Política

Villarejo ve la “larga mano” del director del CNI tras la causa que lo mantiene preso

El comisario ya jubilado, en prisión preventiva desde principios de noviembre, insiste en que tenía permiso para compaginar su labor como agente encubierto con su faceta de empresario y asegura que la Policía Nacional "se sirvió" de sus sociedades

logo
Villarejo ve la “larga mano” del director del CNI tras la causa que lo mantiene preso

Resumen:

El comisario jubilado asegura que la causa penal en la que se halla incurso está “contaminada” desde el principio y señala al jefe del servicio de Inteligencia español, Félix Sanz Roldán.

Así lo sostiene Villarejo en el recurso  de apelación presentado este jueves contra el auto por el que magistrado Diego de Egea rechazó a finales de enero su puesta en libertad al seguir apreciando riesgos de fuga, de destrucción de pruebas y de reiteración delictiva.

Villarejo mantiene una vieja enemistad con Sanz Roldán, al que denunció sin éxito el pasado año ante la Audiencia Nacional por filtrar supuestamente una fotografía suya a un periódico cuando participaba en una operación antiterrorista como agente encubierto.

El encarcelado insiste en que tenía autorización de sus mandos para compaginar su labor policial con su faceta de empresario y dice que “la Policía se sirvió” de sus sociedades.

Continúa la guerra abierta entre el comisario más controvertido de este país y los servicios de inteligencia que dirige Sanz Roldán. El agente de policía ya jubilado José Manuel Villarejo ve la “larga mano” del director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, en el origen de la causa por la que se encuentra en prisión preventiva desde principios de noviembre acusado de la posible comisión de los delitos de blanqueo de capitales, cohecho y organización criminal.

Así lo sostiene Villarejo en el recurso  de apelación presentado este jueves contra el auto por el que magistrado Diego de Egea -en labores de apoyo en el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional- rechazó el pasado 30 de enero su puesta en libertad al seguir apreciando riesgos de fuga, de destrucción de pruebas y de reiteración delictiva.

El comisario retirado fue detenido por orden de la Audiencia el pasado mes de noviembre en el marco de la operación Tándem, con la que se dio por desmantelada una organización criminal cuyo principal objetivo -según el Ministerio Público- era la “reintroducción en España, y otros países de la Unión Europea, de fondos procedentes de actividades ilícitas vinculadas a la corrupción internacional en los negocios”. La investigación tenía su origen en una supuesta denuncia anónima recibida el pasado mes de abril, en la que se alertaba de actividades ilícitas que estarían llevando a cabo Villarejo y Carlos Salamanca -comisario en activo- y que les estaría procurando un notable enriquecimiento.

En su recurso,al que ha tenido acceso El Independiente, el agente encubierto ya retirado considera que el procedimiento penal en el que se halla incurso está “teñido y contaminado” desde el principio por las “prevenciones, prejuicios y pasiones” que existen contra él. El ex comisario no tiene dudas de que Sanz Roldán, al que él suele referirse como El generalísimo por su condición de general del Ejército de Tierra, “está detrás de la existencia misma de este proceso” y del “acoso y amenazas” sufridos durante los meses previos a su detención.

Villarejo mantiene una vieja enemistad con el jefe de la Inteligencia, al que denunció por filtrar supuestamente una foto suya mientras ejercía de agente encubierto

Villarejo mantiene una vieja enemistad con el máximo responsable del servicio de Inteligencia español, al que denunció sin éxito el pasado año ante la Audiencia Nacional por filtrar supuestamente una fotografía suya a un periódico cuando participaba en una operación antiterrorista como agente encubierto que habría puesto en peligro su vida. El ex comisario consideraba que el desencandenante de la “implacable persecución” hacia él por parte de Félix Sanz Roldán era la presentación de escritos policiales denunciando “conductas irregulares o ilícitas”, como la “pérdida de fondos reservados en pagos sin justificar” o el “uso de la Policía bajo control del CNI para labores políticas”.

En el último recurso presentado para que se decrete su libertad, la defensa de Villarejo sostiene que se está creando una “verdad de artificio” contra su representado frente a la “realidad sin apellidos” que ellos exponen y trata de combatir uno de los argumentos esgrimidos por la Fiscalía Anticorrupción en un reciente informe: que el comisario jubilado no tenía la preceptiva autorización para compaginar su labor como agente encubierto con su faceta como empresario.

Félix Sanz Roldán, director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Félix Sanz Roldán, director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). EP

En este sentido, su defensa reprocha que el instructor De Egea no valorara que los directores adjuntos operativos (DAO) de la Policía Nacional que se sucedieron desde 1993 hubieran manifestado “por escrito” que “conocían las actividades empresariales del señor Villarejo” y que “permitían” “a este empresario y a la vez policía” desarrollar “importantes labores para la seguridad del Estado y de los ciudadanos”. Frente a la tesis acusatoria, el ex comisario contraataca asegurando que “la Policía se sirvió” de sus empresas “sin efectuar pago alguno” en muchas ocasiones.

Para apuntalar su argumentación de que disponía de permiso para compatibilizar ambos trabajos, José Manuel Villarejo recuerda las “contundentes declaraciones públicas” realizadas la pasada legislatura por el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en las que “elogió con admiración” sus servicios prestados en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado y “avaló sin ambages la legítima existencia de las sociedades mercantiles” administradas por el agente encubierto.

“Lo único que pasa aquí es que el señor Villarejo, precisamente por su brillantez, tiene poderosos enemigos nacidos en las escondidas cuevas del resentimiento y la envidia”, razona el abogado Ernesto Díaz-Bastien. Éste no pasa por alto el hecho de que el jefe de la unidad policial que investiga ahora al comisario retirado, Francisco Migueláñez, fuera quien denunció sin éxito tiempo atrás ante la Fiscalía de Madrid “algunos movimientos de alguna empresa” de Villarejo.

De otro lado, la defensa mantiene que “no se da con la intensidad mínima imprescindible” ninguno de los tres motivos esgrimidos por la juez Carmen Lamela cuando lo mandó a prisión incondicional el pasado 5 de noviembre. Así, el abogado del comisario retirado asegura que su cliente “no tiene la más mínima intención de huir” sino de “afrontar las imputaciones que pesan sobre él para vencerlas”. “Es un tipo de persona que no sale huyendo, sino que afronta los desafíos y los embates del destino”, razona Díaz-Bastien, que recuerda que Villarejo tiene “una hija escolarizada en España de nueve años y una esposa con trabajo”.

“Medidas cautelares enérgicas”

También combate el riesgo de destrucción de pruebas defendido por instructor y fiscal tras la “intensa” actividad de investigación desplegada durante su estancia en prisión  la adopción de “medidas cautelares enérgicas”, al tiempo que rechaza también una eventual reiteración delictiva con el argumento de que está jubilado como policía y que la “difusión nacional e internacional” que ha tenido su detención y encarcelamiento frustra “cualquier posibilidad de realizar trabajos de investigación o inteligencia empresarial”.

“Nuestro representado merece estar en libertad, viviendo con su pequeña hija y con su esposa, mientras se sustancia este proceso. Es lo justo, es lo que exige el recto entendimiento que nuestra normativa procesal penal y penal material y es lo que interesamos de esta Sala”, apostilla.