ir a la televisión y decir que me iba si no cambiaban de política.

P.- En eso se parecen mucho los políticos españoles y marroquíes. En Madrid, como en Rabat, no dimite ni Dios…
R.- [Risas] Es que hay que comprender que la esfera que rodea a los gobernantes facilita el enriquecimiento y existen muchas prebendas. El ser humano es muy estúpido, por desgracia, por no decir otra cosa.

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