Esperar, ver y dialogar. Sometidos a gran presión en Alemania y desde Europa, los socialdemócratas están a la espera de cómo proceda el presidente federal pero no descartan conversaciones para evitar nuevas elecciones. El SPD, que hasta ahora se ha negado a pactar con la canciller Angela Merkel, es clave para desatascar la crisis política que vive Alemania desde el domingo, cuando los liberales rompieron las conversaciones con CDU/CSU y Verdes encaminadas a formar gobierno.

El presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, que rechaza nuevas elecciones y es el árbitro de la situación, se reunió el jueves con el líder socialdemócrata, Martin Schulz, durante hora y cuarto. Después, Schulz se encontró con la dirección del partido más de ocho horas para discutir si mantenían su rotundo no a la gran coalición, o buscaban otras fórmulas que permitieran evitar concurrir de nuevo a las urnas. Según el diario alemán Bild, el presidente ha acordado una reunión de la canciller Merkel, el líder de la CSU, Horst Seehofer, y el presidente del SPD, Martin Schulz, para la próxima semana.

En la mañana del viernes, Schulz ha confirmado que «Alemania no vive una crisis de Esado pero sí un momento complicado». Ha explicado que el presidente no ve cómo solución volver a las urnas. «He asegurado a nuestros socios europeos que el SPD asumirá su responsabilidad con Alemania y con Europa», ha añadido. Schulz ha asegurado que los socialdemócratas hablarán en los próximos días cómo facilitar la formación de gobierno, «y cualquiera que sea la constelación ha de ser suscrita en votación por los militantes».

Horas antes, tras la cumbre socialdemócrata en la Willy-Brandt Haus, el secretario general, Hubertus Heil, había anticipado: “El SPD está convencido de que debe haber diálogo y el SPD no descarta las conversaciones”. La Unión (CDU y CSU) ha reiterado que la puerta sigue abierta para un pacto con el SPD. Sería la única opción de coalición fuerte en el Parlamento federal, tras el fracaso de los grandes partidos en septiembre pasado, cuando apenas lograron entre ambos poco más del 50% de los votos (246 y 153 escaños de un parlamento de 709).

Como los socialdemócratas rechazaron la noche electoral unirse a CDU y CSU, debido a su histórico fracaso electoral (20,5%) de los votos, que atribuyen a Merkel, la opción en la que se ha trabajado las últimas cuatro semanas ha sido la búsqueda de una coalición de conservadores (CDU y CSU) con liberales (FDP) y Verdes, un experimento a nivel federal, que saltó por los aires en la noche del pasado domingo. Es la llamada coalición Jamaica porque los colores de estos partidos (negro, amarillo y verde) coinciden con su bandera.

Nadie ha pedido la renuncia de Schulz y nadie se ha postulado contra él», ha dicho Heiko Maas

La presión sobre Schulz crece cada día desde ese momento. Incluso el jueves hubo rumores de que había amenazado con dimitir si el partido apostaba por una gran coalición. “No se han tratado cuestiones personales”, anticipó Heil antes del final de la cumbre cuando crecían las especulaciones. “Nadie ha pedido la renuncia de Martin Schulz y nadie se ha postulado para concurrir contra él en el congreso. Tampoco es cierto que él haya puesto su salida sobre la mesa”, afirmaba el socialdemócrata Heiko Maas en la ZDF.

“Es una situación nueva y no tiene por qué afectar al futuro de Schulz”, aseguraba el ex estratega electoral del SPD, Michael Donnermeyer en DW. El partido celebrará un congreso del 7 al 9 de diciembre y está por ver si hay renueva su liderazgo, que logró con casi el 100% de los votos hace meses o deja paso a la renovación.

A la reunión de anoche, que Heil calificó como constructiva y práctica, el ex líder del partido Sigmar Gabriel, ministro de Exteriores en funciones, la ministra presidente de Mecklemburgo-Pomerania, Manuela Schwesig, y de Renania-Palatinado, Malu Dreyer, así como la jefa del grupo parlamentario, Andrea Nahles

Poco antes de que terminara se dio a conocer una carta abierta de veteranos socialdemócratas como Gesine Schwan y Wolfgang Thierse, dirigida a los líderes del partido, Martin Schulz, y del grupo parlamentario, Andrea Nahles, para explorar una alianza con CDU/CSU y Verdes. Sería una coalición negra (Unión), roja (SPD) y Verde, como la bandera de Kenia.

