Los barones y el sector crítico del PSOE empiezan a plantear una rebaja en las condiciones necesarias para que su partido se abstenga en la investidura de Mariano Rajoy. Si hace una semana la presidenta andaluza, Susana Díaz, planteaba como exigencia un paso atrás del presidente del PP en favor de otro candidato, ya en su entorno se asume que esa opción no es posible. De esta manera, se empieza a valorar la posibilidad de abstención con Rajoy a cambio de la derogación de algunas leyes, la puesta en marcha de reformas y con la baza de poder plantear una moción de censura en el horizonte más próximo. «No se trata de hacer presidente a Rajoy, sino de dejarle gobernar un año más hasta que el PSOE se reconstruya y pueda afrontar unas nuevas elecciones. Así no podemos ir a elecciones», explican fuentes del sector crítico.

Barreda habla de «condicionar» las políticas del Gobierno desde la oposición

Esta postura se ha dejado ver en la reunión del grupo socialista del Congreso celebrada este martes. En el encuentro, los cabezas de lista del PSOE andaluz han alimentado la controversia cuestionando el calendario planteado por el secretario general para celebrar primarias. En este sentido se han pronunciado Antonio Pradas (Sevilla), Salvador de la Encina (Cádiz), Miguel Angel Heredia (Málaga), José Antonio Torres Mora (Málaga) y Elvira Ramón (Granada). Además, han cuestionado la propuesta de Pedro Sánchez el diputado por Badajoz Ignacio Sánchez Amor; el expresidente de Castilla-La Mancha José María Barreda (Ciudad Real); Pablo Bellido (Guadalajara), Odón Elorza (Guipúzcoa), Eduardo Madina (Madrid) y Cipria Ciscar (Valencia)

Por el contrario, han defendido la postura de Ferraz el ex presidente del Congreso Patxi López, Rafael Simancas (Madrid), Pere Joan Pons (Baleares) y Jesús María Fernández (Navarra).

 

El ex presidente Barreda ha insistido en que el PSOE debe poner en valor sus 85 escaños para «condicionar» la vida política del país desde la oposición. Es decir, mantiene la misma opinión que defendió públicamente el 29 de agosto, cuando arremetió contra la «cerrazón del PSOE» sobre la investidura de Rajoy. Su tesis, compartida en privado por los barones críticos -aunque se resisten a admitirlo en público por ir en contra del sentir mayoritario de la militancia- se resume en que si Rajoy logra sumar 175 escaños con el PNV y Coalición Canaria, habría que facilitarle el voto que le falta para la investidura.

«Es una cuestión cualitativa, de para qué sea el Gobierno, quién lo preside, qué programa propone, qué concesiones hace», dijo entonces. Otros diputados críticos han defendido este martes la misma postura, aunque de forma personal y desde el anonimato, para plantear la abstención a cambio de imponer ese cambio de políticas al PP.

Quien sí ha defendido esta opción reiteradamente es el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que desde julio viene pidiendo que el Comité Federal reconsidere su ‘no a Rajoy’ para evitar las elecciones. «Abstenerse no es apoyar al PP bajo ningún concepto», ha declarado, planteando esta posibilidad como «una mínima abstención de última hora» en el número de votos que le falten al PP. «A esta fecha podíamos tener ya derogada la Lomce, la Ley Mordaza y la reforma laboral», defendió el 30 de agosto.

Una gestora para la abstención

La cuestión de fondo es quién asume el desgaste de abogar públicamente por la abstención. Susana Díaz ha dejado claro que no lo hará, ya que aspira a ser elegida nueva secretaria general por los militantes. Su hoja de ruta en ese sentido es la misma: forzar la salida de Pedro Sánchez y que una gestora se haga cargo del partido hasta la celebración del Congreso Federal que la proclame nueva líder. Sería esa gestora, presidida por alguien de su confianza, quien tomara la decisión.

Consciente de esos planes, Pedro Sánchez ha explicitado la situación y ha emplazado a los defensores de la abstención que lo hagan públicamente. Con ese objetivo, según explicó el mismo el lunes, ha convocado el Comité Federal del sábado. En él se votará si se fija la celebración de unas primarias para elegir al secretario general el día 23. Según Sánchez, el líder del partido no puede estar siendo cuestionado por los barones en su aspiración de formar un Gobierno alternativo. Su postura sigue siendo ‘no a Rajoy’ y espera que el sector crítico plantee claramente qué opción defienden para salir del bloqueo político y evitar terceras elecciones.

Guerra encubierta

El Congreso de los Diputados fue este martes el escenario de una guerra encubierta, donde unos y otros argumentaban sobre las últimas decisiones del secretario general del PSOE, que serán votadas este sábado en el Comité Federal del partido. La división en el seno del partido se hizo patente tras la reunión del Grupo Parlamentario Socialista antes del pleno ordinario. Una reunión que se alargó casi tres horas y donde comenzó el cruce de acusaciones. En total 21 diputados pidieron la palabra, de los que finalmente comparecieron 15, de los que 11 adoptaron una postura crítica con su líder, Pedro Sánchez, que no acudió a la reunión. Y se mostraron contrarios a la celebración de un Congreso Federal. Este sector crítico augura que Sánchez fracasará «estrepitosamente» en su propuesta y dan por seguro este fiasco del secretario socialista.

Las convocatorias del cónclave socialista y de las primarias han sido recibidas con perplejidad y el sector crítico, con más voz que nunca, aumenta estos días la presión sobre el secretario general. El patio del Congreso de los Diputados fue durante horas un hervidero con un único tema de debate y la opinión fue compartida, tanto entre los críticos socialistas como entre oficialistas: Pedro Sánchez debería dimitir en caso de que no saliera adelante su propuesta el sábado. Tendría que hacerlo «por responsabilidad», aunque no está claro cuál sería el siguiente paso, puesto que esta situación no está contemplada en los estatutos del partido. Algunos miembros no descartan que una gestora pudiera «dimitirle», en lo que podría constituir una prueba de liderazgo antes incluso de que se debata en primarias.

Vara amenaza con marcharse

Lejos del Congreso pero igual de rotundo se ha pronunciado el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que ha asegurado que «probablemente» seguiría el camino de Juan Carlos Rodríguez Ibarra si Pedro Sánchez terminase alcanzando un acuerdo de Gobierno con Podemos y las fuerzas nacionalistas. Ibarra, en los últimos días, había afirmado que abandonaría el partido si se produjera esta situación.

«Si tú ves que aquello por lo que has luchado toda tu vida, a lo que has dedicado todo tu tiempo, que ha sido intentar sumar, intentar argamasar este país, ahora alguien lo pone en peligro pues evidentemente no sería nuestro modelo», ha manifestado en este sentido.