La celebración del referéndum del 1-O marcó el inicio del éxodo empresarial en Cataluña. Y la activación del artículo 155 de la Constitución  no ha frenado la sangría. Entre el 2 de octubre, primer día laborable desde la celebración de la consulta, y 2 de noviembre,  son ya más de 2.000 compañías, entre grandes empresas y pymes, las que han trasladado su sede social fuera de la región, según los Registros Mercantiles catalanes.

Esta semana, sólo con los datos correspondientes a lunes, martes y jueves (el miércoles fue festivo nacional y los datos del viernes aún no están disponibles), ya van 245 compañías que han trasladado su domicilio social fuera de Cataluña. En total, son 2.066 compañías las que han emprendido la fuga de la región en un mes.

La cifra experimentó su último gran salto el pasado viernes, cuando 140 compañías dieron el paso de irse de Cataluña, coincidiendo precisamente con la aprobación de la intervención de la Generalitat por parte del Gobierno.

Otro sondeo de la organización empresarial Pimec, que opera en Cataluña y que secundó el paro de país del 3-O, indicaba el pasado 20 de octubre que unas 1.300 pymes habían decidido hasta ese momento trasladar su sede social, lo que suponía un 1% de las empresas catalanas de hasta 250 trabajadores, mientras que otro 2,2 % se lo planteaba. Parece que sus vaticinios se van cumpliendo.

La incertidumbre…

La patronal de los empresarios CEOE-Cepyme asegura que lo que más teme una empresa es la incertidumbre y eso es precisamente lo que se vive cada día en Cataluña, más aún a la espera de qué ocurrirá en lo tribunales con la excúpula de la Generalitat de Cataluña.

La primera compañía en buscar un asidero de seguridad o en mandar un mensaje de reprobación al independentismo fue Oryzon, pero las que han marcado los tiempos han sido el Banco Sabadell y Caixabank. Codorniu, empresa de las que Cataluña siempre ha sacado pecho, también ha abandonado el barco. Catalana Occidente, Planeta…y un reguero de pymes han ido engordando un listado que, según fuentes gubernamentales, equivale a más del 50% del PIB regional.

Es cierto que un cambio de sede social o incluso fiscal (Caixabank ya ha dado el paso) tiene escaso impacto económico, tan solo un descenso marginal de la recaudación impositiva por la vía de los tributos autonómicos. Sin embargo, las patronales avisan que, de momento, no será un viaje de ida y vuelta, por lo que a medio y largo plazo habrá desplazamiento de plantillas si se encona el conflicto, y eso sí generará un impacto importante.

…temor a una recesión

Y, aunque el exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, llegó a asegurar que la fuga de empresas está relacionada con la violencia policial del 1-O, lo que también temen los empresarios, tanto como la incertidumbre, es el deterioro de la economía. Y éste ya se deja ver y podría ir en aumento, como también han vaticinado las organizaciones empresariales o el mismo Banco de España.

De hecho, en el escrito en el que el Gobierno anunciaba que llevaría al Senado la activación del artículo del 155, se justificaba la medida también por la necesidad de “frenar el deterioro económico”.