Política

Díaz vuelve a implicarse en la crisis catalana: Recibe a Societat Civil y viaja a Barcelona

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en un encuentro con el entonces president de la Generalita, Artur Mas.

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en un encuentro con el entonces president de la Generalita, Artur Mas. EFE

Susana Díaz vuelve a mover ficha. Después de que el PSOE de Pedro Sánchez haya pasado página de la crisis catalana para centrarse en su agenda social, la presidenta de la Junta de Andalucía se implica en el conflicto. Susana Díaz recibirá próximamente en Sevilla al presidente de Societat Civil Catalana, José Rosiñol, que le solicitó un encuentro para abordar la situación en Cataluña.

Fuentes del Ejecutivo andaluz han informado a Europa Press de que Rosiñol envió una carta a la presidenta solicitando una reunión para conocer su opinión sobre la situación que se vive en Cataluña y las posibles iniciativas que se podrían adoptar. El encuentro aún no tiene fecha y se celebrará en el Palacio de San Telmo de Sevilla próximamente, según las mismas fuentes.

Además, la presidenta de la Junta viajará el próximo 16 de febrero a Barcelona para recoger el premio sociopolítico del Día de Andalucía en Cataluña que le ha otorgado la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Catalunya (Fecac). Las entidades asociadas reconocen en Susana Díaz «su capacidad de liderazgo y de proximidad a las inquietudes de los ciudadanos, así como el apoyo que dispensa a la cultura de la comunidad andaluza fuera de su territorio», según indica Fecac hace unos días.

La última vez que la presidenta estuvo en Cataluña fue en agosto de 2017 para asistir a la manifestación ciudadana de condena al atentado del terrorismo yihadista en Barcelona. Pero antes de que el desafío independentista tomara cuerpo, Díaz ya acudió al Palau de la Generalitat para intentar mediar con el entonces presidente, Artur Mas.

El 3 de febrero de 2014, la presidenta andaluza se reunió con Mas para exponerle la propuesta del PSOE, entonces dirigido por Alfredo Pérez Rubalcaba, que pretendía evitar el «choque de trenes» entre el Gobierno y la Generalitat con motivo de la consulta independentista que se estaba gestando y que finalmente se celebraría el 9 de noviembre.

En una conferencia posterior en el Foro Barcelona Tribuna, Díaz pidió a Mas que abandonara la senda soberanista porque es «un callejón sin salida» mientras instaba a Rajoy a «aparcar su inmovilismo y aportar soluciones». La presidenta andaluza emplazó a ambos a «asumir su responsabilidad», dialogar y buscar consensos, para «salir del raíl que conduce al absurdo», ya que tan perjudicial es «perseguir quimeras» como «no ser capaces de proponer un plan alternativo».

«Ni es viable empecinarse en el callejón sin salida, ni nadie puede pensar que las cosas se solucionarán dejándolas como están; dos monólogos no son un diálogo», advirtió. «La única forma de evitar el choque de trenes es salir de esa vía y entrar en la vía de diálogo y el consenso. Hay que,  dejarse de proclamas y moverse», instó , defendiendo en una reforma «valiente» de la Constitución para «dar respuesta a las inquietudes» de Cataluña.

Esa reforma era la base de la declaración de Granada del PSOE de julio de 2013. La dirección socialista de Rubalcaba y los 17 barones apostaron entonces por ese modelo para evitar ahondar en el divorcio que sufrían con el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). “Ni el retroceso ni la ruptura son la solución que España necesita. Tampoco lo es el inmovilismo, porque hay realidades que están ahí y no se pueden ignorar. El federalismo es el único punto de encuentro posible para restablecer el consenso territorial en España”, explicó el entonces líder del partido.

Plurinacionalidad y Estatut

Tras la victoria de Pedro Sánchez en las primarias del año pasado, el ‘nuevo PSOE’ apostó por dar un paso más en el reconocimiento de las aspiraciones nacionales catalanas. El flamante secretario general incluyó en los estatutos del partido la concepción de España como un país plurinacionalidad y en julio estableció una nueva declaración, la de Barcelona, elaborada en colaboración con Miquel Iceta (PSC) como apuesta territorial del PSOE.

El documento reconoce los “cinco años de discriminación” del Gobierno del PP a Cataluña para ofrecer un “nuevo escenario de diálogo y propuestas concretas que, debe culminar en una reforma federal”. Entre ellas se sitúa la reforma del sistema de financiación, origen real de la ruptura entre los gobiernos de Mariano Rajoy y Artur Mas. El PSOE propone ahora abordarlo través de la Conferencia de Presidentes y del Consejo de Política Fiscal y Financiera una mesa de negociación política que busque el acuerdo sobre un sistema de financiación más justo y equitativo.

Díaz defendió ante Artur Mas la política territorial del PSOE plasmado en la Declaración de Granada

Los socialistas abogan además por la reforma de la Constitución y por desarrollar el Estatut de 2006 con la derogación de la Ley de racionalización de la Administración Local del PP y una nueva norma que obligue a un acuerdo previo con los gobiernos autonómicos para las inversiones estatales en materia de bienes y equipamientos culturales.

Además, el PSOE recupera la promesa de una Ley Orgánica de reconocimiento y amparo de la pluralidad lingüística de España. La tesis de los socialistas asume el discurso del nacionalismo en el sentido de que “la frontal oposición del PP a este Estatuto acabó por desbaratar el intento de renovar el pacto de los años 1978 y 1979”, lo que le permite defender la reforma del Estatuto impulsada en su momento por José Luis Rodríguez Zapatero y Pasqual Maragall.

Susana Díaz no ha ocultado su rechazo a la apuesta por la plurinacionalidad y la política territorial que impulsa Pedro Sánchez, pero hasta ahora había permanecido al margen de sus decisiones para evitar controversias tras su derrota en las primarias. Con este gesto, la presidenta andaluza vuelve a marcar su propio rumbo en la política nacional al margen de las directrices de Ferraz.

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