La España del PSOE es “multinivel”, es plurinacional, es multiorgásmica, es polideportiva, es polisacárida, es interdimensional, es ecuménica, es contrapuntística, es churrigueresca. O, simplemente, es un cachondeo. Los nacionalismos siempre son los mismos y quieren lo mismo, no cambian su boina ni su gaita, pero el PSOE cada vez le busca una palabra nueva a su contento o a su contemplación. Sí, hay que buscarles nombres nuevos continuamente a la boina y a la gaita, no vaya a ser que la gente se dé cuenta de que sólo son una boina y una gaita. Ahora han sacado el concepto de la “España multinivel”, que está entre el videojuego y la secta. Al PSOE se le ha quedado vieja hasta la palabra nación para contentar a los nacionalistas, así que sus nombrecitos andan ya por la pseudoterapia, el colega informático y la estafa piramidal. Con esta España multinivel parece que el viejo nacionalismo viene con megas de regalo, un talismán de cuarzo o un lote de cremas.

España multinivel, como el Candy Crush, como el progreso en cupones, en asaltos o en bolas de bingo de la cienciología; como los guerreros hinchables de los juegos de rol, como el negocio o el coaching de ese tipo iluminado de aceite, como los planos astrales y las almas estratificadas de los magufos, como las transmigraciones, como esos cielos sucesivos y arcangélicos igual que volantes de encaje… Multinivel es una palabra fea y sospechosa que remite directamente al timo telefónico, a una condena a vender jabones, a una jerarquía de jefes pillos que no termina nunca, como una escalinata de bailarines de music hall, a powerpoint de Iván Redondo (ay, Iván Redondo sí que era multinivel, no este Félix Bolaños que es plano como un asfaltado). Suena, en fin, a que te van a dar por todos lados y niveles mientras te magnetizan agua, te ionizan los chacras, te la meten doblada con el cursillo o con el té milagroso o con la inversión que te hará rico o el librito que te hará feliz e idiota.

Multinivel es una palabra fea y sospechosa, pero es que se están quedando sin palabras, sin eufemismos y sin explicaciones. La palabra nación es teológica y trinitaria como un caballero de Calatrava. Nacionalidad, que fue el primer eufemismo que los nacionalistas inventaron para ellos mismos y que quedó en la Constitución como una semillita o una flor aplastada, también suena ya antiguo y aduanero, como una valija. La plurinacionalidad era esperanzadora porque era como la cara política de la multiculturalidad, pero es igual de tramposa (cultura es todo lo que hace el hombre, así que multiplicarla es una redundancia, y una nación que contiene otras naciones es como un átomo que contiene otros átomos, algo imposible por definición). Además, plurinacional sonaba agotador, como pluriempleo. Y seguía teniendo como raíz la nación. Mucho mejor veía uno el federalismo asimétrico, que era una manera como de engarzar a Lincoln o a Francia con un perito nuestro de plano desarrollista. Pero asimetría también era un eufemismo demasiado poco elaborado para la desigualdad.

España multinivel es el nacionalismo que siempre quiere lo mismo, o sea más que los demás, y a eso hay que buscarle nuevas palabras, nueva jerga, para que al menos la estafa no suene a charanga ni huela a choto

Todo esto ha sido, pues, una carrera de eufemismos para la boina de la que viene todo. Lo de multinivel es el último intento de que el privilegio no suene a privilegio, pero eso es como pretender que la gaita no suene a gaita. La palabra es fea, pero ya van quedando pocas, y además hay que adaptarse a la moda, que ya no es el romanticismo nacionalista beethoveniano, ni los conceptos de delineante tecnócrata. No, ahora la moda es el poliamor y LinkedIn. Sin embargo, yo creo que multinivel es la palabra que más se acerca al eufemismo puramente segregacionista, y por eso puede ser la más exacta que hayan encontrado hasta ahora para el nacionalismo. De eso se trata, de segregación de ciudadanos, del Estado entero como si fuera un autobús de Alabama escalonándose por filas.

España multinivel es Pepe Gotera como Super Mario, es el ayuntamiento del pueblo llegando hasta el cielo del zodiaco del vidente, es la boina con wifi que he visto en algún anuncio. España multinivel es el nacionalismo que siempre quiere lo mismo, o sea más que los demás, y a eso hay que buscarle nuevas palabras, nueva jerga, para que al menos la estafa no suene a charanga ni huela a choto. España multinivel, multitarea, policéfala, poliquística; España esdrújula y ridícula, como decía Pessoa de las palabras y sentimientos esdrújulos.

Los nacionalismos sacan su boina y su gaita y te dicen que no son boinas o gaitas como las demás, que lo asumamos o habrá jaleo. Y claro que hay jaleo, que incluso sale gente con boina y gaita y vara a abolir las leyes. Hasta ahora, la solución era darles la razón y si acaso buscar una palabra nueva para lo suyo, que es como buscar una palabra nueva para el refajo. Pero así el ciclo nunca termina. La única solución es hacerles ver que las boinas son ya ridículas y que, en todo caso, son más o menos iguales en todos lados, o sea que no hay boinas multinivel. Entonces España ya no sería ni multinivel ni multipantalla ni multipropiedad, sino un país civilizado donde se entiende que el Estado no te adjetiva ni se adjetiva, menos aún para la desigualdad, y donde la base es el ciudadano, no la gaita de pellejo, con o sin nombre trap.