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Del insulto a la amenaza: el Kremlin enfurece por el éxito de Zelenski en EEUU

El líder ruso, Vladimir Putin, asegura desafiante que sabrán cómo contrarrestar el envío de los Patriot

El líder ruso, Vladimir Putin, en Moscú

El líder ruso, Vladimir Putin, en Moscú. EFE

Zelenski ha triunfado en su histórica visita a Estados Unidos. La mejor manera de confirmarlo es viendo la reacción del Kremlin y de sus acólitos. Van desde el insulto a la amenaza de escalada. El régimen de Putin lleva mal la sólida alianza entre Joe Biden y Zelenski, que ha quedado sellada con este viaje, el primero del presidente ucraniano al exterior desde que empezó la guerra el 24 de febrero de 2021. A su vez, la Unión Europea va a celebrar una cumbre sobre Ucrania el 3 de febrero, a la que han invitado a Zelenski. En Bruselas tendría ocasión de sellar su alianza con los europeos, a quienes también mencionó como sólidos apoyos en Washington. A su vuelta de EEUU hizo escala en Rzeszów, Polonia, donde vio al presidente Andrzej Duda, otro de sus grandes defensores. «Hemos discutido los planes estratégicos para el futuro», ha escrito Zelenski en Instagram.

Desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, María Zajarova, ha insultado a Zelenski, llamándole «hijo de p… de Occidente». Ya en otras ocasiones le ha llamado «payaso». Según la funcionaria del Kremlin, «el enfoque pseudodemocrático de la UE y de Estados Unidos refuerza aún más la sensación de impunidad de Kiev y empuja [al gobierno ucraniano] a dar pasos extremadamente peligrosos de consecuencias impredecibles».

Conocida por sus misiles verbales, Zajarova es una de las artífices de la estrategia mediática del Kremlin. Probablemente, como sabe de comunicación política, es consciente de que Zelenski ha conseguido en este año convertirse en un héroe para Occidente y que su viaje a Washington está bien pensado para lograr que la ayuda de EEUU a Ucrania se mantenga en 2023 y se incremente. Prueba del gusto por el sarcasmo de Zajarova es el regalo que hizo en una ocasión a los corresponsales extranjeros: un gorro de piel para protegerse de la rusofobia.

El viaje de Zelenski se mantuvo en secreto por razones de seguridad hasta que el presidente ucraniano estaba ya volando hacia Washington. La visita se fraguó en la conversación telefónica que mantuvieron Biden y Zelenski el 11 de diciembre. La invitación oficial se cursó el 14. Dos días más tarde la Presidencia ucraniana aceptaba.

Antes de salir hacia Washington, Zelenski se desplazó a la zona cero de la guerra en el este de Ucrania, a Bajmut. Allí se vio con los combatientes. A Biden le entregó una medalla de uno de los héroes de Bajmut y a la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi, y a la vicepresidenta, Kamala Harris, les entregó una bandera de Ucrania firmada por los soldados que luchan en esta línea de frente.

En la rueda de prensa, Biden y Zelenski confirmaron su respeto mutuo y la sólida alianza entre EEUU y Ucrania. Esa misma jornada se confirmaba el envío de un paquete militar de 1.850 millones de dólares, que incluía una batería de misiles Patriot. EEUU justifica el envío por los ataques a las infraestructuras energéticas en todo el país. «Putin está utilizando el invierno como arma de guerra», señaló Biden. «Con los Patriot podremos evitar que un país terrorista ataque nuestras infraestructuras», añadió Zelenski.

Las autoridades ucranianas llevaban reclamando los Patriot desde hace semanas, pero EEUU era reticente. Aunque no estarán operativos hasta que los ucranianos reciban el entrenamiento adecuado, es una entrega simbólica que confirma cómo EEUU cree efectivamente que la paz estará más cerca cuanto más fuerte esté sobre el terreno Ucrania.

Guerra de ‘proxys’

En su tono arrogante, el líder ruso, Vladimir Putin, ha asegurado que Rusia dará con «un antídoto» contra los Patriot. «Los tendremos en cuenta y encontraremos un antídoto», ha dicho con aplomo. A su juicio, son «bastante antiguos» y no funcionan tan bien como los rusos S-300. «Los crujiremos», ha añadido.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha respondido a los mensajes lanzados desde Washington por Biden y Zelenski que prueban que EEUU continúa su linea de librar de facto una guerra indirecta con Rusia hasta el último ucraniano». Ha añadido que los Patriot, que se consideran objetivo prioritario, no van a disuadir a Rusia de lograr sus objetivos.

Fue Rusia la que invadió Ucrania el 24 de febrero de 2021, aunque lo llamó «operación militar especial». Y Rusia, después de anexionarse Crimea en 2014 y ocupar parte del Donbás, ahora se ha apropiado ilegalmente de cuatro regiones (Donetsk, Lugansk, Zaporiya y Jersón), aunque no controla la situación en estos territorios. En palabras de Putin, la situación es «extremadamente complicada». Es decir, Rusia es el agresor, y la agresión se llevó a cabo por el temor a que Ucrania entrar en la OTAN, algo que no estaba ni está sobre la mesa.

En un comunicado emitido por la embajada rusa en EEUU, el embajador Anatoly Antonov ha reafirmado la idea de que es Washington quien dirige la guerra a través de interpuestos (proxy), es decir, Ucrania: «Lo que se anunció esencialmente fue continuar la ‘guerra por poderes contra nuestro país». Ha subrayado que el suministro de armas a Ucrania por parte de EEUU es «profundamente inquietante». Según Moscú, forma parte de «las acciones provocadoras de EEUU que conducen a una escalada, cuyas consecuencias ni siquiera pueden imaginarse».

Llama la atención cómo Zelenski multiplica sus apariciones públicas con declaraciones a los medios, como sucedió en Washington, mientras que el líder ruso, Vladimir Putin, ha suspendido su encuentro tradicional de fin de año con periodistas de todo el mundo. Esa guerra mediática Rusia sabe que la ha perdido salvo entre la burbuja del Kremlin y muy afines. En esos ambientes incluso se despreciaba a Zelenski por haberse presentado en la Casa Blanca con ropa de camuflaje. Es un presidente en guerra y como tal se comporta. En la línea de frente y en el Capitolio.

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