SANGRE FRÍA. Sánchez volvía fresco de sus vacaciones, muy descansadas, lo que lo hacía más siniestro, como un estafador o un sicario bien dormido, listo para seguir con lo suyo. En Al rojo vivo presentaron su entrevista en la SER con mucho blanco y negro, con una Ceuta en blanco y negro, con el propio presidente en blanco y negro, casi una imagen abisal. “Vuelve a exculpar a Marruecos”, le salpicaban luego encima con grandes letras rojas. A mí me pareció un siniestrismo innecesario porque la entrevista, con Aimar Bretos haciendo como un eco de acantilado o una música de chorritos, ya fue siniestra en sus azules y su frescura, más todavía en sus azules y su frescura. Sin empatía, sin culpa, sin prisa, sin pudor, con la lucidez de un mes de pesca, bostezos y espejos para él solo, como si hubiera encontrado una mina de espejos igual que el que encuentra una mina de oro, Sánchez parecía haber salido de una tonificadora ducha fría y era, más que nunca, pura sangre fría.

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No hay información sobre la participación de autoridades marroquíes. La cooperación con Marruecos es francamente positiva. Este Gobierno ha sido el que más ha hecho por Ceuta y Melilla. Ceuta saldrá reforzada. Siempre es buena la alternancia, pero es que hoy no tenemos una propuesta de alternancia. ¿Cuántas veces ha ido el rey a Ceuta y a Melilla? He descansado, es mi derecho. Sus frases ni siquiera necesitan refutación o apostilla, la realidad las devolvía con eco irónico, fastidiando ese otro eco sin ironía que le ofrecía Aimar Bretos, que tenía algo ahí, en el estudio de la SER, de gong en la oscuridad. Era la sangre fría del Sánchez más fresco, un Sánchez como con el champú anticaspa recién puesto en el barco, que hay verdaderamente un anuncio así. Me llamó mucho la atención su atuendo, el terno con chaleco pero sin corbata, idéntico al del protagonista de la serie El mentalista. Diría que los chicos del sotanillo o búnker de la Moncloa, que ya van tirando de fondo de armario y de latas de conserva ideológicas y publicitarias, lo copiaron directamente de ahí. “Mentalista: manipulador genial de la mente y el comportamiento”, así lo define la serie y así seguro que se ve él. Sánchez aún quiere ser el dandi del engaño y de la colonia, pero engaña tanto como un tiburón. No, no funciona el mentalista en Ceuta.

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LA ALTERNANCIA BOLIVARIANA. Sánchez quería ser ese mentalista con hipnosis de metrónomo o de voz de confesionario (Aimar Bretos parecía que lo absolvía, más que entrevistarlo, dando como cabezadas pastorales tras celosías de pura sombra). Pero hubo quien vio al presidente más bien en chándal, por lo ocioso o por lo caribeño. No sé si fue el PP de Madrid el primero en postearlo, pero el montaje con IA de Sánchez vestido con chándal bolivariano, de guacamayo o ya de presidiario (nos hemos olvidado un poco de Maduro, que parece ya un preso de Dumas), ruló mucho por ahí. Yo creo que el chándal le quedaba mucho mejor, y mucho más propio, que el terno de mentalista, un poco a medio camino entre el estafador y el crupier erotizado o el gigoló a medio vestir o a medio desnudar (esas fantasías que sólo tienen ya Sánchez y sus ministros de mazmorra y de corte y confección).

El chándal le quedaba a Sánchez perfecto, aún más que el bañador, sobre todo explicando su tesis bongosera sobre la alternancia, más bolivariana todavía que el chándal: “Siempre es buena la alternancia. Pero es que hoy no tenemos una propuesta de alternancia”. Esta bromita del chándal yo creo que fue lo único que sacó a TVE, a sus magazines también bongoseros, de ese bucle del ático de Ayuso, en el que ya están de okupas o de gorrones esos tertulianos suyos un poco punkis, apalancados en la terraza exactamente como punkis. Ellos siguen dándole muchas vueltas de dron o de triciclo al ático y a su terraza, horas y horas de ático y de triciclo, un asunto que ha sido una gran cantada de la señá presidenta pero que no sólo resulta ridículo ante la que está cayendo sino que ya he dicho yo aquí mismo que se soluciona fácil: poniéndole muy abierta y protocolariamente a ella un palacio pagado por el contribuyente y adornado eclécticamente con patrimonio público, como la misma Moncloa.

El chándal bolivariano le quedaba a Sánchez mucho mejor, y mucho más propio, que el terno de mentalista. | RTVE play

El caso es que el chándal aún fue más escandaloso que el ático: “El PP en Madrid ha difundido una imagen adulterando la presencia [sic] del presidente del Gobierno y poniéndole el chándal de Venezuela, como si fuera Hugo Chávez o Maduro”, denunciaba Cintora desde su nueva trona en Mañaneros. Sí, casi nos creemos que de verdad iba en chándal, aunque, además de tomar la guasa por serio engaño, eso de “adulterar la presencia” sonaba a blasfemia, como si le hubieran puesto chándal a la Macarena. Para resarcir la dignidad y la verdad del presidente, ellos lo sacaron sin chándal, o sea vestido de mentalista, diciendo lo mismo más la coda que era aún peor, o sea la justificación para negar la posibilidad de alternancia: el PP plegado a Vox, el bulo y la desinformación, la oposición destructiva…

