Opinión

Que vengan los hombres de negro

El primer ministro holandés Mark Rutte junto a Pedro Sánchez.

Si la economía española fuese como la de una empresa privada, llevaríamos años en quiebra técnica y sin posibilidades de rescate. En tiempos de bonanza no hicimos los deberes y un gobierno tras otro sólo no han hecho más que aumentar el déficit público y el gasto por encima de los ingresos.

En 2007, éramos ejemplo en Europa con superávit del 2% del PIB; en el año 2008, empezamos la gran crisis de la que todavía no nos hemos recuperado. Sólo en el año 2012 se rebajó el gasto público disminuyendo el salario de los funcionarios un 2%. Nada más.

¿Por qué nuestros políticos gastan a manos llenas lo que no tenemos? Porque las encuestas dicen que así decidimos nosotros a quien votamos y a quien no. Dicen que nos dejamos llevar por las promesas políticas, sin percatarnos de la deuda que asumimos al permitirlas. Tenemos elecciones casi constantes: autonómicas, municipales, europeas, nacionales. Hay que prometer sin importar el gasto. Hoy con una de las mayores deudas públicas del mundo seguimos haciéndolo. Acaban de aprobar el ingreso mínimo vital, mientras el Gobierno aprieta cada vez más la soga al cuello a empresarios y clase media, para pagar facturas.

En 2012, España, Portugal, Grecia e Irlanda no podían hacer frente a su deuda pública y recibieron ayuda europea. Los que salieron mejor de esa crisis fueron, sin duda, los que fueron controlados por «los hombres de negro». Hoy Irlanda ha logrado presidir el Eurogrupo en contra de Nadia Calviño porque ellos sí han sabido gestionar su economía. En 2012, su deuda pública era del 120% sobre el PIB. Actualmente, está en la mitad; también han conseguido reducir el gasto público de un 65% en 2010 al 24,8% actual.

Y España, ¿cuándo va a tomarse en serio su estado permanente de quiebra? A día de hoy, somos uno de los países más endeudados del mundo. La deuda pública representa este año el 124% del PIB. Por ello, nuestro país va a tener problemas para colocar su deuda pública en los mercados financieros, y eso sólo lo puede resolver el rescate europeo firmado esta semana si se invierte bien el dinero prestado. También será imprescindible un cambio de rumbo en la política económica del Ejecutivo.

A día de hoy somos uno de los países más endeudados del mundo»

No ayudó mucho en la cumbre europea ver al presidente Sánchez sin mascarilla discutiendo con todos los líderes europeos. Ni en las formas aprendemos de nuestros errores.

En la mayoría de los países europeos se protege a las empresas con incentivos fiscales, se estimula a los autónomos con ayudas a fondo perdido y se alargan los ERTE hasta el próximo año. En España, hasta hoy se ha seguido exprimiendo al que genera empleo y el infierno fiscal asfixia a los asalariados para pagar un gasto público desproporcionado. La locura española es que 13 millones de asalariados en el sector privado sostienen a 14 millones de dependientes del Estado, entre pensionistas, empleados públicos y beneficiarios de prestación de desempleo. Es una situación insostenible.

Según Bruselas, la caída del PIB en España llegará este año al 23,3%, el peor dato entre todos los países de la zona euro, y no mejorará con rapidez. En 2021, no recuperaremos ni la mitad de lo perdido con esta pandemia. Aún puede ser peor si se produce un rebrote del Covid-19 y un nuevo confinamiento de la economía. En ese caso, nuestra situación nos llevaría a sufrir la mayor recesión de todos los grandes países del mundo.

Según Bruselas, la caída del PIB en España llegará este año al 23,3%, el peor dato entre todos los países de la zona euro»

Nunca Europa se había endeudado para prestar 390.000 millones a sus países más afectados por la crisis. Nos jugamos mucho con la inversión adecuada de ese dinero y con las políticas que a partir de ahora ponga en marcha el Gobierno. Que Pedro Sánchez deje a Nadia Calviño gobernar este barco y evite que Pablo Iglesias, “meta sus sucias manos”, como diría Rufián, intervencionistas y populistas en nuestra economía, o no salimos de esta.

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