Cristina Cifuentes, la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, fue pillada robando en un supermercado en 2011, cuando era la vicepresidenta primera de la Asamblea de Madrid y se preparaba para la campaña de las elecciones autonómicas que arrancarían el 22 de mayo de ese mismo año.

Según explica OKDiario, Cifuentes sustrajo dos botes de crema de belleza Olay y fue descubierta por la trabajadora de la sección de perfumería, que avisó a las agentes del Eroski de Puente de Vallecas, situado justo enfrente de la sede de la Asamblea de Madrid. Fueron ellos los que la retuvieron hasta 45 minutos mientras revisaban sus pertenencias.

El hurto, tal y como explica el diario digital, se produjo el 4 de mayo del año 2011 al filo de las 12 de la mañana, en un momento en el que la cámara madrileña estaba disuelta por el comienzo de la campaña autonómica, que arrancaba al día siguiente. Cifuentes era entonces miembro de la Mesa de la Diputación Permanente por lo que, al contrario que la mayoría de parlamentarios regionales, mantenía su acta de diputada.

Precisamente fueron esos comicios los que impulsaron la carrera política de la todavía presidenta madrileña, que entonces ocupaba el número 13 de una lista comandada por Esperanza Aguirre y que terminó por hacerse con la victoria. A Cifuentes se le entregó el cargo de Delegada del Gobierno en Madrid, un paso previo a una presidencia de la Comunidad de Madrid que ahora está amenazada por el escándalo del máster de la Universidad Rey Juan Carlos.

Pillada por las cámaras, Cifuentes asumió su culpabilidad y abonó el importe de los productos que había metido en su bolso de manera ilegal. Sin embargo, tal y como relata el medio, no fue fácil: «Los llevaba en el bolso cuando entré», le dijo a los guardias de seguridad refiriéndose a los dos botes de crema que intentó sustraer.

Al negar la responsabilidad de los hechos los vigilantes llamaron a la Policía y se presentaron dos agentes de la comisaría del Puente de Vallecas que, tras reconocerla, comunicaron la circunstancia a sus superiores. Éstos, tras saber el nombre de la retenida, mandaron ponerla en libertad y Cifuentes pudo irse.