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Ara Malikian e Iván Lewis: "Ojalá que el Gobierno español se ponga del lado bueno de la historia con los saharauis"

Ara Malikian e Iván Lewis: "Ojalá que el Gobierno español se ponga del lado bueno de la historia con los saharauis"
Ara Malikian e Iván “Melón” Lewis, durante su entrevista para El Independiente. | L.S.
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Ara Malikian (Beirut, 1968) e Iván “Melón” Lewis (Pinar del Río, 1974) llevan la música en las venas. Uno libanés de ascendencia armenia y otro cubano, ya se han subido muchas veces juntos sobre los escenarios. Sin embargo, este sábado dan uno de los conciertos más especiales de su vida. Tocan para los refugiados saharauis que viven en los campamentos en la hamada argelina.

Estos dos artistas son el broche musical al Festival Internacional de Cine Saharaui que se ha celebrado esta semana en Tinduf (Argelia), donde viven más de 173.000 saharauis en condiciones muy precarias desde hace medio siglo. Los dos han encontrado durante estos días puntos de unión con el pueblo saharaui, cada uno a su manera.

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Ambos viven en España desde hace años. Un país que los ha recibido, pero que también tiene cuentas pendientes con el pueblo saharaui, al que dejó abandonado en un proceso de descolonización incluso. A eso se suma que cuatro años atrás el Gobierno de Pedro Sánchez dio un giro a la habitual política española de neutralidad en este tema, aceptando el plan de soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

¿Cómo ha sido la experiencia de venir aquí?

Ara Malikian: No es lo que nos imaginábamos. Yo había visitado campos de refugiados sirios en el Valle jde la Becá (Líbano) y no eran parecidos, eran más precarios porque eran más recientes. Al llegar aquí me impactó lo grande y amplio que es todo, dentro del caos cómo está también tan organizado. Y sobre todo ver la verdadera historia de los saharauis. Lo que nos esconden en Occidente, lo que no sabemos, lo que no quieren que sepamos. Y también la fe inquebrantable de las mujeres saharauis para su lucha.

Iván Lewis: También me gustaría añadir la hospitalidad. Ver a unas personas que están bajo una presión de vida constante, porque vivir en estas condiciones… Intento imaginarme cómo fue el momento en que llegó la primera persona aquí al desierto y dijo, "bueno, vamos a armar aquí un campamentito rápido”. Porque entiendo que pensaban que esto iba a ser momentáneo y ya va por 51 años. Todo el sacrificio que están pasando y no se sabe cuándo va a terminar. Sin embargo, viene la gente, venimos nosotros y el trato es increíble.

Lo que dice Ara es cierto, ¿cómo no sabíamos esto? No hay conflicto, son unos que putean a otros y los otros se defienden como pueden. Y los que lo saben y pueden hacer algo no hacen nada.

No hay conflicto, son unos que putean a otros y los otros se defienden como pueden (Iván Lewis)

En tu caso, Iván, viniendo de Cuba, aquí hay una relación muy estrecha. Muchos saharauis han estudiado en Cuba y aquí hay muchos médicos y profesores cubanos

I.L: Para mí está siendo una especie de respuesta. Recuerdo que cuando tenía unos diez años empezaron a ir los primeros estudiantes saharauis allí a Cuba. Yo les veía, eran chicos universitarios. Se hablaba mucho de los estudiantes saharauis de medicina y se les identificaba porque iban con una especie de bata blanca de médico, pero pequeña. Eran socialmente muy presentes. Y ahora vengo aquí y la relación es tan fuerte que se ha creado un término, “cubaruis”. Ahora entiendo un poco todo.

¿Y te preocupa que, con la situación actual en Cuba, la ayuda que llega desde allí pueda verse reducida?

I.L: Llevo ya mucho tiempo viviendo fuera de Cuba y me he perdido muchos de los detalles que solamente percibes cuando estás en el lugar. A pesar de tener muchos amigos, ya no tengo tanta familia allí. La situación actual de aquí del pueblo saharaui es horrible. A pesar de que el pueblo cubano lo está pasando bien mal, no hay comparación. Más allá de eso, no sé cómo eso puede afectar la relación entre los dos pueblos. Ojalá no no la afecte para mal.

P: Ara, en tu caso has vivido el exilio en tus propias carnes en el Líbano y también tu familia cuando tuvo que huir de Armenia. ¿Cómo está conectando esta experiencia con tus vivencias personales?

A.M: Es inevitable la comparación. Yo tengo el genocidio armenio en mi sangre, y mis padres y mis abuelos lo hablaban. Mi cultura es parte de ello. Crecí dentro de una diáspora muy parecida a la causa saharaui con algunos matices. A los armenios nos han echado de nuestras tierras, nos han asesinado, nos han deportado. Cuando era niño todavía había muchos activistas armenios que esperaban algún día volver, eso ahora se ha esfumado y en lo que más han trabajado es que, por lo menos, se reconozca que hubo un genocidio. Porque el problema de los armenios es que ni siquiera se reconoce por gran parte de los gobiernos que ha existido este genocidio. Pero los armenios se han concentrado en fomentar la diáspora a través de escuelas que nos han ayudado a mantener nuestra cultura, nuestro idioma, nuestra historia, nuestra música y gracias a esto, aunque todavía queda un trozo de Armenia al que podemos volver, hemos creado una fuera de nuestras tierras.

