El éxito de la reaparición de Pedro Sánchez el sábado en Valencia no ha despejado las dudas sobre su futuro. El ex secretario general sigue nadando y guardando la ropa, al no comprometerse en firme con el proyecto que diseñó con un equipo de fieles el 3 de noviembre en un hotel madrileño. La hoja de ruta allí pactada no se ha puesto en marcha ni se han repetido los encuentros, lo que ha generado desazón entre los sanchistas. «No nos fiamos», repiten los incondicionales de Sánchez.

Ni equipo de organización, ni coordinación territorial, ni crowdfunding, ni recogida y revisión de las firmas para reclamar el congreso federal. Lejos de trabajar en esos objetivos, Sánchez asegura ahora que no dará pasos definitivos hasta que la Gestora convoque el Congreso Federal y se conozcan los plazos. Hasta entonces, no anunciará su candidatura. A lo sumo, contempla celebrar un acto más en Asturias y otro en León antes de fin de año, pero ni sus incondicionales creen que les dé tiempo.

Sus viajes a Washington y a México hacen pensar que podría estar buscándose una salida profesional

Ésos fueron los principales ejes del proyecto acordado con ocho representantes de seis federaciones para preparar la vuelta de Sánchez a la Secretaría General a través de unas primarias. La falta de continuidad de esas iniciativas genera desconfianza en ese equipo inicial, que teme que Pedro Sánchez finalmente no dé el paso frente a Susana Díaz. Sus viajes a Washington y a México hacen pensar que podría estar buscándose una salida profesional. «A su edad, es normal que esté pensando en un plan B», explican, destacando el error que cometió al dimitir como diputado.

Un proyecto más coral

Además, su falta de compromiso con sus incondicionales desde que llegó al liderazgo del PSOE hace que muchos de ellos exijan ahora un proyecto más coral en el que puedan mantener su protagonismo si Sánchez recupera el poder. Precisamente el hecho de permitir que Díaz impusiera su control de la Ejecutiva y el Comité Federal provocó que ambos órganos de dirección se volvieran contra el secretario a una señal de la baronesa andaluza. Escarmentados, los sanchistas reclaman ahora un mayor compromiso por parte del líder para mantener la batalla.

Los encuentros con militantes en Xirivella y Sueca (Valencia) fueron un éxito a pesar de la improvisación con la que se organizaron.  Sánchez no confirmó hasta siete días antes y el resto de ponentes se cerraron apenas a 48 horas del acto. Los militantes pusieron ellos mismos las sillas y pagaron a escote el almuerzo con el ex dirigente, a 20 euros por persona. Sus reticencias a la hora de poner fecha a la reaparición impidieron una organización más cuidada.

La campaña artesanal de Sánchez contrasta con la de Susana Díaz, apabullante

La campaña artesanal de Sánchez contrasta con la de Susana Díaz, que cuenta con la apabullante estructura de la Junta de Andalucía y del PSOE andaluz. Mientras Sánchez acude a México invitado por la Fundación Lázaro Cárdenas, Díaz visita este martes a Bruselas con todos el boato de una presidencia de comunidad. Curiosamente, la jefa del Ejecutivo andaluz viaja sólo con su secretario de Presidencia, Máximo Díaz Cano; el portavoz del Gobierno andaluz, Miguel Ángel Vázquez, y un asesor de comunicación. No la acompañan los consejeros de Agricultura o Pesca, los departamentos más afectados por la política europea. Por este motivo, la oposición andaluza le acusa de utilizar los recursos públicos en su carrera hacia Ferraz.

La presidenta andaluza tiene previsto reunirse con el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz, que se perfila como rival de Angela Merkel en las elecciones por el PSD; con tres miembros del Colegio de Comisarios de la Comisión Europea y con el presidente del grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, ante cuyo grupo intervendrá. Eso sí, se reunirá con miltiantes y simpatizantes en la sede de la agrupación socialista de Bruselas.

Por su parte, Sánchez participa también este martes en la Conferencia Internacional de Movimientos Progresistas y Ciudadanos en América Latina y Europa, donde impartirá una conferencia sobre el liderazgo de la socialdemocracia. Como Díaz, aprovechará el viaje para reunirse con los representantes del exilio en el Ateneo Español y con los militantes del PSOE en México D.F.

A pesar de esa batalla tan desigual, Sánchez va a la cabeza en la campaña emocional. Mientras Susana Díaz se posiciona por su fuerza orgánica e institucional, el líder caído se ha encontrado un caldo de cultivo muy favorable a su discurso de modernizar y abrir el partido a la militancia. El malestar de las agrupaciones por la abstención en la investidura de Mariano Rajoy sigue latente, como demuestra que todavía se estén creando nuevas plataformas para reclamar el congreso extraordinario y se sigan multiplicando las resoluciones reclamando primarias ya. Sánchez ha sentido con toda plenitud ese movimiento en Valencia.