“Es que no hay otra opción, electoralmente, sociológicamente… La extrema derecha con la derecha tradicional es una amenaza real en todo el mundo”, le daba la razón a Sánchez (y a la vez a la derecha) el solícito Luis Arroyo, mayordomo, joyero y diría que también cocinero de Zapatero. No hay otra opción (¡ni electoral ni sociológica!), ya ven, y Arroyo, con esa incredulidad rumiante del mayordomo que habla para sí mientras pasa el plumero, insistía: “Detrás hay un concepto, y es que España es una dictadura bolivariana, y tenemos un Gobierno comido por la corrupción, dictatorial…”. Quién lo hubiera dicho, teniendo ojos y teniendo memoria, oyendo al presidente y oyéndolo a él. Y además con el españolito sin opción electoral ni sociológica. La semana pasada, en el mismo programa (lo señalaba yo aquí), decían que el “no rendir cuentas” de Ayuso (¡con el ático!) ya la convertía en “autoritaria” aunque “gane elecciones”. Eso sí, no le pusieron chándal ni vestido de chulapa. Ni siquiera alhajas de papisa o de Zapatero.


ATAQUE CHIRIPITIFLÁUTICO. Fueron las mafias, fue Putin cabalgando despechugado sobre un oso, fue Elon Musk con sus garras de friki sobre el teclado… Fue cualquiera, menos Marruecos. Silvia Intxaurrondo, la monja guerrera, incluso nos desvelaba un curioso concepto que lo puede englobar todo, esa avalancha humana o inhumana, esa guerra geopolítica, esa planificación hipertecnológica: “Ataque híbrido algorítmico”. Suena a que nos ha atacado a la vez un transformer, un gorrilla y un cosaco; Skynet, un comando y los chiripitifláuticos. Y todo para “provocar un debate con una de las líneas políticas de la ultraderecha”. “Piénsenlo así” (o sea, terminando todo en la ultraderecha), nos decía, un poco también aplicando ella cejas e hipnosis de mentalista. Normal que Marlaska perdiera el sueño, y las zapatillas, cuando se conoció el informe de la policía que, quién lo iba a decir aunque lo decía todo el mundo, señalaba a Marruecos en vez de a la ciencia ficción.

“Piénsenlo así”, instruía Intxaurrondo, mentalista y pedagógica, a la audiencia de 'La hora de La 1'. | RTVE

Después de saberlo todo, o sea de llegar a descubrir esa guerra algorítmica y de las galaxias hecha con cañizo, carracas rusas e IA jodona de Musk, el Gobierno pasó a protestar por no saber nada. Sin duda, sólo podía haber una explicación: la misma policía, quizá con la colaboración de una jueza (¡lawfare!), ocultó material. “El Gobierno, molesto con la Policía por no haber elevado la información”, rotulaban en el Telediario (tendríamos que volver a llamarlo el parte, como nuestros mayores), poniendo imágenes de un Marlaska despeinado, despertado, aterido, incrédulo, aterrorizado, como el señor Scrooge. Lo de “elevar” sonaba un poco a seguir con la levitación magnética o mágica de sus teorías raritas, y así era, o sea un poco buscar misterio y complejidad en algo bastante simple y que ya había visto todo el mundo. Ese informe no contenía nada secreto, reservado, ocultable, nada de gargantas profundas, grabaciones robadas o topos reclutados en un puente de niebla. Todo era público, conocido, de la tele o de las redes, sólo que mirado con intención de querer saber. De hecho, a nadie le sorprendió lo que había en él (ni siquiera al Gobierno, por supuesto, enfadado sólo porque descubriéramos su desgana). El informe no sólo podría haberlo hecho cualquiera en su casa, hasta los chicos del sotanillo de la Moncloa, sino que, sobre todo, podría y debería haberlo pedido, antes que nadie, el propio Gobierno.

Marlaska en Televisión Española, un Scrooge incrédulo y aterrorizado por un informe que nunca encargó. | TVE

Silvia Intxaurrondo, que a veces levanta mucho las manos, como con piruleta de tráfico, como enseñando educación vial sanchista en la guardería, nos planteaba esta inquietante pregunta: “¿Hay una unidad de la Policía Nacional que tenía esa información y consideró que no debía trasladarla a sus jefes?”. Otro escándalo de la cloaca, en fin. Yo me planteo otras preguntas: ¿Hay un Gobierno que no ordenó a la Policía Nacional, ni a nadie, investigar qué pasó en Ceuta, hasta que lo hizo un juez? ¿Hay un Gobierno que consideró que tenía que ignorar una información que ya era pública y evidente y que señalaba a Marruecos? Lo que no se puede entender es que el Gobierno llegara a la explicación del ataque chiripitifláutico pero no le pidiera un informe a la policía. Sí, a ver qué iba a elevar la policía, hasta Interior o hasta la nave nodriza, si sus jefes no le piden que investigue. Claro que para qué investigar teniendo ya la explicación alienígena, que es, en realidad, la de siempre, incluya robots asesinos o jueces fachas del espacio exterior.