La situación extrema vivida este viernes en el Parlament de la Generalitat, donde se ha aprobado la independencia y república de Cataluña, ha hecho saltar por los aires al grupo de Podemos en la cámara Catalana, Catalunya Sí Que Es Pot. Los 11 diputados morados habían acordado previamente que votarían ‘no’ a esta declaración. El problema es que alguno de estos representantes no ha cumplido con lo acordado, y ha aprovechado el voto secreto para cambiar el sentido del mismo; un hecho que podría volverse en contra de Podemos, que en las últimas semanas ha recibido fuertes críticas dentro y fuera del partido por su estrategia de acercamiento a las fuerzas independentistas. El líder de la formación, Pablo Iglesias ha obviado este episodio y sólo se ha pronunciado para mostrarse «contra la represión» y para criticar tímidamente a la DUI, a la que califica de «ilegítima».

El resultado de la votación en el Parlament han sido 10 ‘noes’ -uno menos que el número de diputados morados-, 2 en blanco y 70 votos a favor, por lo que es claro que al menos uno de los diputados del grupo morado no se ha opuesto a la independencia. Debido al voto secreto, no se puede determinar quién fue ni cuál fue el sentido de su voto. El episodio de hoy podría pasar factura a Iglesias, que se encuentra en una delicada situación tras su estrategia catalana y su apuesta por culpar únicamente al Gobierno central del desafío independentista. Sin embargo, el dirigente ha evitado condenar esta situación y se ha remitido al discurso oficial, en un mensaje lanzado en las redes. «Estamos contra la represión y por un referéndum pactado, pero la declaración de independencia es ilegítima y favorece la estrategia del PP», ha señalado.

Los nervios entre los representantes morados en el Parlament se han puesto de manifiesto en los momentos de la votación. El portavoz Joan Coscubiela ha defendido la opción de que el voto fuera en abierto porque entendía que el objetivo de un voto secreto era una manera de «encubrir sus responsabilidades” ante las más que posibles consecuencias judiciales, según ha manifestado en el Parlament. Finalmente el voto secreto y en urna se ha impuesto gracias a la mayoría de Junts pel Sí y la CUP, pero los diputados morados han resuelto enseñar sus papeletas antes de introducirla en la urna. Así lo han comenzado a hacer cuando han sido llamados.

El problema ha llegado cuando ha llegado el turno del secretario general de Podem Catalunya, Albano Dante-Fachín. Antes de abandonar su escaño para ir a votar, Fachin ha protagonizado un momento de tensión, enfrentándose a sus propios compañeros de grupo. ¿El motivo? Lo que haría segundos después: dejar su papeleta en la urna sin enseñarla ante las cámaras. Un gesto que ha sido bien recibido por los partidos independentistas Junts pel Sí y la CUP, que le han recibido con sonoros aplausos y agradecimientos.

El líder de Podem ha abierto la veda y tras él, otros diputados de Catalunya Sí Que es Pot han optado por no mostarr su voto, abriendo una sombra de duda sobre el grupo. Una sospecha que se ha consumado con los resultados, en los que había más representantes morados que votos negativos. Entre quienes optaron por no hacer pública su postura está Ángels Martínez, la diputada que desató la polémica el pasado septiembre, cuando retiró la bandera de España de la bancada del Parlament en la sesión en que se aprobó la Ley del Referéndum.

Fachin ha tratado de desprenderse de las sospechas en las redes, donde se ha justificado con un tuit. «Ayer dije claramente mi postura sobre DUI y así votaré. Pero no le enseñaré mi voto a los que reprimen los que votan diferente», ha señalado. El teniente de alcalde de Barcelona y uno de los colaboradores más estrechos de Ada Colau, Jaume Asens, ha felicitado a los diputados que no han mostrado su papeleta, y lo ha justificado en que el voto secreto «es un gesto solidario y antirrepresivo para la defensa de los demás diputados».

Podemos ha recibido en las últimas semanas fuertes críticas por atender más a los intereses de las fuerzas independentistas que al resto de partidos. Una de las últimas personas que criticó el discurso fue la cofundadora del partido, Carolina Bescansa, que después de mostrar sus divergencias fue purgada de la Comisión Constitucional del Congreso. «Me gustaría un discurso que hablara menos a los independentistas y más a los españoles», aseguró la dirigente.