Pablo Iglesias ha repetido la fórmula de la Asamblea fundacional de Podemos en 2014 y ha vuelto a condicionar su continuidad como secretario general a que gane su proyecto político en el congreso de febrero, conocido como Vistalegre II. Además, al igual  que ocurrió en aquella ocasión, Iglesias ha defendido que quien no resulte ganador tendrá que pasar a una segunda fila del partido, en lo que ha sido visto como una invitación a su número dos, Iñigo Errejón, en caso de que sea derrotado en sus propuestas.

«Los compañeros que tienen que estar en primera línea tienen que ser los compañeros cuyas ideas obtengan el respaldo mayoritario», aseguró este martes Iglesias, en declaraciones a periodistas en el Congreso. El líder de Podemos justificó esta propuesta en su defensa de la «coherencia» y porque fue la fórmula adoptaba en el primer Vistalegre: «Eso es lo que defendimos todos hace dos años y me parece lo más coherente».

Así, Iglesias sólo continuará como secretario general si su equipo y su proyecto político salen triunfantes y, en ese caso, la primera línea del partido estará integrada por miembros de la corriente oficialista. Sin embargo, esta afirmación también ha sido vista entre los afines a Iñigo Errejón como una invitación a dar un paso atrás en caso de que sus propuestas políticas no resulten ganadoras, algo que entra dentro de lo probable, dada la afinidad en este punto entre Anticapitalistas y el equipo de Iglesias, frente a la tesis transversal de Errejón, que defiende atraer voto de otros partidos.

Madrid ha sido el campo de pruebas de todo lo que viene», advierten

Fuentes afines al secretario político del partido señalan que el problema no es la afirmación de Iglesias en sí, sino «el contexto» en que han tenido lugar, «en el que no hay día en que no echen a varios del partido«. Estas mismas fuentes citaban a los últimos ceses de Podemos en la capital como muestra de ello: «Madrid ha sido el campo de pruebas de todo lo que viene», lamentan. Así, denuncian que estas prácticas vuelven a la lógica de «viejos partidos como PCE», en los que «buscan la unidad a costa de aplastar la diferencia, en lugar de una unidad basada en la diversidad».

Desde este sector creen que el partido debe mirar hacia afuera: «Si apelamos a diez millones de personas que no pensarán igual, tendríamos la misma lógica dentro, y sin embargo se aplica hacia dentro es «si gano, te aplasto»; algo que consideran un problema no para la corriente errejonista sino para el partido, puesto que no creen de esa forma «tenga condiciones de posibilidad».

Otras fuentes leían en las declaraciones de Iglesias un paralelismo con el caso de José Manuel López, el portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid que, tras la victoria de Ramón Espinar, ha sido invitado a apartarse de su cargo por parte de la dirección, que planteó la necesidad de su relevo en lo que ha sido visto como un «cese en diferido» que todo apunta a que culminará tras Vistalegre II.

Las reglas de juego de Vistalegre condicionan la partida

Esta declaración de intenciones contrasta con las múltiples ocasiones en que Iglesias ha reconocido los errores del primer  Vistalegre, que favoreció la imposición de una línea única; un error que, han defendido estos días su equipo, quedan corregidos en el sistema de votación DesBorda diseñado por Pablo Echenique, que premia a las alianzas y a las minorías. La consulta por el sistema de votación terminó anoche y, a falta de que los resultados se publiquen mañana, los afines a Iñigo Errejón, que apostaron por votaciones separadas con su campaña Recuperar la Ilusión no se muestran demasiado optimistas ante el resultado, en el que el empuje mediático del secretario general y su equipo podrían decantar la balanza.

También creen que afectan otros factores, según han lamentado varios dirigentes en público y en privado. A pocas horas de que concluyera la votación, la cuenta oficial de Podemos en Twitter lanzó un vídeo muy de Pablo Iglesias en el que animaba a la votación y que más tarde fue difundido por otras cuentas en el marco de su propia campaña. Esto, sumado a la presentación de la propuesta oficialista en la sede central del partido son pasos que, defienden, no apuntan a una «cultura política respetuosa». De ser derrotados en esta primera consulta, los errejonistas reconocen que será difícil dar la batalla de las ideas, ya que las reglas del juego de Iglesias de votación en bloque de documentos y equipos resta posibilidades a Errejón, que apostaba por un nuevo modelo ético y organizativo y que en ningún caso ha planteado disputar la Secretaría General.