Son los Jedis, el lado luminoso de la Fuerza europea, de la orden de Ursula von der Leyen. Y las Jedis porque es la primera Comisión Europea casi paritaria (14 hombres y 13 mujeres) y la primera encabezada por una mujer en la Historia de la Unión Europea. Sus primeros cien días están marcados por desafíos excepcionales: el Nuevo Pacto Verde Europeo, el proyecto sobre el Pacto Europeo de Asilo y Refugio, la transición digital y la gestión del post Brexit. Es una Comisión con vocación geopolítica y marcada por la paridad.

No es algo anecdótico. La paridad ha sido una de las condiciones que ha defendido Ursula von der Leyen (Bruselas, 1958) y que se está haciendo realidad en las direcciones generales y en otros departamentos. Las mujeres van a ser cada vez más visibles en las instituciones europeas.

«La imagen es diferente. Hay un cambio en el ambiente de trabajo. Es más abierto y más equilibrado. No hay uniformidad. Es una manera más integrada de trabajar por Europa». Nos lo explica Margrethe Vestager (Glostrup, 1968), vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea y responsable de Competencia y Agenda Digital.

La liberal Margrethe Vestager repite en la cartera de Competencia, algo insólito hasta ahora. Personalidad del año para la revista francesa Le Point, era una de las grandes favoritas para presidir la Comisión Europea. Los guionistas de Borgen se inspiraron en ella, aunque Margrethe Vestager, que fue ministra de Educación, y de Economía e Interior, en Dinamarca antes de orientar su trayectoria a la Comisión Europea en 2014, supera a Birgitte Nyborg, la primera ministra danesa en la serie de ficción.

Cuando el presidente Trump quiso arremeter contra la comisaria de Competencia de la Comisión saliente, de quien dijo que era «la señora de los impuestos, una mujer que odia Estados Unidos», Vestager replicó educadamente: «Efectivamente soy una mujer, y también es cierto que trato con impuestos. Pero se equivoca: amo a Estados Unidos».

En el último debate de los Spitzenkandidaten en la primavera pasada, cuando salió a la luz la expresión «paraíso fiscal», Vestager explicó que para ella un paraíso fiscal es un lugar donde todo el mundo paga sus impuestos.

A Vestager le gusta ofrecer pasteles caseros a su equipo y suele tejer elefantes para entretenerse. Son sociables, perspicaces, viven en sociedades matriarcales, no son rencorosos y tienen buena memoria, dice. En las distancias cortas, es tan convincente como cautivadora. Es capaz de explicar lo más complejo con ejemplos cercanos.

Junto al socialista holandés Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo a cargo de la ambiciosa Agenda Verde Europea, y el letón Valdis Drombovskis, en Economía, está en la cúspide del equipo de Von der Leyen, que ha comenzado su tarea el pasado 1 de diciembre.

El arranque de la Comisión Von der Leyen ha sido accidentado. El Parlamento Europeo rechazó las candidaturas de tres aspirantes (los nombrados por Hungría, Rumanía y Francia) y estos países buscaron alternativas. Finalmente ha empezado su mandato el 1 de diciembre, con la Cop-25 en Madrid.

Los comisarios afrontan el reto de cumplir sus primeros 100 días en el cargo, el 9 de marz0 de 2020 con misiones ya en marcha. Un pequeño grupo de periodistas españoles nos hemos encontrado en Estrasburgo con Margrethe Vestager, el griego Margaritis Schinas, comisario de la Promoción del Estilo de Vida Europeo; el irlandés Phil Hogan, comisario de Comercio; y Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea y vicepresidente de la Comisión.

Nuestra principal preocupación es que sea posible el compromiso. Si los Estados miembros se ponen de acuerdo, podrán hacer cualquier cosa», dice Vestager

«Nuestra principal preocupación es que sea posible el compromiso. Si los Estados miembros se ponen de acuerdo, podrán hacer cualquier cosa. Tenemos mucha tarea por delante. El Acuerdo Verde Europeo. El nuevo Derecho de Asilo. La Revolución Tecnológica», explica mirando al interlocutor la vicepresidenta Vestager. El primer gran reto son los nuevos presupuestos. No pueden acometerse objetivos tan ambiciosos con una mentalidad cicatera por parte de los Estados miembros.

El griego Margaritis Schinas (Tesalónica, 1962) es uno de los mejores conocedores de los entresijos de la política europea. En la Comisión saliente, presidida por el luxemburgués Jean-Claude Juncker, ejercía como portavoz. Sabía cómo interpretar cada gesto de Juncker. Los periodistas elogian su cercanía y su profesionalidad.

Una Europa en transición

«Iniciamos un nuevo ciclo político. Esta comisión va a gestionar la transición. ¿Una transición hacia qué? Hacia la economía verde. Hacia la Europa digital. Y hacia la Europa que protege y que es tierra de oportunidades», explica Schinas, del Partido Popular Europeo, en un correctísimo español. Está casado con la española Mercedes Alvargonzález, a quien conoció en el Colegio Europeo de Brujas.

