Política

La disputa en el AVE a La Meca con Arabia Saudí golpea la 'Marca España'

La operación comercial tenía que empezar entre el 15 y el 18 de marzo y el consorcio se limita a responder que continúa con las "negociaciones"

Dos trenes del consorcio del AVE a La Meca en paralelo, en el desierto.

Dos trenes del consorcio del AVE a La Meca en paralelo, en el desierto. IMÁGENES EXCLUSIVAS EL INDEPENDIENTE

No hay noticias del consorcio del AVE a La Meca, a pesar de que la operación comercial del AVE de 450 kilómetros por hora entre las ciudades sagradas de Medina y La Meca tenía que haber empezado en algún momento entre el 15 y el 18 de marzo. El mayor contrato jamás obtenido por un conglomerado nacional en el extranjero (más de 7.000 millones contando los sobrecostes) está sumido en la opacidad comunicativa, y se limita a responder que sigue con las «negociaciones para fijar un nuevo calendario comercial con el cliente» y que informarán de ello «cuando el acuerdo se produzca».

La operación comercial tenía que empezar entre el 15 y el 18 de marzo

Las negociaciones entre Arabia Saudí y el consorcio Al Shula, compuesto de de 12 empresas (Renfe, Adif, Ineco, Consultrans, Indra, Imathia, Copasa, Talgo, Cobra, Abengoa, Dimetronic (Siemens) y OHL), se producen desde hace meses. El cliente saudí insiste en que España tiene que cumplir el contrato o pagar una multa de un millón de euros diarios, según lo estipulado. Al Shula asegura que la puesta en funcionamiento del tren es «imposible» y que, por causas ajenas a su labor, se necesita más tiempo y más dinero. Y la que sale más malparada de todo esto es la Marca España, que ha hecho del proyecto Al Haramain (como se le conoce técnicamente) una de sus banderas en los últimos años.

Las fuentes ilustran el caos en las obras. «No hay condiciones de seguridad para una operación medianamente seria», dice una persona sobre el terreno. «Estamos negociando con la SRO (la Renfe saudí) instalar equipos ASFA porque el ERTMS -incluido en el contrato, un sistema que frena el tren automáticamente- va muy retrasado».

La estación de Yeda, donde vive la mayoría de empleados españoles, está llena de elementos oxidados y de polvo del desierto. No está operativa, al igual que tres de las cinco terminales previstas, que corren a cargo de un grupo constructor turco tras la quiebra de la compañía de la familia Bin Laden (la misma que la del célebre terrorista abatido por EEUU en mayo de 2011).

Prueba al límite

El pasado 31 de diciembre Al Shula se la jugó y puso en marcha el tren de alta velocidad. El consorcio anunció que el tren alcanzó los 330 kilómetros por hora, pero en realidad circuló como un tren convencional cualquiera en España, más cerca de los 100 kilómetros por hora. Fue una suerte de viaje promocional del que se grabó un vídeo, un service demonstration en inglés, y en teoría este tipo de pruebas se ha seguido realizando semanalmente. Los test promocionales se firmaron por un problema en uno de los talleres de mantenimiento que Renfe había sobredimensionado.

El consorcio se limita a responder que continúa con las «negociaciones»

Ya desde finales del año pasado portavoces del consorcio vienen reconociendo que el AVE de los peregrinos no podía estar listo en cuestión de tres meses. Desde la presidencia que ostenta Jorge Segrelles se asegura que España no tiene que pagar el millón de euros diarios de sanción. De acuerdo con conocedores de la negociación, se va a forzar una especie de prórroga hasta el día 6 de abril -otras voces hablan de otro día por estas mismas fechas- y ahí se activaría una cláusula según la cual un árbitro internacional mediaría en el conflicto.

Segundo arbitraje

Se trataría del segundo caso de arbitraje: el primero llegó en otoño de 2016, y se decantó por dar la razón a Al Shula; 18 meses de prórroga (que han vencido precisamente en marzo) y 150 millones de euros extra. Las empresas reclaman más dinero a Riad porque dicen que los sobrecostes incurridos tienen que ver con la mala praxis desplegada en la Fase 1 (España se encarga de la segunda fase) a cargo de un consorcio franco-chino-saudí.

La gestión es un desastre. Se trabaja sin guión, improvisando»

«Últimamente la gestión es un desastre», comenta otro empleado. «Se trabaja sin guión, improvisando. Si llega un pliego no se sabe muy bien quién lo firma, si una empresa pública o privada. Me han llegado a proponer para un cargo por la mañana y a decirme por la tarde que me olvide».

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