Pedro Sánchez ha hablado en la Ser antes de comparecer en el Congreso de los Diputados. Aunque viene siendo habitual, no deja de ser significativo que el presidente, antes de acudir a la Cámara que representa la soberanía popular, se dirija a los oyentes de una emisora de radio que se escucha mayoritariamente un público de izquierdas.
Se conforma Sánchez con que sus votantes le sigan siendo fieles y ha renunciado a convencer a la mayoría de los ciudadanos de su verdad; en este caso, de su versión sobre lo que ocurrió en Ceuta el pasado 30 de julio y de la gestión posterior de la crisis por parte de su gobierno.
¿Qué mensajes ha querido transmitir el presidente?
1º Marruecos no tuvo nada que ver en la avalancha de migrantes y colaboró desde el primer momento con España.
2º No se sabe que potencia extranjera está detrás de esta "crisis securitaria" -así calificó lo ocurrido el 30 de julio-, pero hay sospechas sobre la acción en redes de Rusia, Israel y una multinacional ultra. A mí me gustaría ver el dosier de los servicios secretos donde se afirma eso, porque me consta que no existe.
3º No hubo ningún informe del CNI, ni de nadie, que advirtiera de que se iba a producir una irrupción de decenas de miles de personas en Ceuta.
4º El gobierno ha hecho todo lo preciso para devolver a Ceuta a la normalidad.
5º El presidente ha estado siempre al mando de la situación. "He trabajado y he descansado", le dijo a Aimar Bretos. Por tanto, no ha habido una dejación de responsabilidades por su parte.
6º El rey irá a Ceuta, cuando se den las condiciones oportunas. Es decir, cuando él presidente decida. En el capítulo de Felipe VI Sánchez sufrió un patinazo que evidencia su no muy buena relación con la Casa Real. Dijo que el rey lleva 20 años de ejercicio, cuando en realidad lleva 12. Pero lo peor no fue ese desliz, sino el tono de reto hacia Felipe VI: "¿Cuántas veces ha ido a Ceuta durante su reinado?". Esa no es forma de plantear las cosas al Jefe del Estado.
7º Para terminar, cómo no, le dio un repaso a Díaz Ayuso por haberse "comprado un aticazo con la pasta de los madrileños". Un recurso cheli que no le servirá para apartar el foco sobre su gestión en una crisis de Estado como es la de Ceuta.
La inacción por ignorancia no salva al presidente, sino que evidencia su incapacidad para afrontar una crisis de Estado
Con su larga entrevista, Sánchez ya ha adelantado el guion de lo que dirá el jueves en el Congreso. No sabemos si su público ha quedado satisfecho, pero de lo que estoy seguro es de que la mayoría de los españoles, empezando por los ceutíes, ha quedado un tanto decepcionada, por no decir que se ha sentido estafada. Sólo hay que ver las imágenes de las calles y playas ceutíes para darse cuenta de la gravedad de la situación.
Fue el propio presidente del gobierno el que el día 31 de julio calificó lo ocurrido en Ceuta como "un ataque y una violación a la integridad territorial de España". Eso no es una "crisis securitaria", como dice ahora, sino algo mucho más grave, que obliga, en primer lugar a determinar quién es el Estado responsable de ese ataque y, en segundo lugar, impele a adoptar las medidas necesarias, políticas, diplomáticas y de seguridad, para defender la integridad territorial de España.
Si la tesis del presidente es que el gobierno no actuó porque no tuvo información, ni del CNI, ni de la Policía, ni de la Guardia Civil, entonces este gobierno está incapacitado para ejercer una de sus principales funciones: garantizar la seguridad de la población y la integridad de nuestras fronteras.
En la defensa de Marruecos Sánchez ha sobrepasado todos los límites de la lógica. ¿Es creíble que en un país donde las fuerzas de seguridad tienen un control sobre la población mucho mayor que el que existe en cualquier democracia no se hubiera detectado el traslado de decenas de miles de personas a la frontera con España? ¿Es factible que los servicios de inteligencia marroquíes no hubieran avisado a sus homólogos españoles de la avalancha si no fuera porque había una orden de las más altas instancias para favorecer esa entrada masiva?.
Lo más probable es que Marruecos haya alentado, permitido y, lo que si sabemos con certeza, se haya beneficiado (entre otras cosas para reivindicar la soberanía sobre Ceuta y Melilla) de esa demostración de debilidad de España en la protección de su frontera.
Respecto a la disputa agria y continuada de los ministros de Interior y Defensa sobre las informaciones que transmitió el CNI, Sánchez no ha querido hacer sangre con Margarita Robles (admitió la existencia de informes), pero su versión la deja en una posición insostenible. Claramente, Sánchez ha optado pro salvar al soldado Marlaska en esta guerra fratricida.
En cuanto al rey, la entrevista en la Ser podría haber servido para limar las asperezas evidenciadas durante el mes de agosto (como esa petición absurda del ministro de Exteriores a la Casa Real para que Felipe VI le diera la gracias personalmente a Mohamed VI por su colaboración en la crisis), pero, todo lo contrario, tan sólo ha servido para constatar que Sánchez no tiene buena sintonía con la Zarzuela.
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