La UE siempre ha sido líder en la lucha contra el cambio climático. Ahora tiene la oportunidad de liderar la transición verde. La idea es la descabornización de Europa en 2050″, afirma Schinas

Schinas explica que ha llegado la hora de la economía verde. «La Unión Europea siempre ha sido líder en la lucha contra el cambio climático. Ahora tiene la oportunidad histórica de liderar la transición verde. La idea central es la descabornización de Europa en 2050. Se hará con un tsunami de inversiones verdes. La Unión Europea actuará como catalizador de inversiones privadas», afirma Schinas. A cargo de la agenda verde europea está el holandés Frans Timmermans, el socialdemócrata que aspiraba a presidir la Comisión Europea y era la apuesta del jefe del gobierno español, Pedro Sánchez.

En lo que se refiere a la transición digital, Schinas asegura que no será un cambio «apocalíptico». «Necesitamos una ley de servicios digitales, y digitalizar al máximo la administración pública nacional y europea, hay mucho por hacer con las plataformas digitales y el comercio electrónico», señala el comisario griego. Son las competencias de Vestager y del francés Thierry Bretton (Mercado Interior).

La tercera transición a la que alude Schinas se refiere al desarrollo de políticas europeas que protejan (ser europeo implica estar protegido, dice) y de políticas que ofrezcan oportunidades (movilidad, libertad y derechos). «Es lo que nos hace únicos en el mundo», remarca el comisario de Promoción del modo de vida europeo.

Primero la cartera se llamaba «protección del modo de vida europeo». Al incluir la cuestión migratoria, despertó sorpresa primero y luego indignación. Schinas considera superado ya este debate, una vez aclarado que se trata de promover los valores europeos y protegerlos.

El gran desafío que afronta Schinas será dar forma y fondo al Pacto Europeo para el Asilo y la Migración. Busca cómo cambiar las leyes vigentes hasta ahora (Dublín), que se han quedado obsoletas, y cómo compartir la responsabilidad sobre quienes tienen derecho a asilo en la Unión Europea.

Considera fundamental que se firmen «acuerdos con los países de origen y de tránsito para darles más oportunidad de crear crecimiento e inversiones». Pretende tener listo el proyecto para los primeros 100 días de la Comisión Europea.

La Europa de las oportunidades se hace realidad, según Schinas, en proyectos exitosos como el Erasmus. Va a triplicarse el dinero dedicado a estas becas para estudiar en países de la UE en los próximos tres años (de 15.000 a 45.000 millones de euros). El objetivo es llegar a 20 millones de jóvenes.

Otro de los retos de la Comisión Von der Leyen es promover el Plan Europeo contra el Cáncer, con el fin de movilizar recursos para luchar contra esta enfermedad. Será un programa de acción único en el mundo, según el comisario responsable de la Promoción del Modo de Vida Europeo.

Se calcula que 1,4 millones de personas han muerto por cáncer en 2019 en la UE. La Comisión se plantea como objetivo reducir un 15% su incidencia con programas preventivos.

Vocación geopolítica

En numerosas ocasiones los comisarios europeos escuchan de políticos de otros orígenes esta frase: «Menos mal que existe Europa. Es un ancla de seguridad y razón». Lo dicen cuando se refieren al cambio climático, aunque si los países más contaminantes no se suman, no basta con la acción de la UE, y también cuando se trata de la defensa de las libertades, o del Estado de derecho.

Sin embargo, a la Unión Europea le queda mucho para ser una potencia global, sobre todo porque no es una federación de Estados como los Estados Unidos. Especialmente complejo en este sentido es el trabajo del jefe de la diplomacia europea, el español Josep Borrell.

«Vamos a ser realistas, muy multilateralistas y el cambio climático es un buen ejemplo. Si nosotros suprimimos las emisiones de CO2, el problema sigue. El 91% de las emisiones procede del resto del mundo», afirma Borrell, en Estrasburgo, horas antes del último pleno del Parlamento Europeo antes del receso navideño. 

Von der Leyen ha encargado a Borrell que despliegue «una diplomacia verde», encaminada a hacer realidad el Nuevo Pacto Verde Europeo, y a difundir ese mensaje en las relaciones con los socios de la UE. Los tratados comerciales con otros países estarán condicionados por la descarbonización de los aliados.

Tenemos una política exterior común, pero no única… El tránsito de lo común a lo único será largo. Toca la soberanía», afirma Borrell

“Tenemos una política exterior común, pero no única. También pasó con la moneda. El tránsito de lo común a lo único será largo. Hay que renunciar a la autonomía de decisión en exteriores y defensa, y eso toca la fibra de la soberanía”, comenta el ex ministro español de Exteriores. Borrell, que encabezaba la lista del PSOE en las pasadas elecciones europeas, fue el gran triunfador el 26 de mayo. Los socialistas lograron 20 escaños en el Parlamento Europeo.

La responsabilidad de Borrell como Alto Representante para los Asuntos Exteriores y la Política de Seguridad es buscar la coherencia en la política exterior de las instituciones y de los diferentes Estados miembros. Ha de hacer equilibrios diplomáticos para que esas divergencias no limiten la capacidad de acción de la UE en asuntos tan espinosos como por ejemplo la situación en América Latina, especialmente en Venezuela.

