Mientras todas las miradas están puestas en Irán, un gigante nuclear aumenta su arsenal nuclear. La guerra en Oriente Medio ha desviado la atención de Corea del Norte, ese hermético país asiático que lleva años desarrollando un imponente programa atómico, que podría poner en serios apuros a sus vecinos, muchos de ellos aliados de Occidente. Ahora, la relación entre Donald Trump y Kim Jong-Un se añade como una pieza más de un rompecabezas difícil de encajar en las alianzas geopolíticas tradicionales.

PUBLICIDAD

La amenaza de sus vecinos del norte pende desde hace años sobre Corea del Sur, pero también sobre el resto de Asia Oriental. Y es que el programa de armamento nuclear norcoreano no es ningún secreto. Desde Pionyang hacen gala de su poderío militar con frecuencia, en imponentes actos donde sus misiles desfilan entre las multitudes.

PUBLICIDAD

Ahora vuelven a sonar las alarmas. Mientras Estados Unidos e Irán se enzarzan por el programa nuclear de la República Islámica, Corea del Norte ha llevado a cabo un serio aumento en su capacidad de producción de armas atómicas. Lo alerta el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el encargado de monitorear la proliferación de la tecnología nuclear.

Un arsenal que no deja de crecer

Misiles de crucero, intercontinentales e, incluso, submarinos. Pionyang ha llevado a cabo un despliegue armamentístico nuclear de primer orden desde que sus líderes anunciaron en febrero de 2010 que el país había obtenido el arma nuclear. Desde entonces, el nuevo integrante del club atómico no ha hecho más que escalar.

Corea del Norte sorprendió al mundo cuando en 2016 anunció que había conseguido construir con éxito una ojiva nuclear que podía instalarse en un misil. Información que confirmó un año después la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EEUU. Su gama de misiles Pukguksong y Hwasong son los que exhibe con frecuencia ante el mundo.

La Nuclear Threat Iniciative monitoriza la capacidad armamentística nuclear norcoreana. Aunque no se cree que los misiles balísticos lanzados desde submarinos sean operativos, sí lo son los terrestres, tanto los de rango medio e intermedio, como los intercontinentales.

Según sus registros, en 2024 -último año del que se tienen datos- se llevaron a cabo 37 lanzamientos exitosos de misiles en Corea del Norte, el más poderoso el Hwasong-19. No obstante, Pionyang ya ha anunciado la creación de un nuevo modelo de misil balístico intercontinental, el Hwasong-20. Aunque el proyectil aún no ha sido probado, los analistas creen que podría portar ojivas múltiples y superar defensas antiaéreas.

El líder norcoreano, Kim Jong-Un, visita una fábrica de material armamentístico | EP

Yyonbyon, vital en la producción de uranio enriquecido

No es casualidad que la producción de uranio enriquecido sea uno de los puntos más candentes en las negociaciones entre Irán y EEUU. Es un paso vital para conseguir armas nucleares. Y es precisamente este proceso el que vuelve hacer saltar las alertas en lo que respecta a Corea del Norte.

La voz de alarma la ha dado el director del OIEA, Rafael Grossi, en una rueda de prensa en Seúl. Su organismo ha detectado un "aumento rápido" de las operaciones en la planta de Yongbyon, que el régimen de Kim Jong-Un usa para enriquecer uranio. Además, sospechan que Pionyang está poniendo en marcha otras instalaciones de este tipo. De ahí surge la preocupación por el aumento en la producción de armamento nuclear, que en Corea del Norte podría ascender a "varias decenas" de ojivas. Otras estimaciones sugieren que el país ha producido material suficiente para construir más de noventa cabezas nucleares, aunque solo habrían ensamblado unas cincuenta hasta el momento.

Una asociación militar privada norteamericana ya advirtió el año pasado del enriquecimiento de uranio en Yongbyon. El Instituto Naval de EEUU presentó un informe ante el Congreso de su país en el que detalló el alcance de la amenaza norcoreana. En su análisis, la entidad situaba a esta central nuclear en el centro del programa atómico del país asiático.

El líder norcoreano, Kim Jong-Un, visita una fábrica de material armamentístico
El líder norcoreano, Kim Jong-Un, visita una fábrica de material armamentístico | EP

¿Y Trump?

Pese a las múltiples sanciones internacionales impuestas a Corea del Norte por sus pruebas nucleares, el país no abandona su sueño atómico. Kim Jong-Un ha dejado claras sus intenciones de expandir su arsenal y producir armas nucleares en masa. Pionyang no ha suscrito el 'Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares' y se salió en 2003 del 'Tratado de No Proliferación', la única retirada de la historia. Ante estas amenazas, quizás solo otra potencia nuclear como EEUU podría poner freno a la escalada.

Sin embargo, la relación entre Trump y Kim Jong-Un es un enigma difícil de resolver. Comenzaron con mal pie, lanzándose fuertes insultos, pero ahora parecen tener buena sintonía. Recientemente el inquilino de la Casa Blanca ha asegurado que el líder norcoreano ha dicho "cosas muy buenas" sobre él.

No sucedía lo mismo con su predecesor del que, según Trump, Kim Jong-Un dijo que era "una persona retrasada". Sin embargo, estas "cosas terribles" que el líder de Corea del Norte ha manifestado sobre Joe Biden no afectan al actual presidente estadounidense. El enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Pese a que Corea del Sur es un aliado tradicional de EEUU, no parece que el mandatario norteamericano tenga en sus planes próximos limitar el apertrechamiento nuclear de Pionyang. Aun así, no se puede descartar un cambio de rumbo en el foco internacional de Trump, propenso a los virajes en sus alianzas.