Mariano Rajoy ha ignorado por completo a Pedro Sánchez y Albert Rivera en la elección del nuevo fiscal general del Estado, el magistrado Julián Sánchez Melgar, cuyo nombre han conocido por los periódicos los líderes de PSOE y Ciudadanos. El Gobierno ha eludido no ya pactar el jurista que ocupe el puesto, sino ni siquiera conocer la opinión de los principales grupos de la oposición sobre el candidato que ha llevado este viernes al Consejo de Ministros para sustituir a José Manuel Maza, fallecido el pasado sábado en Buenos Aires (Argentina). “No es necesario que los nombramiento tengan que consensuarse. Ese no es el procedimiento habitual”, ha justificado el ministro de Justicia, Rafael Catalá.

“Es el fiscal del Gobierno. A nosotros no nos han dicho ni una palabra. Es su fiscal y ya está”, advierten a este diario fuentes socialistas, que consideran que el Ejecutivo ha optado por no informarles previamente por el convencimiento de que sus candidatos no iban a despertar ningún entusiasmo en el seno del PSOE.

Sánchez y Rivera acudieron a la capilla ardiente de Maza y ambos partidos cuentan con dirigentes con experiencia en el ámbito judicial

La número 2 del PSOE, Adriana Lastra, ha asegurado también que el nombramiento “no se ha pactado” y ha admitido que ni siquiera se había consultado. En declaraciones a Cuatro, la vicesecretaria general de Pedro Sánchez ha confirmado que el PSOE se ha enterado por los medios de comunicación de la decisión del Gobierno, pero no ha reprochado al Ejecutivo esta ausencia de comunicación. Ha calificado de nombramiento “político” la elección de Sánchez Melgar, pues lo elige el Gobierno, y ha subrayado que, al igual que Maza, se trata de un profesional “conservador”.

El Gobierno tampoco ha consultado ha Ciudadanos el nombramiento de Sánchez Melgar: “Ni nos han llamado, ni nos han preguntado, ni nosotros hemos pedido que nos lo dijeran”, apuntan en la formación naranja, que sostiene que un nombramiento de este tipo sólo compete al Ejecutivo. Tampoco sabían siquiera quienes eran los candidatos pese a que esta semana ya se barajaban algunos nombres además de Melgar, como el de José Manuel Navarro, actual presidente de la Audiencia Nacional.

Hace sólo unos meses, Ciudadanos registraró en el Congreso una iniciativa para reformar la Ley de la Fiscalía y evitar otro “caso Moix” y que los fiscales no fueran elegidos por el Ejecutivo, sino por el Congreso. De esta forma, el Gobierno seguiría proponiendo al nuevo fiscal general, porque así lo recoge la Constitución, pero es el Congreso el que ratificaría el nombramiento. Ciudadanos no ha hecho ninguna valoración todavía sobre Sánchez Melgar, sólo pide que el sustituto de Maza sea “el fiscal del Estado y no del Gobierno” y le ha deseado “mucho acierto”.

En los últimos meses, el partido que sostiene al Gobierno ha logrado un acercamiento con las dos principales formaciones de la oposición, con las que consensuó la aplicación del artículo 155 de la Constitución frente al desafío soberanista, después de que tanto el Govern de Carles Puigdemont como el Parlament hubieran desoído los pronunciamientos del Tribunal Constitucional y hubieran declarado unilateralmente la independencia en Cataluña.

En ese contexto de interlocución fluida, PSOE y Ciudadanos confiaban en que el Ejecutivo de Rajoy tendría la deferencia de comunicar a Sánchez y Rivera quién era su candidato para la Fiscalía General del Estado antes de proponer su nombramiento en el Consejo de Ministros de este viernes. Ambos acudieron a la capilla ardiente de Maza y ambos partidos cuentan con dirigentes con experiencia y conocimiento del ámbito judicial. La portavoz socialista en el Congreso, Margarita Robles, es magistrada con una amplia trayectoria en la judicatura y su homólogo en Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, es licenciado en Derecho.