Podemos vuelve a quedarse sólo con los partidos separatistas. El grupo Unidos Podemos en el Congreso anunciaba este lunes una Asamblea de Parlamentarios para escenificar el rechazo a la actuación “represiva” del PP mediante un manifiesto y pedir un referéndum pactado y con garantías. Un llamamiento al que sólo se han sumado por lo pronto formaciones como ERC o EH Bildu, las mismas que apoyaron la moción de censura fallida contra Mariano Rajoy. No es el único símil entre estos dos episodios.

En su presentación, Pablo Iglesias hizo un llamamiento a parlamentarios y alcaldes para que se unieran a la petición, pero descartó invitar a PP y a Ciudadanos, por considerarlos parte de la misma “estrategia antidemocrática”. El PSOE se descolgó de inmediato del encuentro y los únicos partidos que han saludado con entusiasmo la iniciativa es PNV, ERC, PdCat y EH Bildu. Al igual que en la moción de censura contra Mariano Rajoy el pasado junio, uno de los principales objetos de la medida es hacer un frente común anti PP. En aquella ocasión contaron sólo con el voto a favor de su grupo ERC, Bildu y Compromís. Esta vez, el poco entusiasmo de los partidos mayoritarios vuelven a dejarle a expensas de los partidos independentistas.

El acto, que se celebrará este fin de semana, llega poco antes de que salga adelante Comisión de las nacionalidades del PSOE

Unos días antes del anuncio, Iglesias se puso en contacto con los líderes de sus confluencias: En Comú Podem, En Marea o IU; pero en su presentación, el secretario defendió que la Asamblea iba destinada a aquellas fuerzas “que entienden el 1 de octubre como un referéndum o como una movilización”. Con esta premisa justificó la exclusión de PP y de Ciudadanos en la reunión, aunque esta máxima choca de plano con el planteamiento de uno de los socios fundamentales de Unidos Podemos, Izquierda Unida, que en todo momento ha rechazado posicionarse a favor del referéndum del 1 de octubre, aunque sí aboga por un referéndum pactado.

La Asamblea de parlamentarios también ha sido una ofensiva contra los socialistas. El acto, que se celebrará este fin de semana, llega poco antes de que salga adelante Comisión de las nacionalidades propuesta por el PSOE, donde se estudiará el problema del encaje territorial. Irene Montero, portavoz de Unidos Podemos, ha destacado este martes que la cumbre pro referéndum va “más allá” del la crisis territorial, y que consiste en visibilizar y denunciar “la ofensiva antidemocrática del PP”. El grupo morado dibuja así a un PSOE moderado, uno de los calificativos que más daño han hecho al Partido Socialista durante los meses de la gestora, hasta que la llegada de Pedro Sánchez le dio un impulso a la izquierda.

Al igual que ocurrió con la moción de censura contra Rajoy, que Podemos utilizó para presionar al PSOE con la consigna de no dar “ni un minuto de descanso a Pedro Sánchez“, en esta ocasión Podemos no ha perdido la oportunidad para poner a los socialistas contra las cuerdas: “Desearíamos que estuviesen del lado de la democracia”, señalaba Montero, que apelaba directamente a la militancia del Partido Socialista para situarlos del lado del Gobierno: “A su militancia también le gustaría ver al PSOE más cerca de nosotros y de las formaciones que defendemos la convivencia y la democracia y de un PP que solo avala una estrategia de ofensiva antidemocrática”.

Los planteamientos iniciales entre la moción de censura y la Asamblea de Parlamentarios coinciden: ambas se presentaron por sorpresa, en ambas advirtieron a los líderes de las confluencias, pero ocultaron el anuncio de la moción y de la asamblea catalana a los dirigentes de su propio grupo parlamentario, Unidos Podemos. Ambas se anunciaron de urgencia, y las dos iniciativas buscan escenificar el rechazo al el PP, añadir presión al PSOE y situarse como una fuerza de Estado.

Si la moción de censura supuso de facto una segunda investidura de Mariano Rajoy, en esta ocasión la Asamblea podría desviarse del objetivo ideado inicialmente. Con el único apoyo de las fuerzas nacionalistas, la Asamblea podría convertirse en un acto en favor del referéndum del 1 de octubre que escapara del control del propio Podemos, en lugar del acto previsto para pedir un referéndum pactado con el Gobierno.