Los saharauis quieren recuperar estas tierras, pero el mundo les ignora, no les apoya y están dentro de un engranaje de intereses

Esa es la diferencia con los saharauis, que hoy en día quieren recuperar estas tierras, pero el mundo les ignora, no les apoya y están dentro de todo un engranaje de intereses que tienen que enfrentar. Es muy difícil. Admiro la determinación de los saharauis que siguen y siguen y espero de todo corazón que lo consigan.

Es una situación muy parecida entre los dos pueblos, también por el olvido del resto del mundo.

A.M: El olvido es dramático. Y la misma historia como los saharauis y como lo sucedido hace cien años con los armenios y como está sucediendo ahora en Gaza, sucedió hace tres años otra vez en una parte de Armenia, en el Nagorno Karabaj, donde tuvimos una guerra con con Azerbaiyán. Perdimos la guerra y dieron a la población que vive allí una semana para dejar sus casas, fue lo mismo la Marcha Verde. Los armenios tuvieron una semana para dejar sus casas y vinieron azeríes que han ocupado esta tierra. Eso está completamente olvidado.

Lo que el pueblo saharaui sí tiene mucho es honor y creen en su cultura, en su gente y su historia

Aquí Marruecos sigue atacando, sigue poniendo minas. Ahora usa drones y armas químicas. Parece que no hay un respiro para el pueblo saharaui.

A.M: No, es muy dramático, muy triste, muy irritante también. Porque es tan injusto. Sucede delante del mundo y nadie hace nada, nadie apoya al pueblo saharaui. Y es tan obvio que es por intereses. Todos los conflictos están conectados en el fondo por fuerzas que quieren dominar el mundo. La solución yo creo que nadie la sabe. Pero tienes dos opciones, o rendirte o luchar, y obviamente la opción es siempre luchar porque si pierdes la fe, lo pierdes todo. Pierdes tu propia dignidad y lo que el pueblo saharaui sí tiene mucho es honor y creen en su cultura, en su gente y su historia y merecen vivir en sus tierras.

La jugada política del actual Gobierno español de hace unos años, quiero creer que de alguna manera buscarán algún tipo de redención

¿Cómo veis el papel de España en todo esto?

I.L: Yo no sé de política, pero sí me interesa porque la vida de todos está regida por decisiones políticas. Y en este caso me gusta primero señalar la diferencia entre el Gobierno y el pueblo español. Se suele generalizar con España, Marruecos, Cuba, Estados Unidos, pero es un poco injusto. La jugada política del actual Gobierno español de hace unos años, quiero creer que de alguna manera buscarán algún tipo de redención, ponerse en el lado correcto de la historia. No dejo de pensar en qué puede haber detrás de esa decisión porque la consecuencia de esta tragedia, que es la vida de estas personas durante tanto tiempo en estas condiciones, no ha sido algo que los gobiernos españoles no hayan visto o no supiesen. España está a dos horas de aquí. Entonces, ¿por qué no se hizo algo antes? Todo siempre han sido intereses donde no importa la gente.

El pueblo español es otra cosa y la prueba de ello es que hay mucha gente que sí tiene empatía y que hace lo que puede y muchas veces más de lo que puede para ayudar. El pueblo viene, está aquí y no busca hacer la foto con el camello en las dunas. Pringa tiempo y recursos que muchas veces ni tiene, se inventa iniciativas para estar cerca de la gente.

España la ha cagado y por lo menos puede intentar arreglarlo

A.M: Nosotros somos artistas porque tenemos una cierta sensibilidad, y cuando tienes esa sensibilidad las injusticias humanas te tocan. Tenemos la obligación de cuando hay una catástrofe humana de hablarlo. No sé qué acuerdo tiene el Gobierno español o qué puede hacer y qué no puede hacer. La realidad es que no apoyan al pueblo saharaui. La decisión que han tomado no es justa, por la razón que sea, ellos sabrán por qué. Estar callado en este caso es ser cómplice de una injusticia. Ojalá España se ponga del lado bueno de la historia. España y todos los otros gobiernos que no se pronuncian. Pero España la ha cagado y por lo menos puede intentar arreglarlo.

I.L: Nunca es tarde, sobre todo cuando se trata de vidas, de muchas personas. Hay que venir aquí, hay que venir aquí. Yo lo estoy hablando todos estos días con mi hija, que me dice, “pienso que todos los que vivimos en España deberíamos ir ahí y ver eso algún día".

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