El presidente del Gobierno acudió ayer ante las tumbas de Manuel Azaña y de Antonio Machado para rendirles homenaje  con motivo del 8o aniversario del exilio español. Pero dice que ese homenaje llega «tarde, muy tarde» como si nunca antes de hoy ningún representante político español hubiera reconocido a ambos personajes su papel en vida, su valiosa contribución a la Historia de España y su determinante aportación en defensa de una concordia que no se alcanzó plenamente en términos jurídicos hasta la aprobación de la Constitución de 1978 pero que se había consolidado ya en términos políticos en junio de 1977 cuando se celebraron las primeras elecciones libres.

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