Convenció a la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola para que denunciara ante la Policía los negocios del clan Pujol, desveló en sede judicial la investigación a políticos independentistas catalanes promovida por el Ministerio del Interior durante la pasada legislatura y ayudó a la aristrócrata alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein cuando ésta presuntamente era acosada por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para que no revelara su relación con el hoy rey emérito. Son algunos de los episodios en los que ha figurado de una manera u otra el comisario ya jubilado José Manuel Villarejo, protagonista destacado en la guerra policial que se ha vivido en el seno del cuerpo en los últimos años y que colecciona tantos enemigos como titulares en los periódicos.

Imputado como presunto autor del apuñalamiento de la dermatóloga Elisa Pinto e investigado también en la pieza separada del caso del pequeño Nicolás en la que se indaga en la grabación y posterior difusión de la conversación que mantuvieron policías con agentes del CNI en octubre de 2014, Villarejo ha decidido cambiar de estrategia y pasar al contraataque. Ha roto su silencio y ha concedido una entrevista al programa Salvados (La Sexta, 21.20 horas) que se emitirá este domingo y que ha generado una enorme expectativa en el mundo policial.

“Es uno de los programas más especiales de los últimos tiempos” y “una de las entrevistas por las que más hemos luchado en los últimos tiempos”, señala Jordi Évole en el vídeo que está difundiendo estos días en las redes sociales para anunciar la emisión del espacio en el que el ex mando policial -con gorra blanca y gafas de sol- desvelará con seguridad detalles de operaciones reservadas en las que participó como agente encubierto y que hasta ahora permanecían ocultos.

El comisario ya retirado ha cambiado de estrategia tras ser imputado como supuesto agresor de la doctora Elisa Pinto

Muy conocido en los círculos de poder, quizá no lo es tanto para el gran público. Nacido en la localidad cordobesa de El Carpio en 1951, José Manuel Villarejo Pérez ingresó en la Escuela de Policía en 1972 y tuvo como primer destino la Comisaría Provincial de San Sebastián. Tuvo un papel activo en la detención de miembros de ETA en los años de plomo, se infiltró en bandas internacionales dedicados al tráfico de armas y drogas, investigó la red extranjera del atentado del 11-M, captó información relevante sobre movimientos islamistas en España y participó en tareas de penetración e inteligencia sobre corrupción en España, según detalla en su hoja de servicios. Licenciado en Ciencias Policiales por la Universidad de Salamanca y doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, Villarejo está en posesión de dos cruces al mérito policial con distintivo rojo: una concedida por el PSOE y otra por el PP.

Su decisión de pasar a la acción y hacer declaraciones se produce a raíz de que el Juzgado de Instrucción 39 de Madrid acordara llamarlo al procedimiento en calidad de investigado después de que la médico Elisa Pinto le identificara en una rueda de reconocimiento como la persona que supuestamente la habría apuñalado en la calle en abril de 2014. Él lo niega rotundamente y asegura que estaba un lugar distinto al del escenario de la agresión el día que se produjo el apuñalamiento.

Sin duda, el comisario jubilado busca enviar un mensaje a sus íntimos enemigos con su decisión de romper su silencio. Y ese enemigo tiene nombre y apellidos: Félix Sanz Roldán. Villarejo sostiene que el general conquense que dirige la Inteligencia española desde 2009 tiene “obsesión” y mantiene una “implacable persecución” hacia él a raíz de la presentación de escritos policiales en los que denunció “conductas irregulares o ilícitas”.

Villarejo denuncia la “persecución implacable” que el director del CNI mantiene hacia él desde hace años

Entre otros, cita los hechos relativos con “las sociedades que intervinieron en la contratación del Yak-42”, “prostíbulo chino cerca del Congreso para espiar a políticos clientes”, la “extraña muerte de un magistrado incómodo por un raro infarto”, el “entorpecimiento de la investigación sobre [el ático de] Ignacio González alegando que era un informador suyo”, el “boicot a la investigación sobre los Pujol”, el “uso de la Policía bajo control del CNI para labores políticas”, el “pago ilegal a terroristas para liberar a secuestrados nacionales”, la “pérdida de fondos reservados en pagos sin justificar”, el “uso de informes del Sepblac [Servicio de Prevención de Capitales del Banco de España]” o la “filtración de conversación del ministro del Interior” con Daniel de Alfonso, ex director de la Oficina Antifraude de Cataluña.

“El director del CNI cree que soy un policía ‘peligroso’ porque pongo en riesgo la seguridad del Estado, cuando lo único que he realizado durante toda mi trayectoria profesional ha sido cumplir con mi deber y, cuando se ha dado el caso, denunciar debidamente las conductas desviadas de ciertos miembros del CNI; pero de lo que no se dan cuenta es que el riesgo al Estado lo generan ellos al no asumir sus propias responsabilidades y encubrirse bajo el manto de impunidad que les concede la ley que regula el Centro Nacional de Inteligencia”, razona el comisario ya retirado en la reciente denuncia interpuesta contra Sanz Roldán por autorizar la filtración a un medio de comunicación de una fotografía suya en una operación antiterrorista en la que participó como agente encubierto para infiltrarse en una red de fuentes relacionadas con el yihadismo.

De ‘Gao Ping’ al ‘pequeño Nicolás’

Sanz Roldán es el más significado, pero no su único enemigo. En esa lista también ocupa un lugar destacado el comisario también retirado Marcelino Martín-Blas, ex responsable de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional y al frente de la comisión judicial que ha investigado el caso del pequeño Nicolás. El enfrentamiento tuvo su desencadenante en el intento de Martín-Blas de implicar a un hijo de Villarejo en el caso Gao Ping. Lejos de acercar posturas, las diferencias se acrecentaron cuando envió un informe al juzgado en el que identificaba falsamente a Villarejo como la persona que aparecía junto a Francisco Nicolás Gómez Iglesias.

Su papel en la llamada operación Cataluña contra el independentismo catalán en la etapa de Fernández Díaz como ministro del Interior, la investigación por el ático de Estepona del ex presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González, su asesoramiento a Corinna zu Sayn-Wittgenstein tras el accidente del Rey Juan Carlos en Botsuana, el caso del pequeño Nicolás y el presunto apuñalamiento de la doctora Pinto son algunos de los episodios por los que con seguridad Jordi Évole ha interrogado a Villarejo, al que el PSOE ha salvado de comparecer en la comisión de investigación del Congreso que dilucida responsabilidades políticas por el escándalo de las grabaciones en el Ministerio del Interior en la etapa de Fernández Díaz pero que ha decidido ir a Salvados para contar su verdad. La verdad del comisario que sabe demasiado.