Resulta difícil creerse las cuentas de la Generalitat. En una jornada electoral marcada por las intervenciones policiales y por la falta de garantías, las cifras son casi papel mojado. Ciudadanos votando por partida cuádruple, votos no censados…Pero aún así, el gobierno de la Generalitat se empeñó durante la madrugada del domingo en darles verosimilitud.

Haciendo un ejercicio de fe, por tanto, poco ha cambiado en el independentismo desde el 9 de noviembre de 2014 hasta el 1 de octubre de 2017. En aquel 9-N encabezado por Artur Mas, acudieron a las urnas 2.305.290 personas. Este domingo, en la consulta liderada por Carles Puigdemont, lo han hecho 2.262.424. Con más dificultades, eso sí: el Govern asegura que 700.000 catalanes no han podido votar a causa de las intervenciones del Estado.

Los primeros datos ofrecidos por el consejero portavoz Jordi Turull muestran que el independentismo es casi una foto fija. Con el ‘Sí’ ultra movilizado y el ‘No’ en casa, el independentismo, según los datos del Govern, ha conseguido un 90% de apoyos en la consulta ilegalizada del 1-O. Por debajo del 91,8% que votaron a favor del ‘Sí’ en la doble pregunta de hace tres años.

Pero la comparación más reciente tampoco arroja un dato especialmente optimista para el soberanismo: la ofensiva de los últimos meses, con una Generalitat y un Parlament centrados al 100% en la hoja de ruta independentista apenas ha logrado sumar adeptos para su causa.

Los 2.020.144 catalanes que, según la Generalitat, han votado este domingo a favor de la República Catalana no difieren apenas en nada de los que optaron por el soberanismo en las últimas elecciones autonómicas celebradas el 27 de septiembre de 2015. Entonces, la suma de Junts pel Sí y la CUP sumó 1.966.508 papeletas, estas sí, oficiales. Sin contar al sector soberanista que optó por las confluencias lideradas por Podemos, que las encuestas cifran en torno a un tercio.

En cualquier caso, y según los propios datos ofrecidos el viernes por Turull, este domingo había 5.343.358 catalanes llamados a votar. La participación, por tanto, se habría quedado en un 42,3%, muy lejos del 60% que el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, pronosticó durante toda la semana apuntando a sus trackings internos. Según esos mismos datos, el porcentaje de síes sobre el total del censo representaría el 37,8%.

Ni siquiera aceptando la estimación de la Generalitat sobre los 700.000 catalanes cuyo voto no ha podido ser emitido los datos serían mucho más favorables al independentismo. Asumiendo unos porcentajes en línea con los del resto de Cataluña (40% participación, 90% síes), el ‘Sí’ habría ganado como máximo 250.000 votos más.

El total, que en ese caso rondaría los 2.270.000 papeletas favorables al ‘Sí’, no superaría el 42,48% del censo en el mejor de los casos. Es decir: casi el mismo porcentaje que el CEO de la Generalitat concedía al independentismo en su última oleada, correspondiente al mes de julio, un 41,1%.