Las consecuencias del veto ruso a la resolución del Consejo de Seguridad ya se sienten en el Sáhara Occidental. Tras las primeras celebraciones de los colonos marroquíes en el territorio saharaui ocupado se han sucedido días de tensión. La salida de la Misión de la ONU para el Referéndum ya ha quedado confirmada, lo que pone fin a treinta y cinco años de presencia de las Naciones Unidas en el territorio. Ahora, se abre el interrogante de hacia dónde se dirige el conflicto.
Desde el Frente Polisario admiten que se trata de un escenario nuevo, "totalmente distinto a lo que había" hasta hace apenas cinco días. La autoridad saharaui no descarta que Marruecos aproveche la retirada de los efectivos de las Naciones Unidas desplegados en el territorio para escalar el conflicto. El Parlamento marroquí debatió este lunes la deriva de los acontecimientos en un territorio que ocupa ilegalmente desde hace cincuenta años. Desde que España lo abandonó dejando inconcluso el proceso de descolonización que le había encomendado la ONU.
En el recientemente elegido Parlamento alauí se calificó el momento actual de "decisivo". Lo que en un primer momento fue un fracaso para las ambiciones de Rabat, que quería ver aprobada una resolución del Consejo que emplazase su plan de autonomía como "la única base" para poner fin al conflicto en el Sáhara, se presenta ahora como una ventana de oportunidad para las autoridades marroquíes.
Una misión incómoda para Rabat
El plan para desmantelar la Minurso contempla la repatriación de 160 observadores militares y de 180 empleados civiles, así como el cierre de 13 bases. "Esta misión, heredada de un contexto obsoleto, sirvió durante mucho tiempo como instrumento para internacionalizar el conflicto regional relativo a la legítima recuperación por parte del Reino de Marruecos de sus territorios saharianos", escribía el viernes el diario marroquí Hespress, el medio digital más leído en el país vecino.
Aunque desde Marruecos se esperaba la aprobación de la resolución que Rusia acabó vetando, las autoridades no querían a la Minurso en los territorios ocupados. Fue el régimen alauí quien se encargó de entorpecer durante años el proceso de elaboración del censo para el referéndum, que la Comisión de Identificación de la misión dio por completado hace más de dos décadas –aunque el documento acabó convertido en papel mojado–.
En Rabat molestaban especialmente los informes que redactaban los efectivos de la ONU desde el territorio. Aunque la Minurso era la única de las misiones de las Naciones Unidas que no documentaba violaciones de derechos humanos en el territorio que monitoreaba, sí se encargaba de recordar periódicamente que existe un conflicto en el Sáhara Occidental.
Más allá de la Minurso
Así, aunque el fracaso de la resolución en el Consejo de Seguridad haya supuesto un varapalo para Marruecos, que no ha conseguido que el órgano de la ONU legitime de facto su ocupación del territorio, tampoco es un fracaso total. Han conseguido quitarse de encima la vigilancia constante que ejercía la Minurso para Naciones Unidas.
De hecho, nada más conocerse el veto ruso, la Casa Real marroquí emitió un comunicado en el que anunciaba que daba por cerrado el expediente del Sáhara Occidental en el seno de la ONU. Una afirmación falsa, puesto que la Cuarta Comisión de la Asamblea General –la de Política Especial y de Descolonización– sigue emitiendo resoluciones acerca de la cuestión saharaui periódicamente. Es, a ojos de las Naciones Unidas, la última colonia de África.
No obstante, las autoridades de ocupación pueden aprovechar la salida de la Minurso para golpear al Frente Polisario. El experto en defensa y seguridad en la región Akram Kharief no descarta que Marruecos intente invadir "de forma simbólica" los territorios liberados. Es decir, la franja oriental del Sáhara Occidental bajo el control del Polisario. "Para Marruecos sería fácil invadirlos porque están vacíos", explica el fundador y director del portal especializado MENA Defense en conversación con El Independiente.