Para el nuevo jefe de la diplomacia europea el mayor quebradero de cabeza para la UE ahora está en los Balcanes, de ahí que defienda que se busque una fórmula para que los países de la ex Yugoslavia que no están todavía en la UE puedan aspirar a mantener lazos estrechos, y que se modifique el sistema de ingreso, que a su juicio está caduco, algo que ha subrayado también el presidente francés, Emmanuel Macron.

Habrá vida después del Brexit

El jefe negociador de la UE para el Brexit sigue siendo el francés Michel Barnier, quien ha demostrado su gran habilidad durante el proceso que ha hecho posible que los británicos firmen un Acuerdo de Salida con la UE.

Primero fue con Theresa May, y luego con el actual primer ministro, Boris Johnson, que adoptó gran parte del texto que ya se había aprobado con algunas modificaciones. Barnier logró que los británicos no dividieran a los 27, que se han mantenido sólidamente unidos en todo el proceso.

Tras la holgada victoria de Boris Johnson en las recientes elecciones legislativas en el Reino Unido, el paso siguiente será que el Reino Unido haga realidad el Acuerdo de Salida, tras aprobarlo en el Parlamento de Westminster y en el Parlamento Europeo. Será el 31 de enero de 2020 cuando el Reino Unido de el paso.

Sin embargo, queda por hacer lo más complejo: negociar cómo será la relación entre el Reino Unido y la UE una vez que termine el periodo de transición, el 31 de enero de 2020. Johnson rechaza más ampliaciones del plazo. Pero también dijo que el Acuerdo de Salida se haría efectivo el 31 de octubre. Y no pudo ser.

Dentro de la Comisión Europea será el irlandés Phil Hogan, comisario de Comercio, quien se ocupe de las negociaciones con Londres. Una misión titánica.

Esta Comisión encabezada por Von der Leyen tendrá que ver la luz una vez que el Reino Unido deje de ser miembro a todos los efectos de la UE. Es la primera vez que un Estado miembro demanda su salida y la hace realidad.

Hogan, un hombre grande y con buen talante, a la hora de exponer sus deberes, enumera primero las relaciones con Estados Unidos, con China, con África, y deja para el final, «a nuestros amigos, los británicos». Last but not least.

Hemos de partir de cero. No hay modelos para este acuerdo. Si cree que es una buena táctica negociadora imponer fechas, se equivoca. Ya erró en el pasado», afirma Hogan

A Hogan le ha dejado estupefacto el último movimiento de Boris Johnson tras conseguir la mayoría en Westminster. Asegura que el Reino Unido tiene como fecha tope para negociar la nueva relación con la UE el 31 de enero de 2020, en lo que parece un intento de presionar a los Veintisiete para ofrecer lo mejor de si mismos a los británicos si no quieren una salida abrupta.

«Hemos de partir de cero. No hay modelos para este acuerdo. Espero que muestre la misma flexibilidad que en el pasado. Si cree que es una buena táctica negociadora, se equivoca. Ya lo intentó en el pasado y fue un error», dice convencido Phil Hogan.

Recuerda que el 43% del comercio del Reino Unido se realiza ahora con la Unión Europea. «Si eso no le importa, quiere decir que no le importa la economía de su país. No lo creo. Vamos a trabajar juntos por conseguir el mejor acuerdo posible».

Lo peor es que este proceso os está haciendo daño… Y habrá más sufrimiento… Siempre seréis bienvenidos en la UE», dice Timmermans a los británicos

Prueba del talante de los Jedis de la Comisión Europea es la carta que ha dirigido el vicepresidente ejecutivo, el holandés Frans Timmermans a los británicos, una auténtica carta de amor al Reino Unido, publicada en The Guardian. Confiesa Timmermans que desde que asistió al colegio británico en Roma cayó rendido ante su cultura. De ahí que sienta una gran pena, como un amante, por la marcha del Reino Unido de la UE.

«Se como sois. Y os amo. Por cómo sois y por lo que me disteis. Como un viejo amante… Conozco vuestras fortalezas y vuestras debilidades. Sé que podéis ser generosos y miserables. Sé que creéis que sois únicos y diferentes. Y lo sois en muchos aspectos, pero en menos de lo que pensáis… Siempre hablaréis de nosotros como ‘el continente’. Os ayuda a crear una distancia que creéis necesaria. Pero también os evita ver que en realidad todos necesitamos cierta distancia. Todas las naciones europeas son únicas. Nuestras diferencias son fuente de admiración, sorpresa, disconformidad, falta de entendimiento, ironía, mofa, y, sí, también amor».

Asegura Timmermans que el referéndum no era necesario, que siempre han tenido «dos visiones» sobre su relación con la UE, pero que podían haber seguido así. «Lo peor es que os está haciendo daño. Porque esas dos visiones van a continuar ahí. En el proceso habéis sufrido y nosotros también. Temo que habrá más daños», añade.

Y Timmermans concluye con un deseo: «El Reino Unido siempre será bienvenido en la Unión Europea». Que la fuerza os acompañe.