El mayor músculo de la economía española nuevamente se encuentra golpeado después de si quiera haberse recuperado de una pandemia que paralizó por completo la sociedad y el mundo. No cabe duda de que la pyme ha sido uno de los actores más afectados en toda esta vorágine de factores que han puesto en juego la viabilidad y, en muchos casos, la supervivencia de cientos de medianas y pequeñas empresas.

El encarecimiento de la energía, el coste de los suministros y unos niveles de inflación excepcionales han provocado que las entidades bancarias, tal como señala la última encuesta de préstamos bancarios del Banco de España, lleven meses endureciendo el acceso al crédito, aplicando mayores tipos de interés y exigiendo requisitos más estrictos para solicitar una concesión.

Trabajar exclusivamente con bancos en situaciones como la actual puede llevar a las pymes a “sorpresas” desagradables como, por ejemplo, la reducción de líneas de crédito o de descuento o que avalen determinadas posiciones debido a la variación de la percepción del riesgo del mercado o de la empresa. Es así, como desde CE Consulting estamos informando y concienciando a las empresas y autónomos sobre otros tipos alternativos de financiación que les permita adaptarse a su situación actual, necesidades y objetivos.

La financiación alternativa en tiempos donde la financiación bancaria trabaja con tipos de interés entre el 3% y el 7% y los límites de disposición del crédito se han estrechado enormemente, es una solución que aquí puede parecer novedosa, pero que, según estudios de mercado de Deutsche Bank, en países como Estados Unidos supone más del 65% de la financiación empresarial, y en el norte de Europa, más del 45%.

La financiación alternativa en tiempos donde la financiación bancaria trabaja con tipos de interés entre el 3% y el 7% es una solución que aquí puede parecer novedosa

En España, la ‘desintermediación bancaria’ ha llegado para quedarse, aunque con un retraso considerable respecto a mercados como Estados Unidos, que nos llevan décadas de ventaja. Pese a la falta de estadísticas oficiales, el consenso de los expertos financieros consultados apunta a que la financiación alternativa supone entre un 15% y un 18% del total en España, sin haber alcanzado todavía el umbral del 20%. Eso sí, cada vez más compañías familiares y pymes -con ebitdas de entre tres y quince millones-empiezan a emplear el direct lending.

Las razones por las que una empresa debería utilizar estas vías de financiación alternativa, aunque sean más caras que la financiación ordinaria, tienen que ver con varios aspectos. El primero: el tecnológico, ya que facilita a la empresa la realización de trámites de forma telemática y le ofrece acceso directo a los equipos de especialistas. Otra razón sería que la financiación alternativa no computa en CIRBE por lo que es compatible con la financiación bancaria a la que cada vez más se restringirán los límites de financiación a sus clientes. Además, esta tipología de financiación es menos burocrática y más rápida, siempre que se cumplan los requisitos; es más flexible en todas las formas de pago, cancelación, plazo, formatos, y, finalmente, aporta soluciones a medida de cada empresa, sin tener estas que estar encorsetada en una gama de productos.

Como vamos viendo, hay multitud de soluciones financieras alternativas para las pymes, desde plataformas que dan préstamos desde 50.000 € a pequeñas empresas, a capital privado, estructurado por inversores particulares o empresas financieras, las Fintech, específicamente, las financieras y las plataformas de financiación participativa como las crowdlending o crowfactoring; y los fondos deuda, un tipo de fondos de inversión que proporcionan préstamos a empresas buscando ofrecer a sus inversores determinada rentabilidad. No podemos olvidar que también las empresas pueden acceder a fondos públicos como el ICO, ENISA, CDTI que en ocasiones tienen soluciones financieras muy interesantes.

No obstante, la clave en cualquiera de los casos está en que las empresas deberán realizar una correcta planificación, disponer de correctos sistemas de información y anticiparse a las necesidades. Acceder a financiación bancaria con urgencia, suele ser muy cara y la financiación alternativa requiere de plazos superiores a la financiación bancaria.

Por todo ello, conseguir un equilibrio entre ambos tipos de financiación resulta lo más óptimo ya que así la empresa no depende de un operador financiero único y puede disponer siempre de diferentes opciones a las que elegir.


Rafael Simón, Socio Corporate Pyme en CE Consulting