La nueva primera ministra de Marruecos ya se ha estrenado en la agenda internacional. Fatima Zahra Mansouri ha viajado hasta Rusia en su primer viaje al extranjero. La recién elegida jefa de Gobierno ha sido recibida por Vladimir Putin, en un momento crucial para las relaciones de Rabat con Moscú. Este viernes el Consejo de Seguridad de la ONU, donde los rusos tienen capacidad de veto, emitirá una nueva resolución sobre el conflicto en el Sáhara Occidental. Y Marruecos quiere anotarse un nuevo tanto diplomático.
Junto a Mansouri ha viajado a Moscú el ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita. Ambos han volado hasta la capital rusa para participar en la cumbre Rusia-África. Con motivo de la cita, se ha producido una reunión de ministros de Asuntos Exteriores africanos junto a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. Pero, además, Bourita ha mantenido un encuentro a solas con el responsable de la diplomacia rusa.
Aunque ninguno ha desvelado el contenido de su charla, Rabat tiene la vista puesta en la votación del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental, que se celebra este viernes. Días antes de su encuentro cara a cara, Bourita telefoneó a Lavrov. La iniciativa surgió del "lado marroquí", según confirmó un comunicado de Exteriores ruso.
En aquella conversación, hablaron sobre los preparativos para la cumbre Rusia-África, que se ha celebrado durante esta semana. Pero también sobre "cuestiones regionales clave en el contexto del mantenimiento de la coordinación bilateral de la política exterior, incluido en las Naciones Unidas", sostiene la comunicación rusa. ¿Y qué asunto hay más trascendental para Marruecos que una resolución de la ONU favorable a sus planes anexionistas sobre el territorio saharaui?
Una resolución clave
La votación de este viernes es clave para Marruecos. El año pasado la Resolución 2797 ya supuso una victoria en la batalla por el discurso en torno a la cuestión saharaui de Rabat. En el texto aprobado entonces, el Consejo de Seguridad renovó durante un año el mandato de la MINURSO –que es el que finaliza precisamente este sábado–.
Sin embargo, esta última resolución aprobada en el seno de la ONU tomó un rumbo inaudito hasta esa fecha, cuando colocó la propuesta marroquí de autonomía "como base" de las negociaciones, considerándola "una de las soluciones más factibles". La decisión se celebró por todo lo alto en Marruecos, con la población saliendo a las calles con banderas como si de una victoria futbolística se tratase. Aun así, al señalar a la propuesta de autonomía como "una de las soluciones más factibles", abría un resquicio para otras alternativas.
En estas últimas semanas, se han filtrado varios borradores sobre la supuesta resolución que el Consejo de Seguridad votará este viernes. Si se confirma su contenido y, sobre todo, se ratifica; se trataría de un revés histórico a la autodeterminación del pueblo saharaui. Y es que estos documentos establecen que el plan de autonomía marroquí es "la única base" de las negociaciones.
Aun así, el contenido desvelado por el momento corresponde a los borradores de EEUU. Este viernes se descubrirá hasta qué punto el resto de Estados miembros del Consejo consentirán estas condiciones, que no son sino un abandono a los derechos del pueblo saharaui. Tradicionalmente, Rusia y China han sido los principales valedores del Frente Polisario dentro de este organismo. Pero las tornas podrían cambiar.
La aprobación de la Resolución 2797 el año pasado da buena cuenta de cómo Marruecos ha maniobrado para ir ganando más apoyos internacionales a su posición en el conflicto por el Sáhara. En los últimos años, cada vez más países han mostrado su conformidad con el plan de autonomía marroquí, pese a que Rabat ocupa ilegalmente el territorio desde 1975, cuando España lo abandonó, dejando inconcluso el proceso de descolonización.
Los apoyos del Polisario en el Consejo de Seguridad
A pesar de que la legalidad internacional es clara –la ONU reconoce al Sáhara Occidental como la última colonia de África–, muchos países prefieren ignorarla para mantener sus buenas relaciones con Marruecos. Así lo hizo el Gobierno de Pedro Sánchez, cuando en 2022 situó el plan de autonomía como la "base más sólida" para la solución del conflicto. Francia fue un paso más allá en 2024, reconociendo la soberanía marroquí sobre el territorio saharaui.
Entre los apoyos significativos más recientes, está el del Reino Unido, que en junio de 2025 declaró que la iniciativa de autonomía marroquí es "la base más creíble, viable y pragmática" para poner fin a la disputa. No es casualidad que justo ese año se aprobase una resolución favorable al plan de Rabat. De los cinco miembros permanentes del Consejo, dos respaldan la soberanía marroquí sobre el Sáhara (Estados Unidos y Francia) y uno la autonomía.
Las matemáticas tampoco juegan a favor del Polisario este año. De los miembros no permanentes en el Consejo, cinco abogan por la soberanía marroquí sobre el Sáhara. De los restantes, solo uno –Liberia– reconoce la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Hasta hace unos pocos meses, Colombia también lo hacía, pero la llegada de Abelardo de la Espriella a la presidencia movió el apoyo hacia Rabat.
El año pasado, todo los países que formaban el Consejo votaron a favor de la Resolución 2797, salvo China, Rusia y Pakistán, que se abstuvieron. ¿Hará Rusia lo mismo en esta ocasión? Si la ONU legitima la colonización marroquí del Sáhara lanzará un mensaje muy peligroso: un Estado podría ocupar otro por la fuerza y, años después, las Naciones Unidas validarían sus acciones. Y, en este sentido, Rusia tiene sus propios intereses en Ucrania.
La cumbre de Moscú
Con este telón de fondo, Mansouri se ha plantado en Moscú. La ocasión ha sido la cumbre Rusia-África, un encuentro promovido por el Kremlin para afianzar su papel de socio privilegiado en la región. En su discurso durante la sesión plenaria de la cumbre, la primera ministra marroquí ha expresado su satisfacción por la "cooperación y el intercambio comercial" de Marruecos con este miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.
Y, al resto de líderes africanos allí presentes, les ha trasladado su compromiso con la integración en el resto del continente. Para ilustrarlo, ha puesto como ejemplo la Iniciativa Real para África Atlántica de Mohamed VI. Se trata de un proyecto presentado en noviembre de 2023 para que los países del Sahel sin salida al mar puedan acceder a las infraestructuras marroquíes y potenciar así el desarrollo económico de la región. Entre estos equipamientos figuraría el puerto de Dajla, en el Sáhara Occidental ocupado.
No deja de ser irónico que Marruecos proponga a otros países aprovecharse del expolio económico del Sáhara en el contexto de esta cumbre. En ella, Rusia se presenta como un aliado comprometido con el desarrollo africano frente a las injerencias de los países occidentales, y los discursos en contra del "neocolonialismo" son habituales. Mientras, en la mesa se sienta también la jefa de Gobierno del país que lleva sometiendo al pueblo saharaui a un régimen colonial desde hace medio siglo.
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