Internacional

España aportó un millón de euros en 2022 a la Alianza de Civilizaciones de Moratinos

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, durante una entrevista reciente. EFE

Sin peso real en el organigrama de la ONU ni agenda de actos relevantes, más allá de alguna condena puntual de la violencia sectaria. La Alianza de las Civilizaciones, creada hace 18 años bajo los auspicios de José Luis Rodríguez Zapatero, supuso a las arcas españolas un millón de euros durante el año que acaba de concluir, han reconocido a El Independiente fuentes del ministerio de Asuntos Exteriores.

El departamento que dirige el socialista José Manuel Albares asegura en una escueta respuesta remitida a este diario que la Alianza, presidida desde hace tres años por Miguel Ángel Moratinos, es «en la actualidad la marca por la que más se identifica a nuestro país en el ámbito de las Naciones Unidas».

Una presencia irrelevante, dada la inoperancia en la que se halla sumido el organismo. Moratinos, quien fuera ministro de Exteriores cuando nació la iniciativa con el impulso de Turquía y Qatar, no publica en su blog desde el pasado mayo. En Twitter, la agencia supera por poco los 20.000 seguidores y los 9.000 en Instagram. Las redes sociales llevan sin actualizar su contenido desde el 24 de diciembre, cerradas completamente por vacaciones. El apodado foro global de la Alianza, celebrado el pasado noviembre en Fez (Marruecos), reunió un auditorio semivacío y su directo en internet concitó apenas decenas de espectadores

A pesar de los pobres datos tras cerca de dos décadas de singladura, Moncloa presume de su aportación. «España realiza contribuciones anuales a la Alianza de Civilizaciones por importes que no están previamente determinados y que se deciden atendiendo a las prioridades de la política exterior española», detallan vagamente desde el ministerio de Exteriores. «Desde que se constituye formalmente la Alianza de Civilizaciones, España tiene una implicación activa y un lugar destacado en sus actividades», recalcan.

Miguel Ángel Moratinos y Naser Burita
Miguel Ángel Moratinos y Naser Burita, ministro de Exteriores marroquí. Servimedia

Un empleo lucrativo

Durante 2022, el Gobierno de Pedro Sánchez en calidad de copatrocinador del ente aportó un millón de euros. Según la escala laboral de la ONU, el puesto de subsecretario general que ocupa realmente Moratinos tiene una remuneración de 188.253 dólares brutos anuales (unos 178.000 euros). Disfrutará, además, de una pensión del sistema interno de la ONU.

Interrogado por su valoración de las escasas actividades que organiza el organismo con sede en Nueva York. el equipo de Albares insiste en que España «impulsa su trabajo con el objetivo de fomentar el diálogo intercultural e interreligioso». «Es ésta una prioridad de la política exterior española y un campo importante de actuación de cara a la prevención de la radicalización y el extremismo violento – tema prioritario dentro de la actuación de España en Naciones Unidas-«.

En sus contadas apariciones, Moratinos se ha limitado a participar en conferencias internacionales sobre tolerancia religiosa o encuentros con líderes religiosos internacionales. Citas ambas que no trascienden en absoluto entre los fieles de los credos interpelados. Según Exteriores, se trata de un instrumento «para fomentar la inclusión social de las comunidades de distintas culturas y religiones». «En suma, hace a nuestro país uno de los líderes de la cultura de paz», agrega con satisfacción.

Zapatero, durante su conferencia en el foro de la Alianza de las Civilizaciones en Fez. E.I.

Amistades peligrosas

Moratinos -quien no esconde sus amistades y conexiones con los líderes de países donde no se respetan los derechos humanos, desde Marruecos hasta Emiratos Árabes Unidos o Guinea Ecuatorial- ha protagonizado escándalos previos por la opacidad de esos lazos nunca explicados en detalle.

A juicio de Moratinos la participación en las elecciones que ganó Obiang por el 98% fue «democrática y libre»

La última polémica la desató el pasado noviembre cuando, en el marco precisamente de la malograda conferencia en Fez, alabó la participación » de manera libre y democrática y favorable a los deseos de la ciudadanía» de las elecciones presidenciales de Guinea Ecuatorial en las que días antes el incombustible dictador Teodoro Obiang -va camino del medio siglo al frente del país africano- venció a la búlgara, por más del 98 por ciento de los sufragios.

Un paseíllo que le garantiza otros siete años en palacio, sojuzgando a sus súbditos y enriqueciendo a su prole, en uno de los países más corruptos del planeta, según los indicadores de organizaciones de derechos humanos.

La fortuna familiar de los Obiang, de la que presumen de modo ostentoso, superaba los 600 millones de dólares hace tres lustros, según la revista Forbes. «El pueblo guineano está satisfecho y contento y toda la región, el continente africano y toda la comunidad internacional también», indicó el español.

Albares tampoco muestra ninguna incomodidad con la propaganda que despacha Moratinos desde su cargo institucional en la ONU –el de mayor rango ocupado por un español en estos momentos-. A Moratinos se le considera uno de los padres del giro copernicano de España en el litigio del Sáhara Occidental. Albares está decidido a llegar hasta el final en el apoyo sin fisuras a quien fuera su jefe. «Con su trabajo, la alianza contribuye a atemperar divisiones que ponen en peligro la paz y desarrollar programas y proyectos concretos en sus cuatro áreas de actuación prioritarias: juventud, educación, migración y medios de comunicación», concluyen desde el Palacio de Viana.

Te puede interesar

Comentar ()