Escalar el conflicto en los territorios liberados
Además de su mandato para organizar un referéndum que nunca se celebró por las trabas constantes impuestas por las autoridades de Marruecos, la Minurso tenía otro cometido. La misión de la ONU era la encargada de vigilar el cumplimiento del alto el fuego acordado en 1991, bajo la premisa de celebrar una consulta sobre la autodeterminación, que nunca se produjo.
Sin embargo, el Polisario dio por agotada la tregua en 2020, tras un incidente en la zona de El Guerguerat, un puesto fronterizo que conecta el sur del Sáhara Occidental y Mauritania. Desde entonces, la autoridad saharaui y Rabat han estado enfrascados en una guerra de baja intensidad que se ha cobrado cientos de vidas saharauis.
La mayoría de los enfrentamientos en estos últimos años se han producido en las inmediaciones del muro militar de más de 2.700 kilómetros que Rabat levantó durante la década de los ochenta para separar las zonas bajo su control de las áreas liberadas por el Polisario. Entre esta gigantesca barrera y la frontera con Mauritania y Argelia se encuentran los territorios liberados. Kharief cree que Marruecos podría aprovechar la retirada de la Minurso para invadir esta región, una vasta extensión de desierto plagada de las minas que el Ejército alauí plantó en la zona entre 1975 y 1991, durante la primera fase de la guerra.
Sin embargo, el experto advierte que una acción de este tipo también ofrecería posibilidades para el Polisario. Una incursión de tropas marroquíes "en un territorio tan remoto" permitiría a la autoridad saharaui hostigar y atacar la logística del Ejército marroquí. A esto se suma que, de producirse este escenario, es difícil imaginar que el principal aliado del Polisario en la región no tuviese algo que decir.
El riesgo de un conflicto regional
Si Marruecos escala el conflicto con una gran ofensiva en los territorios liberados, todos los ojos se posarán en Argelia. Aunque pocos creen que las autoridades argelinas intervendrían de una forma directa en un escenario de este estilo, la posibilidad existe.
En octubre de 2020, Argelia cambió su constitución para introducir la opción de mandar tropas al extranjero si así lo aprueba su Parlamento. Hace menos de un mes, esta posibilidad cristalizó en el envío de soldados a Níger para proteger sus intereses energéticos en el país vecino. Un cambio trascendental en la política exterior de Argel, que ha abogado por la no intervención militar en otros Estados desde su independencia. Se trata de la primera vez que las tropas argelinas salen del país desde la guerra árabe-israelí de 1973.
Y, justo cuando Argelia se replantea su histórica política de no intervención, su mayor enemigo en la región da muestras de querer intensificar las hostilidades contra sus aliados saharauis, aprovechando la salida de la Minurso del territorio. El telón de fondo no pasa desapercibido. Tras conocerse el fin del mandato de la misión de la ONU en la región, el portavoz de su secretario general aseguró que António Guterres "sigue preocupado por la situación de seguridad en todo el Territorio y por el riesgo de una escalada de las hostilidades".
Llamamiento a la contención
Preguntado por la posibilidad de que la retirada de la Minurso implique una escalada de violencia en la región, el Departamento de Operaciones de Paz de la ONU se remite a estas declaraciones del pasado sábado. En este sentido, Guterres ha hecho un llamamiento a todos los implicados "para que actúen con la máxima moderación y se abstengan de realizar acciones que puedan aumentar aún más las tensiones o socavar la estabilidad regional".
El temor se extiende más allá de las Naciones Unidas. Las fuentes del Polisario consultadas por este medio advierten de que la amenaza no es solo ante una hipotética escalada militar entre el Polisario y Marruecos, sino a nivel de la región. Aunque admiten que "todo es posible" porque Argelia tiene un escenario militar distinto al de hace algunos años, también subrayan que la cuestión del Sáhara Occidental sigue presente en el marco de la Cuarta Comisión de la ONU y las Naciones Unidas están llamando a evitar esa escalada.
Por su parte, Akram Kharief se muestra escéptico ante un posible enfrentamiento directo entre Argelia y Marruecos. Sin embargo, sí cree que habrá "una escalada" con el Polisario. "Y Rabat puede pagar un precio muy alto por ello", concluye.
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