La razón de que se vayan las empresas de Cataluña, según Oriol Junqueras, es que no pueden más ya con tanta represión del Estado español. El vicepresidente catalán culpa a la violencia policial del 1-O de las malas noticias económicas que se le acumulan al Govern en las últimas dos semanas.

“Si al final un inversor ve que hay un país donde la policía golpea ciudadanos, debe pensar, ‘miremos bien’. Es legítimo”. Así explica el responsable de las finanzas de la Generalitat  en una entrevista en El Punt Avui que haya más de 700 empresas que hayan abandonado Cataluña desde el 1-O.

“Preferiríamos que las sedes sociales no se movieran y todo el mundo estuviera la mar de tranquilo», explica el también presidente de ERC. «Pero desgraciadamente eso no depende de nosotros, porque si ven las imágenes de cómo la policía ataca escuelas y hace lo que hace es evidente que no genera el mejor clima”.

«Si [las empresas] ven las imágenes de cómo la policía ataca escuelas es evidente que no genera el mejor clima», dice Junqueras

Cuando el vicepresident de la Generalitat insiste en que Cataluña va bien, aporta como dato que la región tiene récord histórico de inversión extranjera. “Venimos los dos mejores años de la historia, en 2015 y 2016, y también estamos mejor en cuanto a la importación de bienes de equipo”. Junqueras saca pecho también de la afiliación a la Seguridad Social que “en septiembre indicaba un incremento clarísimo, el mayor de la última década y claramente por encima de las economías de nuestro entorno”.

Pero, claro, no entra en detalles del parón económico en las últimas dos semanas, donde es mucho más complicado encontrar datos positivos. La buena situación económica de Cataluña y sus perspectivas de 2016 no tienen que ver con la que el mercado está haciendo desde que ha aumentado la tensión independentista. Ni siquiera tienen, de hecho, nada que ver con las de hace apenas un mes. De  la turismofobia que hizo furor en verano ante el boom de visitantes extranjeros se ha pasado a la caída de reservas hoteleras del 20% y el temor de los empresarios a que el batacazo llegue al 30% por las consecuencias del 1-O.

Las agencias de rating también han cambiado su análisis de la economía catalana en las últimas dos semanas. Aunque siguen sin darle credibilidad a que pueda convertirse en un país independiente, algunas como S&P ya han alertado a sus inversores del riesgo que tiene Cataluña de entrar en recesión si la incertidumbre política se prolonga mucho tiempo. A raíz de la Ley de Transitoriedad, Fitch también amenazó con rebajar la calificación del rating de Cataluña, que ya está en nivel de bono basura.

«Que haya responsables políticos que jueguen a generar incertidumbre y desconfianzas no pasa en ninguna parte», dice Junqueras

Junqueras tiene claros los culpables: “Que haya responsables políticos que jueguen a generar incertidumbre y desconfianzas no pasa en ninguna parte, eso no lo hacen los ministros o responsables de ningún gobierno europeo”. No se refiere este doctor en Historia del Pensamiento Económico a los mensajes de políticos de la CUP, que llaman a nacionalizar los bancos y empresas que hagan falta por el bien de la República Catalana. La culpa es de los agoreros que alertan de los riesgos de la aventura independentista, como las advertencias del empresariado, que a través de la CEOE piden la activación del 155 para frenar la fuga de empresas.

No culpa Junqueras al miedo que puedan tener empresas e inversores a la salida de Cataluña de la UE si avanzara en su anhelada independencia porque, pese a las insistencias de los organismos europeos de que no reconocerían un hipotético nuevo estado, el vicepresidente del Govern  insiste en que seguirían «en la Unión Europea porque no hay ningún mecanismo legal en la UE para excluir a sus ciudadanos».

Tampoco achaca la reciente caída de la inversión y el turismo a campañas como la de Help Catalonia, el vídeo lanzado por Omnium Cultural para conmover a la opinión pública internacional con reminiscencias a las protestas de Venezuela y de la Plaza Maidan en un Kiev al borde de la guerra civil. Puede ser útil para la estrategia independentista de forzar una mediación internacional, pero no es el mejor reclamo para atraer empresas y turistas.

Preguntado por sus planes de futuro, Junqueras explica en la entrevista del Punt Avui: “Lo que hacemos es trabajar con el mismo rigor y la misma seriedad con que hicimos todos juntos el 1-O”. No hay más preguntas.