Es la única mujer que aspira a la presidencia de la Generalitat, apenas tiene cinco años de experiencia en política y lidera el partido no independentista más votado según las encuestas. Según éstas, Ciudadanos sólo puede sumar escaños. Algunos sondeos dan a la formación naranja un empate con ERC, entre ellos el CIS, e incluso vaticinan una victoria en votos, que no en diputados. Aunque el último barómetro de La Sexta y un estudio de GAD 3 para ABC sí recogen esa posibilidad. De cumplirse y ganar las elecciones el 21-D, más allá de que pueda formar gobierno, Inés Arrimadas puede hacer historia.

«Si logran ser el primer partido en votos, aunque no sea en escaños, sería una revolución porque Cataluña deja de ser de los independentistas», apunta el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Málaga Manuel Arias. Al margen de la formación más votada, los resultados del 21-D van a reflejar la división que existe en la sociedad. Si bien no hay una mayoría clara del independentismo, lo cierto es que las formaciones que aspiran a la secesión llevan décadas gobernando en Cataluña. La primera vez que convergentes y republicanos no obtuvieron mayoría en el Parlament fue 1980. Entonces CiU y ERC sumaron 57 diputados de los 135 totales, aunque finalmente Jordi Pujol terminó gobernando gracias al apoyo de UCD, que obtuvo 18.

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Desde entonces, ambas formaciones siempre han llegado a la mayoría absoluta hasta 2015. Ese año, la coalición JxS tuvo que sumar a sus 62 escaños los 10 de la CUP para volver a gobernar. Fue también en esa fecha cuando Ciudadanos, con Inés Arrimadas a la cabeza tras recoger el testigo del líder de la formación, Albert Rivera, dio el salto y pasó de 9 a 25 diputados en el Parlament convirtiéndose así en el principal partido de la oposición. Eso sí, en dos ocasiones (1999 y 2003) el PSC consiguió superar en votos a los independentistas. De lograrlo Ciudadanos, sería el primer partido nacional en hacerlo.

En estos dos años en los que la hoja de ruta independentistas ha continuado hasta votar la república catalana, aunque sin llegar a hacerla efectiva, el panorama ha cambiado hasta el punto de que los defensores de la unidad de España se han hecho cada vez más fuertes y los secesionistas afrontan unas elecciones adelantadas por el gobierno en una situación inédita y cuanto menos complicada. Con el candidato republicano en la cárcel, el líder de JxCat huido y un enfrentamiento abierto entre ambas formaciones, que acuden por separado a las urnas y con ideas contrarias tras el fracaso de la república anunciada, que no ejecutada.

Ciudadanos podría ser el primer partido nacional en ganar en votos a los independentistas

Mientras el bloque del gobierno saliente se debilita, los defensores de la unidad de España han salido a la calle como nunca antes lo habían hecho. Es precisamente esa movilización y una participación histórica lo que podría dar una derrotar al independentismo. Los analistas dan por sentado que su voto ya estaba absolutamente movilizado hace dos años, por lo que el crecimiento en la participación debe redundar de forma muy destacada en los constitucionalistas. «Los independentistas han estado muy cómodos porque los constitucionalistas no se movilizaban, pero ahora ambos bandos están dispuestos a dar la batalla», señala la politóloga Belén Vázquez, que ve en la posible victoria de Ciudadanos un cambio de era, pero no definitiva. «Los independentistas no han llegado a su techo, aunque les queda poco», añade.

Ciudadanos confía en capitalizar el voto de esa mayoría considerada silenciosa durante mucho tiempo. Y lo cierto es que buena parte recaerá en su partido motivado por su discurso y su actuación, pero también por los tropiezos ajenos, sobre todo los del PP, a quien más votos ha conseguido robar Arrimadas, que ha sabido sacar provecho del procés. A pesar de ser un partido de origen catalán, no ha tenido reparos desde sus inicios en definirse como un gran defensor de la unidad de España. Así se ha presentado en todos los comicios, con un mensaje claro, sin ambajes, y abanderando el 155 cuando populares y socialistas aún dudaban en su aplicación.

El PP no se ha mostrado contundente a la hora de intervenir la autonomía catalana y la gestión del 1-O ha sido cuestionada por todos los partidos de la oposición. El PSC, a quien los sondeos otorgan un ligero aumento el 21-D, ha vivido una crisis interna motivada precisamente por el artículo 155 de la Constitución, lo que provocó dimisiones de importantes alcaldes catalanes y la ruptura del pacto con Colau en Barcelona. A ello se suma que no ha sabido transmitir su «catalanismo, que es la esencia del PSC», según Vázquez. Uno de los detalles que marca precisamente este gran apoyo de Ciudadanos es que, con una líder con poca experiencia política haya sabido competir con los partidos históricos como el de Iceta.

Por su parte, Catalunya en Comú Podem, encabezado por Xavier Domenech, ha mostrado una postura ambigua sin llegar a posicionarse con el independendentismo o con la unión. Las encuestas apenas le dan ocho escaños, pero todas coinciden en que será la formación decisiva para formar gobierno o repetir elecciones.

La hoja de ruta independentista, a un lado

Situar a Ciudadanos como primera fuerza teniendo un gobierno de formaciones independentistas complicaría la continuación de la hoja de ruta separatista que quedó a medias tras la aplicación del 155. Pero una victoria en escaños de ERC tampoco facilitaría del todo seguir el proyecto de constituir la república catalana, según los expertos consultados. «Para seguir esa hoja de ruta no puedes tener mayoría más uno, tienes que  tener por lo menos el 65 o el 70% de los apoyos, una mayoría holgada», apunta Belén Vázquez. «El partido que gobierne debe gestionar la fragmentación. Si ganan los independentistas les permitiría sentarse a negociar con el Gobierno», añade.

Inés, la candidata

Como presidente del partido, Albert Rivera ha sido la imagen de la formación naranja desde sus inicios y con él, Ciudadanos empezó a sumar representación en el Parlament. Tras dar el salto a la política nacional, Arrimadas recogía el testigo del líder con el reto de seguir creciendo pese a no contar al frente con su impulsor. Pero no sólo consiguió el objetivo sino que en apenas tres años en el partido se convirtió en la líder de la oposición y ahora, sin «ningún alcalde en la comunidad, puede alzarse como alternativa de gobierno», apunta la politóloga.

Arrimadas, que nunca antes había formado parte de ningún partido político, se afilió en 2011 a Ciudadanos convencida por una amiga que la invitó a que la acompañara a un mitin. Pronto empezó a liderar las Juventudes y sólo un año después entró en el Parlament. Durante estos años ha aprendido a desenvolverse. Prueba de ello fueron las interminables sesiones de la cámara catalana en las que se aprobaron las leyes de desconexión y en las que se votó la independencia y también lo ha demostrado en los últimos debates electorales. Aunque de niña ya apuntaba maneras. Las discusiones caseras siendo la pequeña de cinco hermanos ayudó a desarrollar su habilidad para el debate. Ahora, con 37 años, la andaluza puede llevar a Ciudadanos a ser el primer partido nacional en ganar en Cataluña y quién sabe si también será la primera presidenta.