Pedro Sánchez ha ganado las primarias del PP. O, al menos, eso creen en el PSOE. Los de Ferraz han celebrado esta fin de semana la victoria de Pablo Casado como si les hubiera tocado el grupo fácil de la Champions.

Estaban convencidos en Moncloa de que Soraya Sáenz de Santamaría era la cabeza de serie más difícil de batir para seguir en el Gobierno la próxima legislatura. Temían a la ex vicepresidenta como si fuera la Juventus. Casado lo ven más como al Celtic u Olimpiacos, el equipo que todos desean para la primera ronda. Tal vez se equivoquen los socialistas confiándose frente al nuevo líder del Partido Popular, pero muchos socialistas aseguran en privado que no les faltan motivos para alegrarse.

Estaban convencidos en Moncloa de que  Santamaría era la cabeza de serie más difícil de batir para seguir en el Gobierno la próxima legislatura

Temía Sánchez enfrentarse con Santamaría en las próximas elecciones, tan próximas, por cierto, como el presidente quiera. La temía como rival porque la derrotada por Casado desactivaba uno de sus grandes golpes de efecto desde que llegó a Moncloa por sorpresa tras la moción de censura: el de haber formado el Gobierno con más mujeres de la historia. Frente a la que podría haber sido la primera mujer presidenta del Gobierno esa ventaja estaba perdida.

Santamaría, a la que si hubiera ganado planeaban recriminar que era tan responsable de los recortes y la corrupción del PP como Rajoy, tenía otra gran ventaja que temían los de Sánchez: siete años de experiencia en Moncloa. Su reputación de gestora experimentada acentuaba la imagen de novato que sigue teniendo el nuevo Gobierno, que todavía lleva colgada la L. Nada de eso le sirvió a Santamaría para ganar las primarias.

Así que, sorprendentemente, la victoria de Casado ha convertido de repente a Pedro Sánchez en el líder político más experimentado del panorama actual. Sus dos meses escasos en Moncloa le bastan para superar el historial de gestión pública de cualquiera de sus tres rivales en las próximas generales. Ninguno de los políticos que disputarán a Sánchez la presidencia tiene experiencia en ningún Gobierno anterior. En las próximas elecciones el presidente Sánchez podrá presumir, quién se lo iba a decir antesdeayer, de ser la voz de la experiencia.

En las próximas elecciones el presidente Sánchez podrá presumir, quién se lo iba a decir antesdeayer, de ser la voz de la experiencia

Sánchez, además, ha pasado de representar la juventud a ser el más veterano de los cuatro líderes de los principales partidos políticos, el único que pasa de los 40. El presidente del Gobierno nació en 1972 y el nuevo líder del principal partido de la oposición es de 1981. Casado tiene dos años menos que Albert Rivera y es tres años más joven que Pablo Iglesias. Tan jóvenes son los cuatro para lo que nos tenía acostumbrados la política española de la última década que la baza de la edad ya no la va a poder jugar ninguno como ventaja. Ni como inconveniente. Y ya pueden esforzarse por hacer carteles electorales originales o quienes no tengan buena vista van a tener difícil diferenciarlos de lejos.

Vuelve la ideología

El discurso que a Casado le ha llevado a la victoria en las primarias del PP, el de volver a “recuperar la ilusión” de la derecha sin complejos, también ha sido celebrado por lo bajini en el PSOE. Confían los socialistas que el rearme ideológico del centro derecha, ese del que presumía Casado en el discurso que puso en pie a los compromisarios del hotel Auditorium hablando de volver a los 80 en la ley del aborto u oponiéndose a la eutanasia, también beneficiará a Pedro Sánchez porque movilizará más voto de la izquierda.

Confían los socialistas que el rearme ideológico del centro derecha movilizará más voto de la izquierda

Teniendo en cuenta que Sánchez lleva esforzándose desde que llegó al Gobierno en demostrar que el suyo es un gobierno de izquierdas, con Casado al frente de los populares ya no le va hacer falta al PSOE esforzarse en parecerlo. Desenterrar a Franco y sacar la religión de las escuelas son solo dos muestras del empeño en estos dos meses de Gobierno por demostrar que el PSOE no tiene nada que ver con el PP, que las ideologías siguen existiendo y los dos principales partidos no se parecen, argumento en el que Ciudadanos y Podemos basaron sus campañas para derribar el bipartidismo.

Aunque es probable que Casado perfile ahora un perfil más moderado que le permita ampliar su base de votantes, a juzgar por lo que el nuevo presidente del PP ha prometido a los compromisarios que le votaron, cargando contra el aborto, la eutanasia y “la ideología de género”, vuelve la ideología . Y si el PSOE se redibuja como referente de la izquierda y regresa el bipartidismo, un damnificado indirecto de la victoria de Casado en las primarias puede ser Podemos. Sin una Santamaría heredera de la era Rajoy a la que reprocharle de la corrupción, una de sus grandes bazas en campaña, los de Iglesias pierden fuelle. Y su juventud ya no volverá a ser diferencial.

El damnificado indirecto de la victoria de Casado en las primarias puede ser Podemos

Está por ver también qué efecto puede tener Casado en el futuro de Ciudadanos. Rivera había logrado hacer suyo el discurso de la unidad de España que ahora se esfuerza por recuperar el nuevo PP. Si este logra modernizarse bajo el mando de Casado dando la sensación de una derecha joven y a la vez tradicional, reilusionando a sus bases que se estaban yendo a Ciudadanos, también el partido naranja podría resentirse mucho en las próximas autonómicas y municipales, ya que Cs carece de la capilaridad local con la que cuenta el Partido Popular. A Rivera le va a costar más diferenciarse de Casado de lo que le hubiera costado desmarcarse de Santamaría y necesita cambiar de discurso para recuperar rápidamente el tirón perdido desde la victoria de Sánchez.

Tal vez se equivoquen en sus cuentas los socialistas dando por hecho que les beneficia que el PP vuelva a sus valores más tradicionales. Aunque tengan razón en que Casado movilizará el voto de la izquierda si ayuda al PSOE a agitar viejos debates como el aborto y la religión en las escuelas, eso solo serían buenas noticias para Sánchez si no está subestimando el tirón que pueda tener este discurso duro para recuperar los más de tres millones de votos que perdió Rajoy en las últimas elecciones.

La prueba de cuanto teme el PSOE al nuevo PP estará en cuanto tarda Sánchez en convocar elecciones. Si realmente viera a Casado como un rival fácil de batir puede que hasta se aventure a adelantar las elecciones generales. Aunque siempre es mala idea confiarse. No hay rival fácil en la Champions.