La presión del presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, que ha sido ministro socialdemócrata de Exteriores en la primera y tercera legislatura de Merkel, sobre su partido es crucial en estos momentos. Tiene buena relación con la canciller, que prefiere sobre el papel nuevas elecciones antes que gobierno en minoría, y mucho ascendente en su partido. La Constitución le otorga la facultad de convocar elecciones si fracasan las votaciones de un candidato propuesto en el Parlamento federal.

Tras el fracaso de Jamaica el domingo, Steinmeier hizo una declaración el lunes en la que apelaba “a la responsabilidad de todos los partidos” para evitar nuevas elecciones. Los electores ya han dado su palabra y corresponde ahora a los políticos responder ante ellos.

En esta declaración tras reunirse con la canciller Merkel, el presidente Steinmeier, escribió de su puño y letra: “Quien pide a los lectores que le otorguen responsabilidad política ha de asumirla cuando la tiene en sus manos”. El mensaje se interpreta como un toque de atención dirigido a su partido, el SPD, según la lectura que ha hecho el semanario Die Zeit. Steinmeier anunció encuentros con los líderes de todos los grupos parlamentarios, así como con el presidente del Parlamento federal y del Bundesrat.

Sin plan B tras Jamaica

El fracaso de las conversaciones exploratorias de la llamada coalición Jamaica sorprendió a los socialdemócratas sin un plan B sobre la mesa. El lunes reafirmaron su rechazo a la gran coalición, pero las dudas sobre la conveniencia de facilitar el camino a nuevas elecciones son cada vez mayores.

El SPD es consciente de la responsabilidad que le corresponde en este difícil momento», ha declarado Schulz

“El SPD es consciente de la responsabilidad que le corresponde en este difícil momento”, había declarado el miércoles el líder socialdemócrata, Martin Schulz. El ex presidente del Parlamento europeo ha defendido la tesis de que apoyar a la canciller Merkel sólo beneficia a Merkel. Los liberales desaparecieron del Parlamento tras darle su apoyo y los socialdemócratas se hundieron tras su último pacto de legislatura con la canciller.

Sin embargo, los socialdemócratas se han empezado a dar cuenta de que hay algo peor que una gran coalición, y es que se repitan o sean peores los resultados si los alemanes vuelven a las urnas. Tanto el número dos del grupo parlamentario, Karl Lauterbach, como el ministro presidente de Baja Sajonia, Stephan Weil, no descartaban una gran coalición, en clara muestra del debate interno en el partido. El lunes la cúpula del SPD había rechazado esa opción por unanimidad, pero el llamamiento del presidente está haciendo efecto.

Hay quienes como Ralf Stegner, vicepresidente del partido, propone consultar a las bases antes de apoyar una gran coalición, aunque el mal menor a su juicio sería un gobierno en minoría. Sin embargo, Olaf Scholz, jefe del gobierno en Hamburgo y rival de Schulz, considera que gobernar en minoría no garantiza la estabilidad que necesita Alemania.

El alcalde de Múnich, Dieter Reiter, ha defendido la necesidad de una reflexión profunda para facilitar que haya gobierno. “Apelo a todos los partidos democráticos a que se abran al diálogo y antepongan los intereses del país sobre los intereses del partido. Y me refiero en particular a mi partido, el SPD”, ha declarado,

Para Josef Joffe, miembro del consejo editorial de Die Zeit, “el SPD debe asumir lo que significa el fracaso de Jamaica: la única posible coalición es la gran coalición”. Los dos partidos contarían con un 53% del apoyo en las urnas, según los últimos sondeos. También sería posible un gobierno en minoría, de CDU y CSU con Verdes, con el apoyo externo del SPD.

De las tres opciones sobre la mesa ninguna es la ideal para el SPD: gran coalición, gobierno en minoría o nuevas elecciones. Alemania nunca ha tenido un gobierno en minoría y desde tiempos de la República de Weimar se asocia a inestabilidad. Tampoco ha repetido nunca antes elecciones. Siempre hay una primera vez.