Hay ruido, mucho ruido y no pocos movimientos en el PSOE a raíz de los resultados electorales en Madrid, en los que los socialistas han cosechado una derrota histórica y que van a tener más consecuencias y a más largo plazo de lo que los portavoces de ese partido, incluidos ministros y vicepresidenta, calculaban en principio.

Tiempo habrá para analizar lo que está sucediendo en el PSOE madrileño y el blindaje que se está levantando en el Palacio de La Moncloa para proteger las cabezas de los principales responsables de este fracaso: Iván Redondo, el gurú presidencial, y el propio presidente del Gobierno.

Mientras esa empalizada se levanta y se consolida, veremos pasar por las horcas caudinas de la dimisión forzada a muchos de los dirigentes madrileños que no han tenido arte ni parte en esta escabechina. Ya han caído el secretario general del PSOE-M José Manuel Franco y el propio Ángel Gabilondo, a quien han empujado a anunciar ayer lo contrario de lo que había anunciado anteayer: que no recogerá el acta de diputado. Caerán más cabezas inocentes, pero no tengan duda de que su sangre no llegará a salpicar las túnicas de los califas.

Caerán más cabezas inocentes, pero no tengan duda de que su sangre no llegará a salpicar las túnicas de los califas»

Pero éstos no son los únicos movimientos desatados en el seno del Partido Socialista tras el 4 de mayo. En Andalucía se anuncia un fuerte incremento de la tensión a cuenta de las primarias para elegir al candidato a la presidencia de la Junta que a la dirección federal del PSOE le ha entrado ahora una prisa extraordinaria por celebrar.

Cuando digo ahora quiero decir desde el martes por la noche, cuando se conocieron los resultados de las elecciones en Madrid. En ese instante a la directiva del PSOE le empezó a invadir el pánico ante la posibilidad de que el presidente nacional del PP forzara al presidente andaluz Juan Manuel Moreno, a convocar elecciones anticipadas.

Si eso sucediera, el socialismo andaluz no estaría en condiciones de ir a la batalla unido y fuerte porque su situación ahora mismo es de una notable debilidad causada por las tensiones internas. Por eso, la todavía secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, se apresuró ayer a anunciar que se presentaba a esas primarias frente a su futuro adversario, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas.

El súbito movimiento de Díaz tenía como objetivo adelantarse a la decisión de la Ejecutiva Federal que ayer por la tarde celebraba su reunión en Madrid y que tenía la intención de convocar esas primarias con un candidato «oficial» en la recámara que no es, por supuesto, Susana Díaz sino Juan Espadas. Ya se sabe que la secretaria general del socialismo andaluz no es persona querida en absoluto por la nueva dirección nacional de su partido.

Pero ella está dispuesta a dar la batalla hasta el final en su tierra y cree que puede ganarle la partida al candidato «oficial». A Díaz se la han intentado quitar de encima hace tiempo ofreciéndole puestos tan golosos en Madrid como la presidencia del Senado o incluso una cartera ministerial, pero ella, erre que erre, los ha rechazado siempre.

Y ahora es cuando empieza una batalla interna que va a librarse a cara de perro entre las fuerzas oficiales, muy críticas con la todavía líder del partido, y ella misma. Juan Espadas, el candidato del «aparato», va a tener a su lado toda la potencia de las estructuras orgánicas del partido. Pero ella se conoce como la palma de la mano cada pueblo, cada agrupación, casi se podría decir que a cada militante. Y en estos meses ya se ha recorrido palmo a palmo el territorio visitando a todos los alcaldes socialistas y escuchando a todos los vecinos que tuvieran algo que decirle o reclamarle.

En definitiva, lleva meses haciendo campaña porque es muy consciente de que no es querida por la dirección federal y que en algún momento, no pensaba que tan pronto, tendría que enfrentarse a esas primarias que en principio deberían haberse celebrado a la altura del mes de diciembre para elegir al secretario general que normalmente también es el candidato a la presidencia de la Junta.

Pero las cosas se han acelerado como consecuencia de las elecciones de Madrid y por eso, excepcionalmente, estas primarias, que en principio parece que se celebrarán en junio, lo son únicamente para elegir a quien habrá de enfrentarse a Juanma Moreno cuando éste decida convocar elecciones.

Juan Espadas va a tener a su lado toda la potencia de las estructuras orgánicas del partido. Pero Susana Díaz se conoce como la palma de la mano cada pueblo, cada agrupación»

No importa que Moreno no tenga intención disolver ahora la Cámara y quiera mantener las cosas como están para tratar de abordar el cierre de la crisis sanitaria, una de sus grandes preocupaciones. Aunque tampoco esa convocatoria anticipada puede descartarse ahora mismo. Y como el miedo es libre, a la Ejecutiva del PSOE la debacle de Madrid y el temor a tener que concurrir ahora a unos comicios en Andalucía le ha puesto los pelos de punta y han decidido convocar de urgencia unas primarias para tener por lo menos un candidato que presentar si se da el caso.

Susana Díaz parte de una posición orgánicamente débil porque no cuenta con el respaldo, sino todo lo contrario, de la dirección. La prueba es que ayer, en su rueda de prensa, dejó claras dos cosas: una, que había intentado ponerse en contacto con Pedro Sánchez pero que no lo había conseguido, y dos, que había hablado con el secretario de Organización del partido José Luis Ábalos, que no le mencionó en ningún momento que fueran a convocarse elecciones primarias anticipadas.

En cualquier caso ha sido rápida y se ha adelantado al anuncio de la Ejecutiva Federal de su partido. Cree que cuenta a su favor con el apoyo de buena parte de la militancia a la que ella ya se ha ocupado de atraerse y ha calculado también el efecto que ha podido tener en el rechazo de la población de Madrid la política de pactos que mantiene el presidente del Gobierno con el Podemos de Pablo Iglesias y los respaldos obtenidos por los independentistas de ERC y hasta con los proetarras de Bildu, rechazo que considera, con razón, que ha debilitado al PSOE como partido.

Por eso se lanza a competir con el candidato oficial en una carrera a la que se ha dado el pistoletazo de salida sin apenas tiempo para preparar las candidaturas. Y eso es así hasta el punto de que Juan Espadas se ha tenido que apresurar a anunciar ayer a bote pronto, oficiosamente, que se presentaba a las primarias horas antes de que fueran convocadas.

Susana Díaz pidió ayer que en este proceso de primarias -convocado corre que te corre por si acaso Pablo Casado decide aprovechar la ola de entusiasmo por la victoria de Ayuso en Madrid y fuerza finalmente al presidente andaluz a convocar elecciones anticipadas- «no se celebren a empujones». Sin embargo debería ir preparándose a aguantar codazos y empellones sin tregua porque el objetivo de Madrid es sacarla de la escena andaluza al precio que sea. No es por exagerar pero en esta batalla a cara de perro en Andalucía puede haber heridos de la máxima gravedad y del máximo relieve.

 Y luego dice Carmen Calvo que las elecciones de Madrid no trascienden a la vida política del resto de España, que lo sucedido en Madrid en Madrid se queda. Pues quién lo diría.